Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 ABC OPINIÓN- Cosas que pasan ZIGZAG Barrio Gótico SÁBADO 13- 6- 87 NUNCA COMPARSAS E STOY seguro que a Vicente Zabala no le va a importar que me meta en su terreno. Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a acercarme a una de mis dos ilusiones informativas. Mis dos ilusiones periodísticas, y eso lo saben sólo mis amigos, no son otras que retransmitir un partido de fútbol y escribir una crónica taurina. Para la primera ilusión me sobran conocimientos y bagaje, pues no en vano he sido un excepcional jugador de fútbol, quizá no muy comprendido en mi época de regate activo. Escribir una crónica taurina me produce, al contrario, una cierta sensación de inseguridad y respeto. Vicente sabe que soy antiguo aficionado a la fiesta. He tenido la suerte de acompañarle a muchos festejos a través de los años, y guardo con especial cariño el recuerdo de aquellas tardes que compartimos cuando San Sebastián era la ciudad más acogedora de España y su Semana Grande la feria más entrañable. Allí, en su desaparecida plaza de toros del Chofre, con su arena gris de nube, y en la de Pamplona, torista, alegre y aún no politizada, y en la desmayada y sonora cátedra de la sabiduría de la Real Maestranza, y en la tremenda, seria y fundamental de Madrid, he aprendido a ver toros a su lado. No siempre estuvimos de acuerdo. A pesar de mi afecto personal por el inolvidable Antonio Bienvenida, mi torero era- y lo sigue siendo- Antonio Ordóñez. Vicente nunca puso en duda la g r a n d e z a d e l maestro rondeño, pero quizá supeditaba su arte al de Antonio Bienvenida y Pepe Luiz Vázquez. Discutíamos y reíamos nuestra pasión común y ninguno se consideró jamás convencido. Cuando la sensibilidad es la que manda, ni Vicente Zabala puede con ella. Por aquellos tiempos, Antoñete y Curro Romero, mitos apasionados, eran ya el bien reaparecido y el escanciador de desmayos. Santiago Martín El Viti tocaba casi el cielo y Paco Camino, a pulsos de magia, del cielo se pasaba. Y nuestros ídolos, Antonio Bienvenida y Antonio Ordóñez, con la despedida cercana, mantenían el más alto lugar de la fiesta sin discusión posible. Ni uno ni otro hubieran permitido hacer el paseíllo de c o m p a r s a s Los maestros no someten en esto de los toros. Cuando un gran torero se siente invadido de inseguridades y amenazado por los ridículos, se retira antes, de que éstos lleguen. Porque no sólo se humillan a sí mismos si persisten en vestirse de luces, sino que desvanecen el respeto de los aficionados. Curro Romero y Antonio Chenel nos están humillando a cuantos les respetamos. Han sido dos toreros fundamentales para que la fiesta de los toros viva hoy día momentos de esperanza y futuros inmejorables. La hondura del pasmo y la grandeza clásica representados por uno y otro. Pero ni Curro puede más ni Antoñete tuvo que haber vuelto. Los dos han pasado como sólo lo hacen los grandes. Levantando pasiones, sometidos a las flores y los improperios, llenando plazas y vaciando resistencias. Verles ahora, tan fuera de su sitio, a espaldas de su tiempo, tan ciegos de realidades, inspiran lástima. Y un gran torero no puede inspirar lástima alguna. Más que una crónica taurina me ha salido una melancólica semblanza de unos tiempos que no van a volver. Una reflexión dolorida por la que denuncio que dos grandes toreros diferentes se están despreciando a sí mismos. A mí me da la sensación que no piensan hacerme caso. Por eso me meto respetuosamente en los terrenos de Vicente Zabala y le pido, que al menos, me lo haga él. Que Vicente les abra los ojos, para bien suyo y de su recuerdo. Alfonso USSIA Un músico que toca una trompeta comienza a introducirla en el estuche; alguien mira casi con conmiseración a una pareja madura anglosajona que penetra, máquina