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VIERNES 19- 6- 87 NACIONAL La defensa de Ceuta y Melilla A B C 27 España podría contar con cierto apoyo aliado en caso de ataque a Ceuta o Melilla La OTAN considera una cuestión nacional la seguridad de las plazas Madrid. Alberto Miguez Aunque se descarta que este asunto sea planteado en la discusión sobre la aportación española a la OTAN, parece inevitable que la seguridad de Ceuta y Melilla esté presente en estas conversaciones. Ambos enclaves españoles están fuera del área de influencia- -y, por tanto, de protección aliada- fijada en el Tratado del Atlántico Norte. Pero, en caso de agresión, España podría contar con cierta ayuda, como ocurrió en las Malvinas. Cuando se negoció a lo largo de 1981 y 1982 la fórmula de ingreso y participación de España en la Alianza Atlántica, el contencioso de Gibraltar fue cuidadosamente analizado, especialmente la cuestión de los submandos británicos (Gibmed y Gibair) y de la futura participación española en el mismo. Se llegó incluso a un acuerdo que, posteriormente, al congelarse la llamada integración militar Los peñones de Vélez de La Gomera y Alhucemas, y las islas debió desecharse y Chafarinas, cuya situación recoge el gráfico, están incluidos en el perímetro defensivo de la OTAN que en los momentos actuales, al haberse decidido la no partici- (dos tercios de la Legión, dos tambores de pación en ia estructura militar, se quedó en regulares, un Regimiento de Artillería, uno de papel mojado. Ingenieros, uno de Caballería, además de Pese a ello, la cuestión gibraltareña sigue fuerzas auxiliares de automovilismo, sanipesando sobre la definición española en la dad, etc) se verían reforzados por la Brigada estructura atlántica, hasta el punto que una de Infantería Aerotransportada con base en de las condiciones exigidas por los negocia- La Coruña y una unidad del DOT (Defensa dores de nuestro país en Bruselas ha sido Operativa del Territorio) con base en Gata y precisamente que las fuerzas españolas no que cuenta con dos Regimientos de Infanteparticiparán en aquellas maniobras o ejerciría. El Plan Ballesta prevé un sistema de cios OTAN que se desarrollen en el Medite- defensa avanzada y penetración instantánea rráneo o en el Atlántico y en los que estén en zona enemiga. presentes los submandos- naval y aéreoLa decisión de desplegar nuestros principabritánicos con base en Gibraltar. Sólo en les efectivos militares mirando hacia el sur caso excepcional y cuando estas maniobras según consagra el Plan Estratégico Conjunto, tengan importancia decisiva, las Fuerzas Arconstituye para las dos ciudades españolas madas españolas podrían participar en ellas, en el Norte de África una garantía de seguripero saltándose los submandos gibraltareños dad, porque proporciona un nivel de profundiy coordinando su participación con el comandad defensiva importante y, además, porque do de las fuerzas aliadas en Europa con sede resulta beneficioso para los propios intereses en Ñapóles. defensivos de la Alianza Atlántica, ya que permite ejercer un mayor control de la zona La seguridad de Ceuta y Meiiila fue en todo del Estrecho y sus accesos. momento aceptada como una cuestión de la entera responsabilidad española, con cierto alivio para nuestros aliados. Según el Tratado de Washington en su artículo seis, (vid. columna adjunta) ambas ciudades españolas se encuentran fuera de zona es decir, no están en el ámbito definido por la Alianza como propio. Pese a ello, las Fuerzas Armadas españolas y nuestros aliados han elaborado una doctrina de respuesta a un supuesto ataque contra estas dos plazas. Desde el punto de vista nacional, la defensa de Ceuta y Melilla se asegura a través de un operativo o plan conocido por el nombre de Ballesta según el cual los veinte mil hombres destacados en las dos ciudaddes Los peñones y las Chafarinas Madrid La situación original de los Peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas y de las Islas Chafarinas respecto a su situación en el interior del perímetro de compromiso defensivo dibujado en el Tratado de Washington, base jurídica de la OTAN, resulta clara a la lectura de su texto y muy diferente de las de Ceuta y Melilla. Ceuta y Melilla no están incluidas en el ámbito defensivo de la Alianza, fijado en el artículo 6. del Tratado, donde se establece que quedan incorporadas a la defensa colectiva las islas bajo jurisdicción de cualquiera de las partes de la Región del Atlántico Norte, al norte del Trópico de Cáncer, o contra los buques y aeronaves de cualquiera de las partes en la citada zona. Como ni Ceuta ni Melilla son islas, sino territorio continental africano, no ofrece duda su exclusión de la zona cubierta por el Tratado. No existe la menor diferencia geográfica entre las Islas Baleares y las Chafarinas, ambos archipiélagos situados al norte del Trópico de Cáncer en el mar Mediterráneo. Lo mismo pasaría desde un punto de vista jurídico con los Peñones, por sorprendente que pueda resultar esta evidencia. Las Chafarinas, Vélez y Alhucemas están dentro del perímetro geográfico incluido en el compromiso defensivo de la OTAN. dad, ya sea directamente o bien incidiendo en el equilibrio global Y si bien la OTAN no se creó para garantizar a cada una de las naciones que la integran su seguridad con respecto a cualquier enemigo, la razón de su existencia se basa en defender a todas ellas contra los ataques de una amenaza concreta. No debemos esperar los españoles que la OTAN nos proporcione una solución a todos nuestros problemas específicos de seguridad- escribía hace dos años Mariano J u a n- pero si Ceuta y Melilla fuesen atacadas por el Pacto de Varsovia sí contaríamos con el apoyo total de todas las fuerzas de los países de la Alianza. Sin embargo, si fueran atacadas por una nación sin ninguna conexión con el Pacto de Varsovia, nos las tendríamos que arreglar militarmente solos En este hipotético caso- señalaba- no debemos ni podemos esperar la ayuda del aparato militar de la OTAN, pero sí podemos contar con el apoyo político, diplomático y, quizás, incluso logístico- militar de nuestros aliados de la OTAN Al respecto, conviene no olvidar el antecedente de la guerra de las Malvinas, donde Gran Bretaña no contó seguramente con e! apoyo militar directo de la Alianza o de los aliados, pero sí con el logístico, político y diplomático. Cuando al ex secretario general de la OTAN, Joseph Luns, se le preguntaba sobre la seguridad de Ceuta y Melilla, respondía invariablemente: Recuerden ustedes las Malvinas El Informe Harmel La hipótesis fundamental en torno a la participación indirecta de la OTAN en la defensa de Ceuta y Melilla fue hace tiempo definida con gran claridad por Mariano Juan y Ferragut en un estudio publicado por la revista Reconquista El coronel Juan y Ferragut recordaba el llamado Informe Harmel sobre las Futuras tareas de la Alianza (diciembre de 1967) en donde se lee textualmente que ta zona del Tratado del Atlántico Norte no puede considerarse de modo aislada con respecto al resto del mundo. Las crisis y los conflictos que surjan fuera dé esta zona pueden comprometer su seguri-