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¿2 ABC CULTURA -Congreso de Intelectuales y Artistas- VIERNES 19- 6- 87 Del feminismo irónico deEbba Haslund a los conflictos deuna identidad bilingüe Una jornada que transcurrió entre el sobresalto y el humor Valencia. T. H. Demicheli El de ayer pudo haber sido- e n el agitado curso de este Congreso- un día de alivio. No fue así y no porque las dos mesas convocadas Cultura y culturas: intercomunicación e intercambios culturales y Nuevas culturas (Nuevas tecnologías y medios de comunicación masivos) suscitaran grandes sobresaltos y aglomeraciones, sino porque hubo- ¿será ya una costumbre nacional? -desalojo por amenaza, finalmente falsa, de bomba. Bromas pesadas aparte, quien obtuvo ayer un éxito mayor fue Ebba Haslund, una escritora noruega, feminista muy a su manera, que derrochó simpatía y buen humor arrancando carcajadas en un auditorio que quizá esperaba aburrirse. Esta mujer formaba parte, junto a Josep María Castellet, Jaime Siles, Ricard Blasco, Jaume Pérez Montaner y Joan Oleza, de la primera mesa, convocada bajo el rótulo general de Cultura y culturas: Intercomunicación e intercambio cultural Autora de doce noManuel Andújar velas, dos volúmenes de cuentos, cuatro colecciones de ensayo, una biografía, obras destinadas para la radio y seis libros escritos para niños y jóvenes, menuda y simpática, habló acerca de las dos culturas que a ella más le importan: la del hombre y la de la mujer. Muchas veces- prosiguió- la literatura escrita por la mujer se margina como de interés solamente para mujeres, o sea, para el cincuenta por ciento de la Humanidad. La pintura hecha por mujeres se guarda en los sótanos de los museos si no la firman los hombres. Para tener éxito en el mundo del hombre- argumentó la escritora sueca- para entrar en el sacrosanto dominio del hombre, como comenta la escritora danesa Karen Bflxen, la mujer tiene que ponerse la armadura del hombre. Novelista y editor, Manuel Andújar, aunque presente durante las primeras jornadas del Congreso, tuvo ayer que ausentarse. Leyó su ponencia- Un viejo humanista y las nuevas tecnologías- Josep María Castellet. Para el autor de Vísperas la dedicación y el oficio de los escritores- sentir y pensar, alternativamente, simbióticamente- no sólo se hallan amenazados hoy en su naturaleza social, sino que se ciernen sobre ellos los signos ciertos de quedar reducidos a una actividad alambicada y minoritaria, lo que conduciría a una peculiar inmersión esotérica o a un entrecortado desarrollo dentro de pautas clandestinas Autor de una antología ya clásica de nuestra poesía reciente, Los novísimos Castellet habló de las dificultades culturales del bilingüismo. Una de las bases- d i j o- para comprender nuestra realidad como poseedores de dos lenguas es la duda metódica. Lo que más me ayudó fue- -además de la lectura del Laberinto de la soledad de Octavio Paz- el descubrimiento de la cultura francesa. Yo pensé que si mi idioma y mi cultura fueron perseguidos, lo que tenía que hacer era ponerme del otro lado. Acepté la pluralidad ideológica y política para aprender que nunca podría renunciar a mi identidad. Jaime Siles: La Cultura no existe sin las otras culturas Madrid Los intelectuales valencianos Ricard Blasco, Jaime Siles, Jaume Pérez Muntaner y Joan Oleza tuvieron un destacado protagonismo en el debate sobre Cultura y culturas: Intercambio e intercambio culturales La idea central que animó sus palabras fue la necesidad de la influencia recíproca entre las diversas formas existentes para el conocimiento de la realidad. Defensor de la cultura y de la literatura valencianas, Ricard Blasco participó en el congreso de 1937. Para él, los motivos que impulsaron a los nacionalistas valencianos a acudir entonces a aquella reunión siguen vigentes. Et poeta, filólogo y profesor universitario Jaime Siles intervino a continuación. La cultura- d i j o- no existe, si no existen las otras culturas. A lo largo de su intervención recordó