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26 A B C NACIONAL La defensa de Ceuta y Melilla VIERNES 19- 6- 87 El armamento moderno suple la reducción de efectivos militares en Melilla La guarnición queda ahora con seis mil quinientos hombres Melilla. Salvador Ramírez La Semana de las Fuerzas Armadas viene a poner el dedo en la llaga de las coordenadas básicas de organización de cada una de las guarniciones del Ejército español. Melilla atraviesa una etapa de reorganización que se caracteriza por la disminución de efectivos humanos a consecuencia del Plan Meta, compensada por una sofisticación de los medios técnicos, una de las principales carencias de la guarnición melillense durante años. Hoy día puede afirmarse que hay muchos menos hombres asignados a la guarnición melillense, pero esta carencia se acompasa con los tiempos modernos, en los que la tecnificación de funciones y la especialización de los efectivos son los elementos básicos para garantizar la defensa de la ciudad. Si de los recordados once mil soldados de la guarnición sólo se puede hablar hoy por hoy de unos seis mil quinientos, no es menos cierto que la tecnología militar ha hecho acto de presencia en directa proporción a la disminución de efectivos humanos. La representación castrense en Melilla está constituida en la actualidad por dos núcleos fundamentales de fuerzas: unidades armadas y unidades de apoyo logístico. Con protagonismo especial en el primero de ellos se integra la Comandancia General de Melilla, dependiente directamente del mando operativo regional Sur, con cabecera en Sevilla, dirigido por el general Fernando Gautier Larrainzar. Melilla recae sobre la responsabilidad directa del general de división Jaime Barra Alcántara. La primera de las unidades armadas muestra una composición semejante a las grandes unidades del Ejército español; esto es, cuartel general, unidades de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros y Logística. El Arma de Infantería encuentra sobrada representación en el Regimiento Motorizado de Fuerzas Regulares de Melilla número 52 y en el Tercio Gran Capitán de la Legión. Las fuerzas regulares cuentan con un batallón de Infantería motorizado y otro motorizable. La Legión, unidad de honda raigambre en la ciudad, encuadra una bandera motorizada y otra mecanizada. La reducción de efectivos se ha visto precisamente compensada en la dotación técnica de esta última, cuyo armamento se corresponde con la última hora de la Infantería española motorizada, integrando el acorazado BMR BP- 600, vehículo de combate de inmejorables prestaciones en las funciones de la Infantería. El papel de la Legión Madrid. S. R. La Legión, desde su creación por Un real decreto en 1920, se vincula estrechamente a la reciente historia de la guarnición melillense. Los casi mií ochocientos legionarios de hace algún tiempo han quedado reducidos a poco menos de mil, aunque la evolución del Cuerpo se integra de lleno en las nuevas normas maestras de las Fuerzas Armadas españolas. El antiguo tercio de extranjeros, exclusivamente especializado en funciones de Infantería, se muestra en los albores del siglo XXI como una unidad considerada como los mejores zapadores del mundo que integra importantes medios tecnológicos para el cumplimiento de sus fines. Las banderas mecanizada y motorizada posibilitan las misiones de vanguardia tradicionalmente encomendadas al Cuerpo. Las funciones de ofensiva se desarrollan merced a las compañías de morteros, secciones de cañón sin retroceso, unidades de misil contracarro Milán y secciones de BMR BP- 6600, que extrapolan el conocido espíritu legionario a tiempos de especialización bélica. Esta nueva versión de la Legión, no obstante, se avala con un historial difícilmente igualable por otro tipo de unidades. existencia del Regimiento Mixto de Ingenieros número 8, que cuenta, asimismo, con un batallón de zapadores, uno de transmisiones necesarias para el ejercicio del mando y cualesquiera otros trabajos que requieran unaejecución o dirección especializadas. Destacar, finalmente, que en Melilla existen otras unidades de menor entidad, como la unidad regional de transmisiones, destacamento de helicópteros, comandancia de obras y hospital militar, que desarrollan específicas misiones para coadyuvar a que Comandancia General pueda llevar a cabo su diaria misión en la guarnición de Melilla. El histórico Regimiento Alcántara La Caballería está representada en la guarnición melillense por uno de los más históricos regimientos del Ejército español: Cazadores de Alcántara. Hoy es conocido por la denominación de Regimiento de Caballería Alcántara 10, cuyo origen se remonta a 1656. No han sido ajenas a este acuartelamiento las restricciones de personal impuestas por el Plan Meta, aunque sus dotaciones han sido incrementadas con la incorporación de los carros de combate americanos M- 48, así como con modelos renovados del transporte oruga acorazado correspondientes a la serie M 113 para la lucha contra- carro. En sustitución de las autoametralladoras llegaron unidades del BMR 3560 50. Infantería y Caballería precisan de apoyo de fuego prestado normalmente por el Arma de Artillería. En el caso melillense, son dos las unidades que representan al Arma en la ciudad: el Regimiento Mixto de Artillería 32 y el Grupo de Artillería Ligero Vil. El primero cuenta con tres grupos que integran obuses del 105 14, 155 ATP y en versión remolcada el 155. A efectos de lucha antiaérea, un grupo dotado con modernos Oeriikon 35 90 cubre el riesgo de incursiones. Conforman las unidades operativas de la guarnición melillense las denominadas Unidades de Apoyo de Combate. Cabe destacar la Ballesta un plan para el contragolpe Melilla. S. R. Él Plan Ballesta es un topsecret de las Fuerzas Armadas españolas para la garantía de las ciudades de Melilla y Ceuta. Mucho se ha especulado sobre las coordenadas de este plan, que hoy se encuentra actualizado e integra estrategias ofensivas y defensivas. Su puesta en práctica impediría una agresión de Marruecos que pusiera en peligro la españolidad de ambas ciudades. La guarnición melillense cuenta con medios suficientes para resistir un ataque extranjero durante un determinado tiempo, el preciso para facilitar la llegada a la ciudad de unidades peninsulares que reforzarían su cobertura defensiva. Sin embargo, en cumplimiento de la máxima militar no hay mejor defensa que un buen ataque España no tendría más remedio que invadir Marruecos para poner a buen recaudo sus intereses en Melilla, según el contenido general del Plan Ballesta. Una incursión en suelo meiillense sería contrarrestada con inmediato apoyo de la Aviación española, seguido por la llegada- vía marítima- de unidades de Infantería y Caballería a la ciudad. Lejos de mantener imperturbable el contorno fronterizo dé Melilla, las fuerzas peninsulares, con apoyo logístico de las melillenses, tomarían puntos del territorio marroquí que incrementaría la presencia española en un total aproximado a seis kilómetros a la redonda a partir del actual perímetro de frontera. Los doce kilómetros cuadrados de la ciudad pasarían a convertirse en una superficie notablemente superior definida por tres cotas de avanzadilla: la península del Atalayen, la cima del monte Gurugú y las inmediaciones del cabo Tres Frocas. De esta forma, la ofensiva crearía una zona de seguridad de combate que mantendría a salvo la ciudad, acercándose peligrosamente a la vecina capital marroquí de Nador, poniéndose cerco y presionando al vecino reino a una rendición o pacto de fin de beligerancia. Actualmente, el Plan Ballesta ofrece nuevas opciones no sólo desde el punto de vista ofensivo, sino desde el meramente defensivo, aunque las constantes actualizaciones de la operación ficticia no suelen ver la luz. En cualquier caso, la Operación Ballesta sigue garantizando, con sus nuevas incorporaciones estratégicas, la seguridad de la ciudad.