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ABC, pág. 42- TRIBUNA ABIERTA MIÉRCOLES 10- 6- 87 A L leer, con más hilaridad que a t e n c i ó n la Respuesta a Severo Moto que ha tenido a bien dirigirme a través de las páginas de ABC (martes, 26- 5- 87) don Eduardo Ndon Elo Nzang, lo primero que se me ocurrió es serenarme y tratar en esta carta a mi ex alumno Gordi Eduardo con los respetos que me merece todo un embajador, cargado de méritos diplomáticos como buen vendedor de pescados en Afripesca y que le han catapultado hasta la más prestigiosa Embajada que Guinea Ecuatorial debería tener en el mundo: la de España. Tengo el flaccido y macilento orgullo enjuto de haber sido profe del embajador guineano en España, y como tal tengo con él una obligación moral, ética y humana, por muchas razones; y entre ellas porque fue alumno mío, ello me permite aceptar con cierto peso de responsabilidad de maestro que un alumno me conteste; segundo, porque debo acompañarle en el sentimiento por la difícil situación de verse convertido en voz de su amo obligado consecuentemente a defender su pan el de su esposa y sus hijos y acaso el de más de un familiar y amigo en Guinea Ecuatorial, nuestro querido país. Y, por último, es mi obligación, como hombre comprometido con la política de oposición, delimitar los campos de mi lucha y el objetivo al que van dirigidos mis reclamos desde el exilio. Don Eduardo Ndon Elo Nzang no entra en esa lucha, ni siquiera como embajador guineano en España, cargo que bien sabe él que gravita en realidad sobre otra persona cargada de acreditaciones y documentos secretos oficiales guiñéanos que hacen a Eduardo Ndon Elo Nzang un hombre de paja en la representación diplomática guineana en España. 1 MIENTE EL EMBAJADOR DE G U I A EN ESPAÑA Debo decir, como final de esta introducción, que voy a seguir siendo consecuente con la seria y profunda afirmación que hice en las declaraciones a que hace alusión don Eduardo isidong, embajador guineano en España: Guinea Ecuatorial necesita con toda urgencia un presidente reconciliador afirmación que, de ser falsa o superficial, de no haber llegado hasta el alma del pueblo guineano, no hubiera levantado tanta crispación, enfado y nerviosismo en sus autoridades. Si con lo de subdito español se refiere, señor embajador, a que era español todo guineano nacido antes de que Guinea Ecuatorial se conviertiera en país soberano e independiente, le diré que, efectivamente, nací español legalmente. Pero rebusque usted e infórmese de que después de acceder Guinea Ecuatorial a la independencia, una ley vino a poner freno al decreto- ley anterior de la españolidad de los guiñéanos, obligándonos a una previa renuncia de la nacionalidad guineana para poder acceder a la nacionalidad española. Por esa ley no soy español. Llevo conmigo, embajador, un documento de identidad de asilado con el número 155 expediente 546.706. Tengo un título de viaje que me permite viajar a todo el mundo, excepto Guinea Ecuatorial Soy, señor embajador, un ciudadano ecuatoguineano acogido al asilo en España y disfrutando de los cuidados que como a tal ofrece el Gobierno español. Siento mucho por la imagen que le va a quedar al embajador guineano en España cuando se do usted cuántos guiñéanos buscan la paz, la tranquilidad y la liPor Severo M. MOTO NSA bertad fuera de Guinea Ecuatorial? (Me consta que son más de la misepa que no se molesta en informarse y do- tad de toda la población. ¿El manojo de cumentarse para salir a una palestra pública leyes que cita en su contestación hasta la ley Fundamental o como lo dice en su detan prestigiosa como lo es el ABC. Yo fui un hombre clave en el mundo de la claración ley de leyes sirve realmente de información en Guinea Ecuatorial. Y he esca- algo para el pueblo de Guinea Ecuatorial? Si lado cargos dentro de ese mundo en mi país. hasta el párrafo segundo de la disposición adicional de la ley de leyes Pero muy bien sabe usted, señor está encontrando dificultades de embajador, que siempre ha sido cumplirse bien. Pues obliga a en virtud de los valores que mi convocar elecciones en 1989. formación profesional periodístiPero en ei aríícuio 90, letra e ca me permitían. Tuve la gran prohibe la participación en la suerte de no verme metido en contienda electoral a candidatos ningún cargo que no fuera denque no hayan vivido diez años tro de la profesión periodística. seguidos en Guinea