Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 A B C NACIONAL VIERNES 19- 6- 87 El presidente del Gobierno cerró la parte económica de su viaje Sao Paulo. J. S. enviado especial El presidente del Gobierno cerró ayer la parte económica de su viaje a Brasil con sendos encuentros con empresarios y sindicalistas de la ciudad de mayor potencia industrial de Brasil y probable objetivo español en el terreno de la cooperación económica. Hoy concluye Felipe González su viaje por tierras brasileñas, en el que el jefe del Gobierno español ha mostrado un progresivo entusiasmo por las posibilidades futuras de la relación bilateral. En mayor medida, Felipe González ha creído abierta una puerta de entendimiento con un país de fuerte potencial con el que apenas se habían engrasado los mecanismos de entendimiento. El encuentro con empresarios, al que asistió el ministro de Economía, Carlos Solchaga, se celebró en la sede del Banco Exterior en Sao Paulo, y se basó, fundamentalmente, en un coloquio para intercambiar ideas en el terreno de las inversiones españolas en Brasil. Para entonces, el Gobierno había acordado con el presidente de Brasil, José Sarney, la ampliación de estos contactos económicos basados en dos principios: la reducción de aranceles para determinadas exportaciones españolas y, desde la parte española, el esfuerzo de solidaridad en palabras de Felipe González, para convertir en inversiones españolas parte de la deuda externa que acumula Brasil hacia nuestro país. El contacto con los empresarios era, por tanto, la exploración concreta de materias en las que las empresas españolas pueden introducirse en la economía brasileña. Se celebraba, además, en la ciudad más floreciente, aun con sus contradicciones de gran urbe, de todo el país, y donde es conocida la capacidad de riesgo e iniciativa de unos habitantes que crean, según las fuentes oficiales brasileñas, centenares de miles de empresas al año. González, dispuesto a mantener el pulso con los sindicatos en política económica La confirmación a Solchaga agudiza el reto a Nicolás Redondo Sao Paulo. J. A. Sentís, enviado especial El presidente del Gobierno, Felipe González, está dispuesto a mantener el pulso planteado por las últimas movilizaciones sindicales- y que han costado al PSOE parte de su credibilidad electoral- y seguirá las líneas de su política económica. La confirmación del ministro de Economía, Carlos Solchaga, supone un reto añadido para el dirigente ugetista Nicolás Redondo, dentro del marco de unas relaciones progresivamente deterioradas. A pesar de ello, Felipe González y Carlos Solchaga confían en alcanzar un pacto social, nada claro por el momento, que daría al Gobierno un respiro tras las últimas ofensivas. La ausencia de España del presidente del Gobierno y tres ministros cualificados ha desplazado a tierras brasileñas muchas de las cuestiones de política interior. La conferencia de prensa que dio Felipe González en Brasilia así lo puso de manifiesto. Pero, especialmente, por el interés del propio presidente Felipe González del Gobierno en lanzar algunos mensajes claros de obligatorio cumplimiento para los dirigentes socialistas que permanecen en España en el centro de una intensa polémica sobre el futuro de la política del Gobierno y la actitud ante las consecuencias de las elecciones. Uno de los ministros que acompaña a Felipe González, Carlos Solchaga, pudo sentirse especialmente aliviado tras la comparecencia de su presidente ante los medios de comunicación. Algunas fuentes de la delegación española hablan, incluso, de un cierto cambio de humor hacia el optimismo, aunque ésto puede ser una apreciación subjetiva. Lo cierto es que Felipe González dio un espaldarazo a la política económica que aplica el ministro, fortalecido paralelamente por los últimos resultados económicos: No cambiará el Gobierno- dijo González- ni cambiará la política económica Por un lado, Felipe González pretente un pacto que rebaje la conflictividad en la calle, y ése es el único ajuste fino de la política del Gobierno que ha podido percibirse, ya que achaca a esa conflictividad el descenso electoral del PSOE. Pero, por el contrario, los sindicalistas plantean que es precisamente la