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GENTE Historiética generación cómica inofensivo contra el sistema. Eran ellos los que, en el seno de aquella sociedad moderna, imponían el cómic como elemento básico de cultura, de nueva cultura. Sin duda, con este gesto el principio de la posmodernidad iba a ser posible en Europa. Todo este ambiente de la generación del 68 no era sino la fiesta. En ella moría la modernidad y surgía la prehistoria de lo posmoderno. El asunto no dejaba de tener importancia. La historieta, hasta esos momentos considerada por los herederos de la cultura académica e ¡lustrada una pieza de entretenimiento y de acción ideológica destinada exclusivamente a los niños, deja de ser adolescente y se inserta en el mundo de los adultos. Pasa a ser relieve de cultura de primer orden. Y es la Universidad, mediante la movilización de sus bases, la que pone el cómic sobre los pupitres del aula magna. De América saltaba hacia nosotros la sátira social y el underground. Su mensaje quería ser antielectrodoméstico y escandalizar con una estética de lo feo, del último apocalipsis subconsGuerra ciente. La revista norteamericana Mad había NA revolución de papel, aquella del mayo sido pionera en trazar un camino para la protesdel 68. El viento del nomadismo intelec- ta, pero en su esencia de rebeldía llevaba implítual americano, con su protesta juvenil, llegaba cita la aceptación del sistema y su transformaa Europa por oleadas secas. Al final terminó ción. Por eso el cómic, como señaló McLuhan. siendo Francia, una vez más, el lugar donde los condujo a la imperialidad televisión, e impuso nuevos aires- y a en torbellino- rindieran culto entre los jóvenes, cada vez más lectores de a la imaginación, y no, por esta vez, a la razón. historietas para adultos, un afán de innovación La cultura libresca caía, los filósofos quedaban estética, haciéndoles despreciar el feísmo del para el panteón- que no para la calle- y la movimiento underground. acumulación de conocimientos les parecía a los nuevos revolucionarios un residuo burgués Si no hay quien contradiga esto, nadie puede inestético. Había sonado para Europa su era decir que la revolución de mayo del 68- paracómica, su principio historiético: Francia redi- digma de una Europa aérea, urbana, sin arraimía, así, a la historieta. Eran ahora los universi- gos- -fuera un fracaso. Ella, en el fondo, quiso tarios los que lo proponían a fuerza de barrica- romper con el mundo del familiar ahorrador, del das, con frases cortas, irreales, pero bellas, en- freno al espíritu consumista; con la quietud bien marcadas en las viñetas de su propio teatro e integrada en lo establecido en favor de una Montalbán movilidad no sociológica, sino de los valores de la estabilidad burguesa; a favor del vacío, de la sociedad ferial y cinematográfica, de estética y cosmética en el seno de la informalidad: alentadora, en el fondo, de una sociedad publicitada y comunicacional: punta de lanza de una nueva revolución americana, con todo su ideologismo y su estilo, clavada suavemente, al rojo magenta, en el asfalto, en una Europa ya sin identidad, sin brumas, sin bosque, sin espíritu. Una revolución historiética, ligera: principio prehistórico de la posmodernidad, electrocéntrica. y donde los cantos de una tarjeta de crédito se hacen redondos, no a semejanza de una rueda mecánica, sino de una nave de ciencia- ficción. Isidro Juan PALACIOS La demagogia anula la intención comunicadora. Almodóvar no es demagogo ni clasista ni sexista: en su cine hay gente que desea y detesta, ama y odia a otra gente. Sin más vueltas. Por eso llega hasta a quienes no debería llegar Bien por él. La falta de espacio me impide seguir anotando impresiones. No he mencionado a la Maura, a su cura favorito, a Miguel Molina (a mi gusto, el más cinegénico de la familia) a Vitorichi ¿era ella? a la casa de Kiko, a Antonio Banderas (muy en la línea ya iniciada en Matador joven de derechas lanzado a pasear por el lado salvaje del amor y la muerte a... Sólo acabar diciendo que Almodóvar es, junto a Armiñán, Fernán- Gómez y Bigas Luna, de los pocos cineastas locales que me obligan a verme cada uno de sus nuevos trabajos. Por supuesto, siempre en el minicine Fernando MÁRQUEZ A B C 115 U ÍSPERA de Jueves Santo. Veo el último filme de Almodóvar, como los tres anteriores, en un minicine de Fuencarral. Presumo que Almodóvar y Franco no hubiesen congeniado, pero yo los reúno en esta sensación de proyección privada que da la práctica soledad de la minisala: un único espectador (yo) y la pantalla. ¿La corrupción de un ángel? escuchamos al mítico querube Jonathan Smith Autopista hacia el cielo dando instrucciones narcisonanistas a un chapera Smith, invisible, se limita a ordenar y a mirar lo que ordena. De pronto, decide abandonar la actitud pasiva... Pero, en realidad (la realidad conceptual de un Magritte) no estábamos escuchando al mensajero celeste de la mayoría moral USA sino a quien lo dobla al castellano. Ahora vemos a este profesional junto a un señor bajito que se encarga de prestar su voz al chapero El climax homoerótico se nos muestra oblicuo con los jadeos SÁBADO 13- 6- 87 V Viendo visiones La ley del deseo (notas) Por ti sueño de noche, por ti sueño de día (Palabras de Palito Ortega cantadas por Marisol) de amblos dobladores, quienes paña (marginales aparte) que están acabando de encajar han tratado las relaciones homouna escena cumbre del último fil- sexuales en casi toda (sin casi) su filmografía: Almodóvar y De me de Pablo Quintero. la Iglesia. El primero (en apa A diferencia de Francia y Esta- riencia más bizarro irreal dos Unidos, qué poco partido ha disparatado rompe la cuarta sacado nuestro cine de sus sex- pared del espectador profasymbol (Galiardo, Larrañaga, no no hace un cine de ghetAndreu, Oliveros- -la ignorancia to nos habla al oído (a todos, por Pellicena resulta sangran- sin distinción) y, tras abrir el ente... esto parece corregirse voltorio excesivo nos larga hoy, con las nuevas promocio- historias naturales, confidencianes de consagrados (Elorria- les, hiperrealistas, burlando los ga, Martínez, Poncela) En el clichés del distanciamiento caso de este último, se llega a la bienpensante que De la Iglecima de sensualidad con La sia, con su innato mal gusto, su ley... tan a la cima que corre el pretenciosa cutrez, su impremepeligro de sufrir un retroceso en ditado docudramatismo, no logra su carrera si ahora le llega una salvar. Vemos a las criaturas de racha de ofertas más interesa- Eloy como fauna marciana de das en el lucimiento epidérmico un panfletario documento sociológico, nunca como presencias que en el interpretativo. Sólo hay dos directores en Es- míticas de una obra de creación.