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XVI ABC ABC El guirigay nacional 13 junio- 1987 A vueltas con lo cursi T EMÍ graves represalias por mi reciente artículo sobre cursi. Ni una sola he sufrido. He recibido, en cambio, envueltas en plácemes, cinco glosas pertinentes sobre tan seminal concepto, completando lo que dice el diccionario etimológico de Corominas y mejorando lo que dije yo. En vista de su interés, resumo estas acotaciones. En el ABC de Sevilla (28- 3- 87) don Pedro Payan Sotomayor recuerda un ejemplo (hallado por Ramón Solfs) de uso impreso de la palabra cursi en Cádiz, en 1842 (bastante an- tenor a la primera documentación, de 1865, que recoge Coraminas) y discrepa con éste y con su escepticismo ante la teoría del origen metatético de dicha voz. Insiste en que cursi nació con una copla en burla de las niñas de Sicur Sicur, Sicur, Sicur, hijas de un sastre francés de Cádiz. Desde La Línea de la Concepción me escribe don Miguel Moreta, señalándome también otro uso documentado de cursi anterior al que da Coraminas: una carta de Juan Valera fechada en San Petersburgo, 4 de marzo de 1857. Y desde Córdoba me ilustra don Manuel Fernández de Escalante al apuntar que cursi, según Tierno- y te hablo de cuando yo cursaba (Tierno dixit) segundo de Derecho, un poco después de la rehabilitación de Fray Luis- venía de cursiva, tipo de letra refitolera y cursi. Según don Enrique sólo podía ser cursi quien temía serlo pues aquél a quien le daba igual no podía incurrir en esa flaqueza (él decía faiblesse para epatar) Deduzco que Hitler rondaba lo cursi, Stalin no, pero son opiniones Opiniones potísimas, creo yo. Otro aficionado, don Ion de la Riva, me escribe, desde Madrid, con amable queja: Me hubiera gustado de todas formas que aclarases más los términos extranjeros similares. ¿Qué es, por ejemplo, tacky, phoney, corny, kitsch, gaudy (aplicado este último a colores horteras) etcétera? Cuando se trata, con ami- gos extranjeros, de diferenciar todos estos términos se llega a la conclusión de que muchas veces empleamos lo cursi para describir lo hortera y viceversa. Esto último es cierto y deplorable; lo anterior es atendible, pero ño puedo atenderlo por ahora. Algún comentario tengo que dejar para una futura recopilación de guirigayes. Pero la mejor sorpresa me llega de Argel. Don Javier Sangro y de Liniers (Servía en Oran al Rey un español con dos lanzas) me envía fotocopia de una rareza bibliográfica, el libro escrito en 1868 por su antepasado Santiago de Liniers al alimón con Francisco Silvela, y titulado La Filocalia o Arte de distinguir a los cursis de los que no lo son, seguido de un proyecto de bases para la formación de una hermandad o club con que se remedie dicha plaga. La obra es un filón para lingüistas e historiadores de talante sociológico, un suplicio para cursis de entonces y de ahora y un deleite para cualquier lector que aprecie el ingenio cáustico. Empieza definiendo lo cursi como una aspiración no satisfecha; una desproporción evidente entre la belleza que se quiere producir y ios medios materiales que se tienen para lograrla. Luego precisa más el concepto, aclarando ante todo que el ser cursi es independiente de la posición, de la riqueza y hasta de la belleza natural de un sujeto. Dedica especial atención a los nuevos ricos- que abundaban tanto en aquellos tiempos prerrevolucionarios, postrimerías del reinado isabelino, como ahora- pero con buen cuidado de no atribuirles ipso facto cursilería: No todos los millonarios improvisados son cursis. En todo hay exageraciones. Hay unos (y éstos son los menos) que con el dinero adquieren hábitos de elegancia y de buen gusto. Hay otros (y éstos son los más) que con el dinero adquieren el hábito y la costumbre de guardarlo. Estos son cutres y avaros, pero no cursis, porque no quieren pasar por elegantes ni artistas. Observemos de paso un buen ejemplo del uso tradicional de la palabra cutre (tacaño) cuya boga actual no es neologismo como muchos creen sino renacimiento, a lo sumo con un matiz más acusado de sordidez bohemia, propia de la movida y de lo posmoderho. Pero lo mejor de La Filocalia está en sus ejemplos. Para ingresar en el club había que acreditar algún rasgo heroico como No haber hecho jamás el amor en la Zarzuela (sic, quiere decir no haber hecho la corte en el teatro) oHaber dado muerte al autor de la polca El Ferrocarril o a cualquiera de sus ejecutantes (hoy, en vez del Ferrocarril pondríamos De niña a mujer, de Julio Iglesias) Grave indicio de corrupción del gusto, que podía, llegar a la expulsión del ciub, era poseer cantidad manifiestamente exagerada de pensamientos secos o de rosas marchitas, que evidentemente excedan de la justa proporción de dos por querida con tiestos, y de cuatro por novia sin jardín (hoy colocaríamos el listón en haber visto más de una película de Fassbinder por novia progre) No se crea, sin embargo, que Silvela y Liniers eran Savonarola y Robespierre. Eran hombres de mundo capaces de cierta indulgencia: ¿Quién no es cursi? dirá el lector lleno de desconfianza y de temor. Tranquilícese. Lo indisculpable en la cursería es la contumacia y la complacencia en ella; el que es una vez cursi por casualidad, por obligación, por política o por economía, es sólo un cursi accidental que merece disculpa, y a quien la sociedad de las gentes de buen gusto no impone más castigo que llorar su momentáneo extravío. Así es que lloremos, lectores, lloremos, que todos hemos citado alguna vez a Antonio Machado. Nuestra única excusa es haberlo hecho por complacer a algún director general o para seducir a su hija. TAMARÓN COLEGIO LIBRE DE EMÉRITOS UNIVERSITARIOS Encuentros culturales Puente Aéreo Ciclo Lírica: de los trovadores al Renacimiento Conferencia- coloquio de los profesores MARTIN DE REQUER FERNANDO LÁZARO CARRETER Los trovadores en Cataluña Auditorio Banco de Bilbao Paseo de la Castellana, 81. MADRID Día 16 de junio, de 8 a 11 de la noche información: Pedro de Valdivia, 10, 1. Teléfonos 411 55 57 58 59 ORGANIZADO POR: Fundación de Estudios Sociológicos (FUNDES) Fundación Colegio Libre de Eméritos Universitarios Fundación Enciclopedia Catalana Fundació Jaume Bofsll El Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña