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bacantes de Eurípides, a la luz del Sol Naciente Durante cuatro únicas representac i o n e s- l a última, mañana- la Suzuki Company of Toga, de Japón, ha aprovechado la ocasión de presentar en Madrid- -teatro Español- la imagen que en el país del Sol Naciente se han ido haciendo, con el paso de los siglos, de Eurípides, y no podían haber escogido nada más clásico det trágico que Las bacantes que en el mismo escenario, merced a los oficios de Salvador Távora, ya había sido objeto de una revisión festiva- -situóse la acción nada menos que en los caminos de El Rocío- -durante el pasado mes de mayo. DOMINGO 14- 6- 87 Estas cosas, por cierto, a nadie han de llevar ya a engaño: directores, versionistas y revisionistas teatrales parecen haber resuelto por cuenta y riesgo ajenos que los clásicos han tenido tanto tiempo para ser vistos que los dan ya por sabidos, e intentan captar audiencia deshuesando los originales para rellenarlos con la borra al uso, en labor más propia del oficio de la taxidermia que de la dramaturgia. Los espectadores madrileños recordarán, sin duda, la restauración ideológica que con dineros municipales hiciera Alberto Miralles con La asamblea de las mujeres de Aristófanes, cambiando la forma y el fondo de los diálogos más sugerentes, simplemente porque, al decir del celebrado autor de Céfiros infectos de olímpicos embates no es tolerable en pleno siglo XX una obra tan antifeminista como la que alumbró Aristófanes en su día. Y algo así ha venido a ocurrirle a Eurípides y sus bacantes. Tadashi Suzuki, autor y director de este espectáculo que los madrileños pueden presenciar merced a las hábiles gestiones de la Oficina de Coordinación Artística del Ministerio de Cultura, ha construido, sobre las minas de la inmortal tragedia, un drama de cuestión social que lo único que tiene de clásico es ese ritmo tradicional que a la hora de narrar acostumbran a emplear los japoneses, lo mismo en el teatro que en el cine. Todas estas observaciones no quitan, sin embargo, que el público, una vez metido en la obra acabe sobrecogiéndose ante ese encanto distinto que los orientales imprimen en sus manifestaciones escénicas. Es posible, además, que mucha gente que acuda al teatro para ver a un Eurípides travestido salga con ansias de ver cualquier día de estos a) Eurípides de cuyo genio tanto le contaron en la escuela. S. G. A B C 23