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Arriba, a la izquierda, Juan Carlos Guerra Zunzunegui, José María Cuevas, Javier Godo, María Rosa Luca de Tena de Barandiarán, Ramón Areces, Antonio Mingóte, Amador Schüller, Soledad Becerril y Julián Marías. A la derecha, Luis Núñez del Blanco, Nemesio Fernández- Cuesta, Rafael Atienza y Andrés Fagalde. Debajo, a la izquierda, Guillermo Luca de Tena conversa con los tres galardonados. A la derecha, Antonio Mingóte, Ramón Areces, José María González Castrillo (Chumy Chúmez) y Luis del Olmo extinción, tal vez lleno de cosas venta al por mayor de pizarra para maravillosamente civilizadas y ma- tejados y vinos del país. Pérez Caravillosamente inútiles... En 1981, ramés recuerda, al paso de los Luis María Anson, entonces presi- años, cómo su padre daba por dente de la agencia Efe, le entregó buenas las facturas que él escribía el premio a la mejor labor informati- y eso, al parecer tan simple, le imva de 1980, año de la autonomía primió una gran seguridad, seguricatalana. Entonces, Horacio Sáenz dad que le ha acompañado a lo Guerrero hizo el elogio de la objeti- largo de su vida de hombre de nevidad informativa; el elogio del de- gocios. Porque el ganador del ber de informar al margen de las Luca de Tena de este año no es luchas partidistas. Es ei afán del ningún escritor profesional, sino un periodista de raza. Del hombre que propietario y director de una emno olvidó nunca el viejo consejo de presa dedicada a la elaboración y su padre, periodista también. comercialización de vinos. Así de El premio Luca de Tena fue sencillo. Un hombre enlazado esotorgado al trabajo titulado Bos- trechamente al Bierzo y a sus camque de Teixedo, alarma roja y pu- pos que, en sus ratos de ocio, esblicado en el semanario Bierzo 7 cribe sobre la tierra y los bosques, el 27 de junio de 1986. Su autor es las montañas y las gentes, mienFrancisco Pérez Caramés, un hom- tras mira a las vides y a los pámbre de Villafranca del Bierzo- m i panos y sueña con el nuevo color Villafranca la llama é l- aunque de ios vinos en los odres. Este nacido en 1929 en la provincia de hombre que iba para ingeniero inOrense, de padre valenciano y ma- dustrial, pero que abandonó la cadre gallega. Su biografía tiene más rrera por una injusticia en un exade guión cinematográfico que de men, sí hizo caso, entonces, de su reseña periodística. Acostumbrado, padre y empezó Viticultura y Enolotambién desde pequeño, a las du- gía en la Estación Enológica de rezas de la vida, lo vemos a los Requena. Treinta y siete años desdiez años levantándose temprano pués de aquel día, Francisco Pérez para, antes de irse a clase, pasarle Caramés confiesa que guarda en a máquina las facturas a su padre. la memoria todos los aromas priEl padre había pedido la exceden- marios de los vinos de su juventud cia de su cargo como factor de es- y que lee cuanto cae en sus matación en la Compañía de los Ca- nos sobre el mundo de los caldos. minos de Hierro del Norte de Espa- Es como los senadores de la vieja ña y comenzaba a dedicarse a la Roma que veían crecer la flor mo 10 ABC rada de los vinos dulces mientras paseaban recitando versos y memorias... Y Sevilla. Digo... Y Summers. Porque Summers y Sevilla son como dos corazones al unísono. Por eso, cuando Manolo Summers se ganó el premio Mingóte Sevilla dio un brinco de alegría, que yo lo sé. Y es que Manolo Summers no es sólo un dibujante, un director de cine o el segundo de nueve hermanos, como él dice. Es un hombre güeno eminentemente bueno, a quien todo el que le conoce ya quiere entrañablemente. Y sobrino del magnífico pintor y maestro de ilustradores Ricardo Summers, el gran Serny El Jurado le premió un chiste, terrible y magnífico, aparecido en Los Domingos de ABC el pasado 16 de noviembre. Y con este galardón, Summers se engarzaba a la lista de primeras figuras del dibujo y la fotografía que ya se han unido de por vida a Antonio Mingóte. Confiesa Summers que a él desde niño lo que le gustaba era pintar. Su padre era un excelente dibujante que colaboró, en la época de Penagos, en revistas como La Esfera Gutiérrez Buen Humor Cuando Manolo Summers cuenta unos diez años la familia se traslada a Madrid, donde su padre trabaja de fiscal de la Audiencia. Lo más destacado de aquella época para Sum- mers es que era un alumno desastroso, que si no fue el último de la clase, sí fue el penúltimo muchas veces. Sólo sacaba 10 en dibujo. Al cumplir los dieciséis años- recuerda el propio Summersnombraron a mi padre gobernador civil de Huelva y creo que fue el único año que aprobé. No se atrevieron a suspenderme. En Huelva aprendí a malcantar fandangos y me lo pasé muy bien como niño del gobernador, ya que entraba gratis al cine, al fútbol y a los toros... Eso cuenta el propio Summers. Pero lo cierto es que estudió también algo de Derecho, para actor en la Escuela de Arte Dramático, por libre en la de Bellas Artes de San Fernando con don Carlos Sáenz de Tejada e incluso se presentó al ingreso en Dirección en la Escuela de Cine, donde aprobó limpiamente, aunque él diga que era porque su padre seguía siendo gobernador civil... Allá por 1956, Manolo Summers se coloca de meritorio en Televisión y su película de fin de carrera, llamada El viejecito tuvo un gran éxito, mientras Sáenz de Heredia le auguraba un brillante porvenir. En la tele con Tico Medina y Yale, empezó a emitir un chiste diario y ahí, al parecer, empezó todo. Luego vino el extraordinario éxito de Del rosa al amarillo aquella deliciosa película que obtuvo dieciocho premios interJUEVES 18- 6- 87