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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 10 DE JUNIO DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA COMENTABA recientemente José Ángel S á n c h e z A s i a í n la existencia de satélites enviados por varias entidades bancarias americanas para su propio uso, y con muy buen sentido, su lusta preocupación. Deben interesamos cada vez más las consecuencias imprevistas de este tipo de acciones, muchas veces debidas al entusiasmo desbordado. Creo que cualquier problema que afecte o pueda afectar a muchas personas debe ser sometido a debate público, lo que desgraciadamente no es corriente. Recordemos el caso de la bomba atómica y su ya inevitable influencia sobre la Humanidad, con todo lo que ello supuso y supone. Ni siquiera a las personas que participaron directamente en su desarrollo se les preguntó nunca sus deseos u opinión, ni se intentó valorar realmente las consecuencias de conseguir energía atómica, no sólo por los posibles accidentes, sino también por el problema del almacenamiento de los residuos radiactivos. Como es sabido, existen cada vez más avances tecnológicos que pueden llegar a afectarnos a todos. Esperemos no caer en el terrible error que ya amenaza a la ecología en general y a la astronomía en particular y del que se hace eco la revista Nature del 12 de marzo, donde se comenta el proyecto que piensa llevar a cabo la compañía francesa de la Torre Eiffel para conmemorar su centenario y que consistiría, de acuerdo con ellos, en un gran espectáculo de arte en el espacio. Con excepción de unas líneas escritas en un periódico local y de un artículo en el Herald Tribune no ne visto nada más al respecto en los medios de comunicación, y por su gravedad creo que el tema lo merece. Como dice Nature es la idea de los engreídos directivos de la compañía lorar que la Torre Eiffel, -ahora visible dese todo París- pueda contemplarse desde todo el mundo a través de una réplica espacial. Parece ser que la compañía de la Torre Eiffel ha seleccionado dos propuestas, y la que parece tener más posibilidades es la que se ha llamado Anillo ligero que consiste en una estructura hecha con tubos de unos dos centímetros, conectados entre sí por cien esferas de un metro de diámetro, que sería enviada a ochocientos kilómetros de altura en el interior de un pequeño satélite de quinientos kilos de peso. Una vez en órbita, el calor del Sol evaporaría el agua de la estructura, dilatándola, hasta alcanzar un diámetro de unos veinticuatro kilómetros, por lo que aparecería con tanta luz como cien estrellas de una magnitud bastante intensa, y cubriría aproximadamente el mismo espacio que la Luna, es decir, unos veinticinco grados sobre el horizonte. Su órbita sería de noventa minutos. Aunque resulte increíble, este proyecto está asociado con el Centro Nacional de Estudios Espaciales Franceses y con la Agencia Espacial Europea, si bien los científicos de estas organizaciones no están, naturalmente, de acuerdo con él. Este proyecto puede dañar muy seriamente, incluso inutilizar, el enorme telescopio William Herschel ubicado en las islas Canarias e inaugurado hace poco tiempo por Su M a j e s t a d el R e y Este telescopio, el tercero más grande del mundo, lo utilizarán astrónomos de todas las partes del planeta. El riesgo que corre este gran telescopio con este tipo de proyectos es extensivo a otros observatorios de todo el mundo. Sí este anillo de luz pasara so- ABC bre el área de uno de ellos que estuviese en funcionamiento, la observación se estropearía, ya que la luz del anillo anularía totalmente la cíe las estrellas. Si el telescopio está alimentado por un detector sensitivo de imágenes, como el llamado sistema contador de fotones que usan en Las Palmas, el detector se destruirá junto con el cátodo y el fósforo del tubo de imagen, extremadamente sensible, que viene a ser como el corazón del telescopio. Sólo existen otros diez tubos como éste en todo el mundo, cada uno de ellos de un valor incalculable. Es virtualmente cierto que un accidente de este tipo sucederá en un año o menos, si no se toman precauciones especiales. Naturalmente, los promotores quieren que el anillo de luz sea visible desde muchos países. Predecir los errores de una órbita con unas semanas de antelación, al parecer, no es nada fácil, y por tanto los astrónomos tendrán que inventar procedimientos para mantener su equipo protegido permanentemente. Se calcula que este anillo, dependiendo de la actividad solar, tardará aproximadamente tres años en quemarse en la atmósfera. Si se ve que el anillo de luz presenta dificultades técnicas, la compañía Eiffel tiene otra alternativa de arte espacial llamada Arsat Es una especie de vela cóncava que se mandaría en una órbita de once horas. El Arsat sería visible como una estrella muy brillante y daría luz con una oscilación de unos cuantos segundos, al pasar la vela sobre los continentes dando vueltas lentamente sobre su propio eje. Cuando