fotográfica en ristre, por unas preciosas callejuelas al caer la noche; los que cruzan del Palacio de la Generalidad a la catedral, aceleran el paso; al llegar frente al edificio gótico encuentran una especie de ratificación con toda una serie de normas para tratar de aliviar el robo que, con toda probabilidad, la Policía Municipal le dice que va a experimentar su automóvil; las tiendecillas cierran; en los puestos ambulantes se recogen los bártulos con prisa evidente. Al cabo de un rato, la delincuencia se habrá adueñado de las calles del precioso Barrio Gótico de Barcelona. Todos los que lo recorren, de pronto, observan hasta qué punto la seguridad ciudadana es una de las necesidades más importantes del hombre. La ley y el orden se buscan como el cimiento esencial para establecer sobre él cualquier organización urbana, incluso la más elemental. Si eso falla, todo se La primera piedra derrumba. Esperemos que las nuevas autoridades municipales La pasada campaña electoral de Barcelona logren que muy ha sido muy rica en insultantes pronto el Barrio Gótico se con- alusiones personales. Más rica, vierta en el lugar de tranquilo y se dice, que en exposición de apacible paseo de jóvenes y ma- programas o en críticas de heduros, que sólo resultan sobre- chos. En realidad, esta situación saltados si quien toca la trompees propia de las campañas y se ta en la noche desafina. registra en todas partes. Pero si la censura se refiere a la parLos nuevos mecenas ticular virulencia de algunos imLa relación entre la actividad properios, bueno será recordar intelectual y quienes la precisan quién inició el estilo de las desno se puede regular, de modo calificaciones personales. Porque perfecto, por el mercado. La al- antes de que Adolfo Suarez, por ternativa se creyó, con ingenui- ejemplo, dijese de nadie impertidad, que podría proceder del Es- nencia alguna, fue motejado de tado. Ambas cosas han fallado. tahúr def Mississipí por AlfonEn España, al menos, las artes so Guerra. En peleas a cantaplásticas, la música, las edicio- zos, alguna culpa más tienen los nes de libros útiles para públicos que tiraron la primera piedra. reducidos, no tienen encaje en una economía de mercado, pero el Estado, cuando pretende ayudar más bien lo empeora todo que lo mejora. Nada digamos de lá investigación científica experimental, o del mundo amplísimo de las humanidades. Menos mal que a un mercado que resuelve pocos problemas y a un Estado cada vez más esclerótico les ha venido la ayuda de la mano vigorosa de los nuevos mecenas. Pertenecen al orbe de las grandes entidades económicas, tanto del mundo empresarial financiero como de empresas mercantiles de gran tamaño y abundantes beneficios. Sus dirigentes actúan con una mentalidad bien distinta de esa que toscamente se exhibe como connatural con ellos al decidir que bien merecen el nombre de homo economicus. El simplismo de la concepción de la mentalidad empresarial se ha venido al suelo, hace muchos años, de la mano, sobre todo, de la llamada Escuela Institucionalista norteamericana. La emulación en la exhibición de su amor por la cultura es algo muy enraizado. PUNTOS DE VENTA DE h B C EN AUSTRIA VIENA: Franz Liess, Tabaktrafik, Belvederegasse; Leo Kokot, Verkaufsstelle, Schotiengasse; Eugenie Lasser, Verkaufsstelle, Schotíengasse; KárntnerstraBe 2; Irma Suchy, Verkaufsstelle, Graben; Hedwig, Verkaufsstelle, KárnnerstraBe 5; Ingeborg Hosseiny, Verkaufsstelle, Dr. Kart Lueger Ring; Josef Breiml, Verkaufsstelle, Freyung; Presse Intern. Verkaufsstelle, MariahilferstraBe; Reiberger Foto, Verkaufsstelle, Hotel Hilton; Ges mb. H. Reiberger, Verkaufsstelle, Hilton am Stadtpark; Morawa Co. Verkaufsstelle, Wotlzeile; Morawa Uno- City, Verkaufsstelle, Kagran; Flughafen, Verkaufsstelle, Schwechat; Hotel Eldorado, Verkaufsstelle, Vósendorí.