Ecuatorial; No desconoce usted mi disentipero antes de esto se ha vuelto miento con el régimen dictatorial a implantar el Partido Único, tanto antes como ahora. Por tanpara que sólo haya (sea dentro to, mis cargos no fueron nunca como fuera) un solo candidato. por amistad ni por méritos revoHacia ese calvario del voto oblilucionarios mucho menos por gado y único se está conducienfavoritismo. Eran cargos en virdo al pueblo de Guinea Ecuatotud de mi formación profesional. rial. Como bien sabe usted, un cargo Severo M. Moto Nsa nacido del favoritismo, de la Presidente del Partido del Progreso de Guinea Su carta o contestación, señor amistad o de los méritos revoluEcuatorial embajador, me revela claramencionarios (casi siempre de sante que pertenece al clan Mongogre vertida) no es fácil de abandonar, por el mo que tan sabiamente se ha ¡do engrosando vacío que produce luego. Pero un cargo por con personas que sin ser de Mongomo como valores profesionales es algo muy fácil de usted se vuelven más papistas que el propio prescindir porque queda íntegro el bagaje papa y son utilizados como carne de cañón profesional y cultural. Un cargo en Guinea por el muy sabio e inteligente clan. Ecuatorial, ¡qué bien lo sabe usted! no es precisamente una fuente de ingresos y de Lo que dice sobre las razones de mi abancrecimiento para honestos... Para su constan- dono de mi cargo indicando que fue por no cia le comunico que siento el orgullo de hapresentar programas aceptables durante mi ber sido el primer hombre guineano con un gestión de secretario técnico me parece cargo alto que ha redactado su dimisión y presentado el documento a un presidente, y muy cierto. El clan y su presidente no podían esperado un mes largo en el país para recibir aceptar programas como A golpes de liberla respuesta (si le contara, señor embajador, tad Entre nosotros Diálogos en liberlos trucos, tramas y argucias que emplearon tad El Gobierno informa Guinea Ecuatopara, por fin, contestarme... Le remito a su rial, ventana al mundo y tantos otros títulos presidente, a don Federico Mesa Bill, a Mar- con los que abrí en los medios informativos, tín Nka, a Julio Ela Mangue, a Isidoro Eyi Prensa, radio y televisión guineana amplios Monsuy y a todos los que el día 6 de noviem- márgenes de libertad de expresión y promoví bre de 1981 estuvieron presentes en la reu- un clima democrático que, por lo que veo, denión celebrada en el despacho del presidente sapareció con mi salida del país, y el silencio y en la que tomé la decisión de abandonar el mortal ha vuelto a ser la fórmula de supervicargo, invitado ciertamente por el presidente. vencia. Pregúnteles si presenté mi dimisión en una Resumo, como lo hace usted, mi carta secarta. ñalando a la opinión pública española nuestra Habla usted, señor embajador, del decreto número 45 del día 10 de octubre de 1979, por el que se proclama la amnistía en favor de todos los subditos de Guinea Ecuatorial refugiados en el extranjero por razones políticas. No desconocerá usted que este decreto se refería fundamentalmente a los que se refugiaron durante el tiempo de Macías. Pero tampoco se le escapa el número de guiñéanos que han abandonado el país después del golpe de Estado de 1979 reconocidos por el propio general de brigada Obiang como nueva oposición La gran terna flotante de embajadores (Maye Ela, Ela Nzeng, Oyó R ¡quesa) es todo un símbolo de destierro diplomático tan profusamente practicado después de la muerte de Macías... ¿Ha mirado usted, señor embajador, cuántos presos políticos hay ahora en las cárceles guineanas? ¡Presos precisamente del propio clan! ¿Ha medicomún plataforma de libertad, de esa libertad que tanto añoramos en nuestro común país, que soy un ciudadano (no subdito de nadie, menos de un papá presidente guineano, acogido a las leyes españolas de asilo, con documento de identidad de asilo y con título de viaje que me permite viajar- a cualquier país del mundo, menos a Guinea Ecuatorial. Abandoné el cargo y mi país porque efectivamente mi actividad y programas en favor de la democracia de mi país no eran aceptables para la dictadura de Guinea Ecuatorial. Presenté mi dimisión pública, valiente y arriesgadamente. Y termino emplazando seria y formalmente al embajador de Guinea Ecuatorial en Madrid o, mejor, a quien le inspiró su respuesta, para un debate sobre Guinea Ecuatorial en el foro más público y más neutral que puedan encontrar.