la polémica que mantuvieron Herder y Goethe. Si el primero buscaba en el universalismo una mayor presencia de la cultura alemana entre las culturas inglesa, alemana y francesa, no de la española, que a él no le interesaba, sólo citó una vez a Cervantes y a Calderón Herder, por su parte, propuso que la cultura alemana se impregnara de las otras culturas. Jaume Pérez Montaner y Joan Oleza leyeron al alimón una ponencia- manifiesto colectiva, de la que forman parte seis redactores, en la que hicieron un recorrido histórico, aludiendo como Blasco a que hoy se dan las mismas circunstancias que en 1937, por la dominación y la tiranía de que es objeto la cultura valenciana. Cuanto más arraigado se está en la tierra- dijeron- más intemacionalista es uno... Cincuenta años después es necesario hacer un análisis crítico de la resistencia de un pueblo ante la invasión de los bárbaros y de los opresores. -Un debate de altura Madrid. José Javier Esparza El debate que anoche, en Televisión Española, convocó a Vargas Llosa, Octavio Paz, Jorge Semprún, Vázquez Montalbán, Femando Savater y Juan Goytisolo, se apartó tanto del tema previsto (el compromiso de los intelectuales) como de su circunstancia (el Congreso de Intelectuales y Artistas) para entrar con fuerza en las cuestiones principales del panorama intelectual de nuestros días. Cada personalidad aportó, más que una ideología, un estilo y un perfil de pensamiento que tiñó todo su discurso. Vargas Llosa habló como intelectual hispanoamericano que quiere importar el modelo occidental a su nación; en la memoria de todos estaba su reciente crítica del estalinismo castrista. Vázquez Montalbán sé situó en su perspectiva de materialista histórico suave a mitad de camino entre el militante y el espectador sibarita. Goytisolo hizo especial hincapié- -como Vargas Llosa- en la falta de solidaridad de Europa para con los pueblos del Tercer Mundo. Savater, más callado de lo habitual, se limito a intervenir sin demasiada profundidad. El ex comunista Jorge Semprún llegó a defender la libertad de mercado. Octavio Paz fue quizá quien más incidió en lo fundamental: ejercer la crítica sin abandonar la fe. Hubo acuerdo en la mayor parte de los puntos planteados por Victoria Prego. Todos coincidieron en que el intelectual debe ejercer un papel en la sociedad sin entrar a formar parte de los mecanismos del poder. Todos compartieron también la idea de que no se puede seguir con visiones totalizantes deluniverso, aunque tampoco se puede llegar al repliegue sobre uno mismo: casi todos coincidieron en la necesidad de reinventar la democracia, y Paz afirmó que reinventar la democracia es reinventar el amor. Asimismo fue general la coincidencia sobre las amenazas fundamentales de nuestro tiempo: la guerra, la indiferencia ante el cinismo político, la falta de solidaridad internacional... La honestidad intelectual fue definida por Paz con una frase precisa: Sin ser traidor a la fe, ser capaz de criticar a la Iglesia. Donde hubo desacuerdo fue en el juicio sobre la circunstancia actual de Occidente, y esta discusión centró algunos de los más brillantes momentos del debate. Vargas Llosa dijo que nunca había vivido mejor él mundo que en el Occidente del siglo XX; esta afirmación fue un detonante, porque comenzaron las tomas de partido. Semprún se sumó a la idea de Vargas Llosa. Savater también, porque- d i j o- mis- cólicos nefríticos son más fáciles de curar ahora que hace dos siglos Goytisolo matizó y lanzó la idea de luchar contra la modernidad incontrolada. Vázquez Montalbán replicó a los tres primeros que Occidente es el responsable de que América Latina viva peor Octavio Paz fue e! más crítico: para el filósofo mexicano, entre la Europa del siglo XVIII y la Europa del siglo XX hay un gran abismo a favor del siglo XVIII... El siglo XX ha supuesto un envilecimiento total de lo político y de lo social... La mayor amenaza para el mundo desarrollado es la esclavitud del consumo, del dinero y de la propaganda