el Arsat estuviera iluminado sería muy brillante. El artículo dice que seria tan luminoso, posiblemente, que haría imposible observar las estrellas. Lo peor es que estos dos objetos de arte espacial -como son llamados- resultarían relativamente baratos, del orden de uno a diez millones de dólares, presupuesto muy factible dentro de lo estimado para una celebración mundial. Lo más terrible es, pues, pensar que cualquier persona o grupo que pudiera disponer de este dinero podría ensuciar el espacio con cualquier tipo de propaganda comercial o política. Y no crean los lectores que no puede suceder así, pues ya hay otra propuesta, tal vez aún más increíble, de la Corporation Celestis, en Florida. Esta compañía propone enviar al espacio una especie de mausoleo conteniendo las cenizas de unas quince mil personas, compactadas por un proceso especial por el que reduciría a tres centímetros cúbicos las cenizas de cada persona, y que quedarían en órbita eternamente. El importe que supondría mandar esta monstruosidad al espacio se calcula en unos cincuenta millones de dólares, ¡y se espera- -dicen- -que sea un buen negocio! Lo más asombroso es que el Ministerio de Transportes de los Estados Unidos- responsable de promover la industria espacial- ha aprobado este proyecto, que sólo depende ya de la demanda para ponerse en marcha. Ojalá que no lo tomen como ejemplo los burócratas de los Ayuntamientos que tienen problemas de espacio en sus cementerios, como al parecer sucede con el de Valencia. El efecto de los innumerables satélites ue por uno u otro motivo dan vueltas a la ierra no sólo perjudican a la astronomía. En mi opinión representan, además, un te- REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID c PRUDENCIA Y TECNOLOGÍA rrible ataque a la libertad y a la ecología del planeta. ¿Qué es lo que se puede hacer? Pierre Comte, autor del Arsat trabaja en la revista Leonardo dedicada a la interrelación del arte, la ciencia y la tecnología. El dice: Cada tiempo tiene alguna cosa de significación mundial, como Tos Juegos Olímpicos. En este sentido, sería posible anunciar o celebrar un acontecimiento mundial a través de un satélite como el Arsat Sin embargo, yo espero que mi amigo Carlos Ferrer no caiga en la tentación de aceptar tan disparatada propuesta. Comte propone e intenta- d i c e crear un objeto bello, de líneas puras, una especie de estrella en el firmamento nacida de manos humanas, un hermoso sueño... pero un sueño de locura. Porque es en verdad una pesadilla pensar en un universo lleno de toda clase de objetos, que sólo serían muestra de la codicia y la vanidad del hombre. Ya en 1985, la Unión Astronómica Internacional mantuvo que no hay grupo alguno que tenga el suficiente derecho como para cambiar de manera significativa el medio ambiente de la Tierra sin antes haber sufrido un profundo estudio a nivel internacional. Estas palabras tan razonables no tienen, lamentablemente, suficiente fuerza ni dan una idea del tremendo sentimiento de impotencia que, estoy seguro, tienen los astrónomos frente a este problema. El supuesto objetivo noble y bello de estos proyectos no puede significar, en realidad, virtud alguna. El mundo de la astronomía espera que tanto éstos como otros que pudieran darse se cancelen. Y yo espero que cualquiera que sea el sistema que provoque o comprometa el medio ambiente y el equilibrio del planeta sea desestimado antes de llevarse a la práctica. E Estando próximo el V Centenario del Descubrimiento, debemos recordar algunos problemas que ocurrieron en la conquista de este vasto continente. Como es bien sabido, la financiación fue en gran parte producto de préstamos particulares. El primer préstamo fue dado por Luis Santangel- judío converso- e hizo posible la primera expedición. La Fundación Valenciana de Estudios Avanzados comenzó hace un par de años una serie de reuniones sobre la contribución de este gran valenciano, intentando desmitificar la romántica historia de la venta de las joyas de la Reina Isabel. Tema que ahora, afortunadamente, va a ser explorado con mayor profundidad por la Comisión Valenciana de) Descubrimiento. En la segunda expedición, que fue de gran envergadura- d e mil doscientas a mil quinientas personas y más de diecisiete navios- figuraba Diego Alvarez Chanca, hombre culto de grandes conocimientos en Medicina y Cirugía. No obstante, en muy pocas semanas y debido posiblemente a una gripe muy virulenta, además de la viruela y otras enfermedades desconocidas hasta entonces allí y para las que los indios no tenían casi defensas, empezaron éstos a morir rápidamente, de tal forma que, de acuerdo con el profesor Guerra, en unos diez años quedaban en Santo Domingo unos veinte mil indios, y poco más tarde sólo doscientos, de los aproximadamente millón y medio que allí vivían a la llegada de Colón. Aunque, como vemos, no siempre es posible predecir las consecuencias de las acciones humanas, parece razonable- quizá hoy más que nunca- ser prudentes. Santiago GRISOLÍA