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VIERNES 19- 6- 87 ESPECTÁCULOS A B C 83 Madrid en danza Liturgia de cristal crónica bailada de un sueño urbano Madrid. Julio Bravo Podría parecer, tanto por el nombre de la compañía- Ballet del Atlántico- como por el sugerente título puesto a la coreografía- Liturgia de cristal -que el público que acudió a la presentación en Madrid del grupo canario iba a encontrarse con un espectáculo si no exótico, sí alejado del urbanismo. Nada más lejos de la realidad. Liturgia de cristal es una crónica de las obsesiones urbanas que ocupan a buena parte de la danza contemporánea. La pieza, obra del director de la compañía canaria, Anatol Yanowsky, derrumba cualquier esperanza de exotismo desde el principio. El primer sonido que escucha el espectador- que también será el último- es el de una sirena estridente, desgarradora, mientras la vista se fija en un escenario abigarrado, sembrado de elementos que configuran un sugerente decorado a medio camino entre un basurero y una sala con cierto aire camp, dominada por una enorme claraboya, por la que entra la luz de los sueños del protagonista, al tiempo que, procedentes de la sala, invaden la escena los personajes, fantasmagóricos y grisáceos en este arranque. Este- e l propio Yanowsky- es quien menos baila en todo el espectáculo, pero a él corresponden todos los sueños que configuran los bailes, él es el hilo conductor con su mera presencia de todas las imágenes que desfilan a lo largo de toda la coreografía, y que son un retrato, una crónica del mundo urbano contemporáneo: la droga, la prostitución, las sectas, las fiestas, el amor... un mundo de sueños que se derrumba al final, en una vuelta al principio- suena otra vez la sirena, las figuras abandonan la escena de la misma forma que entraron en ella y la luz se centra nuevamente en el oficiante. Crítica de teatro Monólogos feministas de Lidia Falcón en el Círculo de Bellas Artes dos. En la mujer final, Teresa, la estúpida, la sensual, la candida hippie que se ha creído la historia de que la comuna la pareja libre, el amor sexual sin trabas burguesas es la panacea universal, Gemma Cuervo alcanza los acentos más convincentes porque une a la denuncia la ternura. Un trabajo valiente, extraordinario en calidad de cuando en cuando, de intérprete en pleno vigor de unas cualidades sobresalientes, pone en pie y sostiene, en medio de unos elementos escenográficos deplorables, un texto endeble cargado de tópicos y que en rigor más que monólogos compone una especie de conferencia descriptiva apoyada en la escenificación, pobre, de tres casos no sólo de mujeres españolas, sino de mujeres de casi todo el mundo, occidental, por lo menos. Lidia Falcón se expresa con energía. Sus tres personajes no viven, solamente se cuentan al espertador. Bueno. Lorenzo LÓPEZ SANCHO Título: Tres idiotas españolas Autora: Lidia Falcón. Dirección e interpretación: Gemma Cuervo. Escenografía y vestuario: Juan Antonio Cidrón. I Muestra Internacional de Teatro Feminista. Círculo de Bellas. En la sala Fernando de Rojas, del Círculo de Bellas Artes, se inicia la I Semana Internacional de Teatro Feminista con unos monólogos titulados Tres idiotas españolas de los que es autora Lidia Falcón, figura muy conocida del feminismo local. El feminismo de estas piececillas reunidas en una sola representación consiste en una diatriba contra tres tipos de mujer: la solterona, que se lo jugó todo al solo proyecto de casarse; la oficinista, reventada por la dureza de la oficina y la Gemma Cuervo ascensión a secretaria y la falsa hippie víctima de sucesivas maternidades a causa de una idea bastante estúpida del amor universal. De tos tres monólogos, el único que puede contener una denuncia contra el machismo de la sociedad y, más concretamente, de la española, es el primero. La solterona, que ha fracasado en la caza de marido y queda no sólo para vestir santos sino para ser esclavizada por su propia familia. Tipo en extinción en nuestra sociedad de hoy. Las otras dos, la secretaria, apenas si añade unos detalles femeninos como son la dificultades de la empleada que es madre y el acoso sexual, a la agobiante dificultad de cualquier