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VIERNES 19- 6- 87- INTERNACIONAL -ABC, póg. 29 friamiento de las relaciones entre Gran Bretaña e Irán. Actualmente sólo quedan en Teherán dos diplomáticos británicos. La Legación británica funciona en la sede de la Embajada sueca en Teherán. Hace dos semanas, el número de funcionarios británicos en la capital iraní se elevaba a dieciocho. Diversas emisoras iraníes han anunciado que en los próximos días retornarán a Teherán quince de los dieciséis funcionarios de la representación diplomática iraní en Londres. Observadores políticos no descartan un próximo rompimiento total de relaciones entre ambos países. La crisis diplomática comenzó con la detención en Manchester del vicedirector del Consulado iraní en dicha ciudad, acusado de robo en un comercio. Irán afirmó que el funcionario fue maltratado por los policías que lo detuvieron. Poco después, un funcionario británico fue secuestrado y maltratado por guardias revolucionarios en Teherán, a lo que Inglaterra replicó con el cierre del Consulado general iraní en Londres. Teherán expulsó entonces a cinco diplomáticos británicos y Londres, posteriormente, a otros dos iraníes. Teherán expulsó entonces a cuatro británicos. El martes pasado, el Pentágono hizo público un informe en el que se evaluaban las posibilidades de que Irán atacase a esos petroleros y a sus buques de escolta por aquellas aguas. En él se decía que tal probabilidad era baja aparte de que los navios norteamericanos estaban perfectamente capacitados para afrontar cualquier eventualidad que se presentase. Era, de hecho, un endose al plan de Reagan de prestar tales banderas y escoltas. Pero la CÍA le ha salido respondona: testificando a puerta cerrada ante el subcomité de las Fuerzas Armadas del Congreso, los expertos de la agencia de inteligencia presentaron un panorama bastante más sombrío de la situación en ciernes. Ellos estiman como alta las posibilidades de que Irán actúe contra esos convoyes. Es más: creen inevitable que contraataque de alguna manera, aunque procurará hacerlo sin dejar huellas dactilares Lo más probable es que no lo haga con los misiles que está emplazando en el estrecho de Ormuz- demasiado obvios- sino con minas, que nadie sabe quién las ha puesto. Sueltas por aquellas aguas, pueden causar graves daños a los petroleros y a sus buques de escolta. Y La CÍA advierte del peligro de patrullar por el Golfo Teherán y Londres, al borde de la ruptura Nueva York. José María Carrascal Los riesgos de escoltar petroleros de Kuwait por el golfo Pérsico, incluso si llevan bandera norteamericana, son bastante mayores de lo que el Pentágono quiere reconocer. Al menos ésta es la opinión adelantada al Congreso por expertos de la CÍA, que teóricamente deberían saber más que nadie de estas cosas. vayan ustedes a buscar responsabilidades. Otra posible represalia sería a través de una de las armas favoritas de los iraníes: el terrorismo. Bombas podrían estallar en embajadas y otras instalaciones norteamericanas en el extranjero, así como cafés y otros lugares frecuentados por ciudadanos de esa nacionalidad. Sin que pueda tampoco atribuirse la paternidad de los atentados. Por último, la CÍA estima también posible que Irán intensifique los ataques a los buques de otros países no escoltados. Lo que pondría en duda la afirmación de Reagan de que su plan mantendrá abierta la navegación por aquellas aguas a barcos de todas las nacionalidades. Todo ello es muy serio. Pero que no impide a la Administración Reagan seguir adelante con su plan. ¿Por qué? Porque volverse atrás ahora sería aún peor. Sería rendirse. Lo que resultaría más peligroso que seguir adelante. Lo que va a hacerse es aumentar la fuerza naval que en un principio se preveía para la operación. Ya a principios de julio tendremos navios USA escoltando petroleros en el golfo Pérsico. Sólo entonces sabremos quién tiene razón: la CÍA o el Pentágono. Por otra parte, la agencia Reuter informa desde Londres que el