política económica del Gobierno la que ha provocado la conflictividad social y, por lo tanto, es el propio Felipe González el responsable de la bofetada que recibió el PSOE en las elecciones. Mensajes claros Las espadas están en alto y a la espera del terreno del duelo, que es necesariamente Madrid, aunque las posiciones de los contendientes se hayan fijado a miles de kilómetros de distancia. Felipe González quería dejar claro su mensaje y, sin las ambigüedades que otras veces emplea, fue directo al centro del problema y lanzó un reto a los sindicatos. Un proceso que viene de lejos, con críticas y descalificaciones mutuas, entre las que destaca el reproche oído del propio Felipe González contra los dirigentes sindicales, al afirmar que no demuestran solidaridad, ya que se dedican exclusivamente a las reivindicaciones, por mínimas que sean, de los ocupados, y olvidan a las personas que sufren peor suerte en la sociedad por encontrarse en situación de paro. En estos mismos términos se expresa Carlos Solchaga, cuyo respaldo parece inversamente proporcional a la satisfación de Redondo. Todavía hay otra cuestión pendiente para Felipe González a su inminente regreso: dar las líneas a su partido para su política municipal, ante la próxima constitución de los gobiernos locales. El PSOE ha sufrido un trauma electoral y ha reaccionado con nerviosismo, pero el presidente del Gobiernoquiere reincorporar las aguas a su cauce, aún empleando mano dura. Tal como se vio en su conferencia de prensa de Brasilia, el dirigente socialista llegará a la calle Ferraz con la intención de poner firmes a sus hombres, para unir al partido, entre otros aspectos, frente al pulso sindical. Felipe González ha dejado para el último momento de su viaje el encuentro con su compañero en la Internacional Socialista, Leonel Brizzola, líder del Partido Demócrata del Trabajo, de tendencia socialista y al que el secretario general del PSOE verá a las cuatro de la tarde de hoy hora brasileña. La entrevista con Brizzola, en Río de Janeiro, había constituido una de las incógnitas del viaje, dedicado, fundamentalmente, a los encuentros institucionales con el Gobierno, de corte conservador. Acuerdo social Pero en esta ciudad de doce millones de habitantes, Felipe González se reunió también con destacados dirigentes sindicales brasileños, a quienes transmitió la idea que ha expresado durante este viaje, y que en ocasiones aplica el presidente del Gobierno a su propio país. Sin eficacia económica no puede haber eficacia social por lo que aconseja el acuerdo social para luchar contra la crisis Ante la pregunta sobre quién debe ceder más en este acuerdo Felipe González contestó que es lógico que ceda más el que más tiene pero para añadir a continuación que es previamente imprescindible una eficaz gestión económica de los poderes públicos no repartir miseria, sino riqueza. Previamente a estos encuentros, Felipe González visitó a la colectividad española en Sao Paulo, ciudad donde se considera que hay un millón de descendientes director o indirectos de españoles, donde fue recibido con gran cordialidad y simpatía. El presidente del Gobierno es el primero que visitaba a esta colectividad desde su cargo, y se mostró emocionado y esperanzado por el futuro de Brasil, desde la óptica de. una España que ha sufrido un profundo cambio. Pulso a los sindicatos Todo parece indicar que el presidente y su ministro económico han mantenido desde Brasil el pulso que los sindicatos, y señaladamente el socialista, plantean en España. Pero con una matización, probablemente para dejar una salida a las futuras negociaciones: la propuesta el acuerdo social para, tres años. También ahí Felipe González estuvo tajante en sus avisos a Nicolás Redondo, al decir que no partía de condicionantes previos para la negociación de ese pacto social, pero llamaba a la responsabilidad de los interlocutores sociales. A pesar del optimismo manifestado por algunos miembros del Gobierno, y recordado por Solchaga en el transcurso de este viaje a Brasil, sobre la posibilidad de llegar a un pacto social, lo cierto es que la ratificación de la política económica puede abrir todavía más la brecha existente en el seno de la familiasocialista