empleado de oficinas Asegura el coreógrafo que Liturgia de en la dura organización corriente de las emcristal es, fundamentalmente, teatro de presas industriales o comerciales, y las conimágenes No le preocupa tanto, en efecto, secuencias penosas que puede tener una hilar una historia como mostrar retazos de mujer, realmente idiota, su ayuntamiento lisueños- pesadillas en algún caso- de ob- bre, y las sucesivas maternidades, con amansesiones. Y lo hace de forma acertada, con tes ocasionales al considerar el matrimonio escenas bellas- aunque reiterativas en algu- como despreciable idea burguesa, no. na ocasión- ayudadas por un magnífico Lidia Falcón ha escrito unas piececillas con vestuario: armonioso, sencillo y favorecedor más desgarro que acuidad crítica. Su diatriba para los bailarines. Y envueltas todas en la queda muy lejos, muy por debajo de las que agradable música del compositor canario Al- dedica a situaciones semejantes el cáustico berto Delgado, construida sobre melodías re- Darío Fo, al que no le hace falta para ello ser petitivas, nada altisonantes, casi lineal a lo mujer ni ser feminista. largo de todo el espectáculo. Gemma Cuervo añade aún desgarro al desgarro literario del texto. Su primera comNo hay nada realmente nuevo en la obra, posición, la de Angeles la solterona, está padesde el punto de vista coreográfico. Están sada de gimetos y alaridos histeroides. Le faltodos los tópicos de la danza contemporánea: tan matices. Las siguientes son mejores en el el urbanismo, el maniqueísmo, la dualidad trabajo denodado, en algunos momentos briviolencia- ternura, el empleo de elementos llante, de la inteligente actriz. También la somás propio de la experimentación teatral que bra crispación en la desesperada protesta de de la danza, etcétera. Pero el espectáculo Juanita, la mecanógrafa aspirante a secretapresenta una dignidad técnica y formal difícil ria. Ya es crispado el texto. Pero Gemma de encontrar hoy en día, con una conseguida alardea de una expresividad gestual, corporal iluminación, calidad de sonido, preparación y vocal de gran actriz que habría, probablede los bailarines, imágenes trabajadas. Algo mente, ganado con la colaboración de un que no suele ser común denominador de los buen director de actores, aunque sólo sea espectáculos de danza que presentan los por aquello de que más ven cuatro ojos que grupos españoles en Madrid. La ópera se aloja en los parques neoyorquinos Nueva York. José María Carrascal En Nueva York ha comenzado la temporada de ópera veraniega. No se diferencia en cantantes- Plácido Domingo, Marilyn Zschau, Sherrill Milnes y otros- de la normal, pero sí en el lugar: se representará en los principales parques de la metrópoli. Interpretándose dos famosísimas obras: Tosca y La boheme. Convendría también añadir que al frente de la orquesta está un español, García Navarro, que ya dirigió trece funciones en el Metropolitano, la pasada temporada. La primera función tuvo lugar la noche del pasado miércoles en el Central Park, acudiendo setenta mil personas, algo menos de las previstas, pero aun así, una multitud. Cantar en estos espacios abiertos es completamente distinto a hacerlo en un teatro. Se necesita una voz muy robusta y un valor a toda prueba, pues hay que luchar no sólo con el infinito en torno, sino también con los bocinazos de los coches, ruidos de aviones e incluso con los que han bebido algo de más entre el público, que quieren también hacerse oír. Por no hablar de los bebés que se han llevado las parejas jóvenes. La opera alcanza así otra dimensión. Pero lo que pierde en fir nura musical lo gana en gran acontecimiento artístico y humano. Pocos cantantes se prestan mejor para ello que Plácido Domingo. El tenor español cantó de forma entusiasta, interpretando al pintor Mario Cavaradossi, hasta el punto de que el público impidió que continuara en el tercer acto si no repetía el aria E lucevan le stelle, lo que hizo aún con mayor sonoridad, que hizo que el público estallara en una gran ovación. No sólo salvó todos los obstáculos ante él, sino que dio prueba de su talla al acercarse después de la función a los impedidos, que en autobuses especiales habían venido a escucharle,