Gobierno británico ordenó ayer el retorno a la capital del Reino Unido de otros cuatro miembros del Cuerpo Diplomático británico acreditado en Teherán, lo que supone una muestra más del en- Secuestrado en Beirut el h p del El Vaticano rechaza las críticas ministro de Defensa libanes por la visita de Kurt Waldheim Majaba con un periodista norteamericano Beirut. Afp, Dpa, Reuter El periodista norteamericano Charles Glass y el hijo del ministro de Defensa del Líbano fueron secuestrados anteayer por la tarde en Beirut cuando, de regreso del puerto de Sidón (cuarenta kilómetros al sur de la capital) varios hombres interceptaron su vehículo. Glass, californiano de treinta y seis años, antiguo corresponsal en Beirut de la cadena de televisión norteamericana ABC, obtuvo un resonante éxito periodístico al entrevistar al piloto del avión de la TWA secuestrado y desviado a Beirut en 1985. Según informan fuentes de seguridad libanesas, su secuestro puede estar motivado por el deseo de impedir que Glass preste testimonio contra el supuesto terrorista libanes Mohamed Alí Hamadei, detenido en Alemania y reclamado por los Estados Unidos. Hamadei es, además, un presunto miembro del comando que secuestró el avión de la TWA y asesinó a un pasajero norteamericano. El secuestro de Charles Glass y de Alí Oseiran, hijo del ministro de Defensa libanes, Adel Oseiran, ocurrió en un punto de la carretera de acceso a Beirut situado a menos de un kilómetro de distancia de un control de las fuerzas sirias, lugar en el que fueron interceptados por un grupo de hombres armados. Los secuestradores partieron velozmente con sus víctimas en dirección a un distrito de Beirut. Fuentes próximas al periodista norteamericano secuestrado dijeron que el ministro de Defensa libanes se había puesto en contacto con los líderes espirituales chiítas del Líbano con el fin de averiguar el paradero de Glass y su hijo, de cuarenta años. Glass es el primer extranjero secuestrado en un área del Líbano controlada por los sirios desde que 7.000 soldados de dicha nacionalidad entraron en Beirut para terminar con la matanza que estaba teniendo lugar entre milicias musulmanas rivales. La comunidad judía italiana, desconcertada Ciudad del Vaticano. Miguel Castellví El Vaticano ha intervenido en la polémica sobre el encuentro de Waldheim y el Papa recordando que el jefe del Estado austríaco- acusado de colaborar con los nazis durante la guerra- tenía que devolver la visita realizada por el Papa a Austria en 1983. Al conocerse la visita, el Gobierno italiano ha hecho saber que no tiene previsto ningún contacto con Waldheim. Motivo- -sería mejor decir excusa- la crisis política. Se recuerda que Reagan debía realizar visita oficial que fue suspendida por la misma razón. La comunidad hebrea italiana, por su parte, afirma que está desconcertada Austria- h a declarado Tulia Zevi, presidente de las comunidades hebreas italianas- no ha querido enfrentarse claramente con sus responsabilidades en la aventura hitleriana. Ahora con el caso Waldheim, los austríacos han iniciado este proceso de clarificación. Sería mejor que todos los Gobiernos y también el Vaticano les dejasen meditar en paz. En Viena, un portavoz afirmó que la invitación venía del Vaticano, y Mock, ministro de Exteriores, declaró que es un gesto extraordinario del Santo Padre a causa de la labor de Waldheim en favor de la paz como secretario de la ONU y una señal hacia Austria y los católicos austríacos. En realidad del Vaticano no ha salido ninguna invitación, como dijo ayer su portavoz. El Santo Padre- afirmó Joaquín Navarro- recibe a todos los jefes de Estado que lo piden, y es sabido que no es el Papa quien invita. La praxis de la Santa Sede es no realizar invitaciones ni siquiera para visitas privadas. Única excepción, una invitación a Pertini para almorzar. Puntualizada esta cuestión, el portavoz del Vaticano explicó que Juan Pablo II visitó Austria en 1983 y que es costumbre que el jefe del Estado del país devuelva la visita.