Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Crazy Loneliness Personnage II La exposición de la semana Karel Appel ASI todos los movimientos expresionistas nórdicos Die Brucke Der Blaue Reiter Cobra han sido, más que en cierto modo, una reacción entre agresiva y tragicómica frente a los academicismos en que suelen acabar las posturas periódica- mente revolucionarias de la école de París una escuela que además de acentuar con peculiaridad el arte de cada momento, ha querido casi siempre nacionalizar todas y cada una de sus manifestaciones. Uno de los penúltimos movimientos expresionistas del Norte, el llamado Cobra quiso situarse también en una línea de independencia frente a París, buscando su inspiración no en las corrientes expresionistas que ya corrían del Sena a Nueva York, sino en los propios maestros de antaño: Nolde, Kamdinsky, Munch, Ensor, Kokoschka. Ocurría, sin embargo, que la estética del grupo Cobra acabaría identificándose con él expresionismo abstracto, cuya libérrima espontaneidad tanto tenía que ver JUEVES 18- 6- 87 C Gatería Rojo y Negro Plaza de las Salesas, 2 con el credo surrealista de la imaginación sin ataduras, la acción automática de la mano sobre el lienzo, la lírica irracionalidad. Cobra ciertamente, conservó la riqueza matérica de sus inspiradores germánicos su brillante colorido, la sensualidad del empaste, y hasta es posible que el talante de sus otras fuentes (Tzara, Kafka, Magritte) El grupo COBRA, como es bien sabido, compone su nombre, con las iniciales de las ciudades de sus miembros: Copenhague (Asger Jorn) Bruselas (Corneille y Alechinski) y Amsterdam (Karel Appel y Constant) Cobra nació, paradójicamente, en París en 1948, y su vida como tal grupo fue efímera, no así la historia artística de algunos de sus pintores, Appel, sobre todo. Karel Appel (Amsterdam, 1921) ha sido, es, el pintor más característico de aquel lejano grupo de jóvenes rebeldes. Su obra representa una notable Junio- julio Precio (175 x 76) 2.000.000 evolución dentro del expresionismo abstracto, cuyas vagas divisiones y matizaciones llevarían muy lejos. No es de creer que Karel Appel pueda considerarse un pintor de la action painting pura, como tampoco pueden considerarse puros abstractos ni De Kooning ni Saura. Karel Appel ha conservado no pocos de los elementos originarios de Cobra pero con una tendencia cada vez mayor a una cierta figuración, y también con una conquista de una materia menos exuberante, más sutil. La espontaneidad ya no es un puro automatismo, y aunque en estas figuras suyas pueda también el azar determinar cierta ferocidad pueril, la impresión que proyectan es la de una recóndita programación. Karel Appel, en su reacción frente a cualquier figuración tradicional (aceptada, academizada) se encuentra- n o se sabe si voluntariamente- con el art brut de Jean Dubuffet, no en la utilización de materiales heterogéneos ni de desecho (Karel, por el contrario, pinta pulcramente con sus luminosos acrílicos) sino en su desdén por las normas habituales, su adhesión a una contradictoria estética antiartística, elemental, bárbara, más próxima a los grafitti callejeros que a cualquier disciplina. Dubuffet quiso regresar al paraíso de una ignorancia total, y desde él descubrir con inocencia la verdad plástica del mundo. También lo ha querido Karel Appel (no está tan claro que así lo quisiera Joan Miró) pero está por ver si esa ignorancia paradisíaca puede alcanzarse después de haber sido docto en la materia. Appel estudió en la Real Academia de Bellas Artes de Amsterdam. Estas imágenes entre teratológicas y bufas pintadas al acrílico sobre grueso papel pueden ser lo más extraño a la ignorancia: un estilo, una manera dé expresión acordada a un concepto, lo que ya implica la negación de la espontaneidad. A. M. CAMPOY ABC 113