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74 A B C A B C DE LA EDUCACIÓN MARTES 9- 6- 87 La educación, único medio La educación sexual en los centros docentes afectará en adelante a una cuestión de vida o muerte, el riesgo de SIDA. Ya no se tratará tan sólo de una educación que se plantee como un recurso que ayude a optar por un comportamiento personal. Para muchos sociólogos y educadores de distintas naciones la extensión del síndrome exige una acción decidida de ámbito mundial, que sólo puede ser eficaz por la vía educativa. El Mundial es, en efecto, la preocupación por esta plaga, que está motivando la acción de muchos Gobiernos. Los científicos, biólogos o médicos, de tal manera están obsesionados por el problema que una sola revista la norteamericana Science le dedicó su atención, en- veinticinco de sus números semanales en 1986. Los simposios, grupos de trabajo y congresos se suceden con una rápida aceleración. Ahí está la tercera conferencia internacional de Washington, en este mes de junio, y el acercamiento al problema español en las Jornadas sobre SIDA y Toxicomanías que el Ministerio de Sanidad y Consumo patrocinó en Madrid recientemente. Que sólo en ocho años, desde que en 1979 se inició en el mundo la vigilancia del síndrome, el SIDA haya alcanzado ese niveJ de problema absolutamente prioritario sobre otros cuya gravedad parecía insuperable (hambre, terrorismo, desigualdades sociales, desarme) es consecuencia de su importancia real. Instituto Nacional de Medicina y la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos se han manifestado en este sentido. La preocupación por esta plaga es mundial y ha sido causa de la acción de muertos Gobiernos. En España lo más urgente es que los padres, sus asociaciones y sus representantes en los Consejos escolares conozcan la realidad del problema, de lo que puede significar un alumno con SIDA, sin psicosis alarmistas Hoy no existe tratamiento médico eficaz; durante unos cuantos años, como reconoce el informe norteamericano citado, el sistema educativo será la mejor arma (quizá la única) para atajar el SIDA En los centros de enseñanza ha cundido un sentimiento de alarma, especialmente en países en donde el SIDA hace más estragos, aunque en algún momento se ha apuntado que se corre el riesgo de aparición de otro síndrome: el de psicosis adquirida Pero ahí están los hechos. Sin tener que acudir a estadísticas extranjeras, se sabe que en España se han registrado ya diecisiete casos de SIDA en niños y que trece de ellos han muerto. Bien reciente es el caso de Castelldefels (Barcelona) a la edad de once años. El error garrafal, derivado de la falta de información adecuada, es pensar qu el niño afectado por el SIDA es un enfermo concausado atrofia y un grave retroceso intelectual en un alumno sobresaliente, en el que se manifestó la enfermedad cuando ya tenía diez años. Formar al profesorado Al ser esto así no tiene sentido el proyecto de ley del Estado de California (EE UU) para prohibir el acceso de los enfermos de SIDA a las escuelas. O el caso de Durango (Vizcaya) en el que todos los estamentos del colegio estaban de acuerdo en excluir a un alumno, incluida la Asociación de Padres. Otra cosa es el riesgo de transmisión a los alumnos de cursos superiores, por parte de profesores y personal de servicio afectados por el SIDA. Los profesores de Biología ya no serán los únicos a los que un alumno pueda consultar sobre la cuestión. Esta tesis, bastante extendida en Francia, por ejemplo, puede extenderse a las Escuelas de Formación del Profesorado y a las instituciones de cualquier clase que completan su preparación, o la de otros profesionales como los médicos escolares. La preparación, extensiva al personal en la enseñanza, abarca dos aspectos: ilustrarles sobre su comportamiento y su contacto personal eon los alumnos, y pre- lógico resultante, con tal fuerza que con exclusión de los medios científicos, ésta sigue siendo la expresión usual. El o los retrovirus y la enfermedad o pandemia que causan afectan a la sociedad y a la ciencia en campos muy diversos: bioquímico, profiláctico, clínico, legal, penitenciario, castrense, moral e incluso pastoral, en cuanto a la conducta de las Iglesias para con los enfermos. También en el de ia educación, en su concepto más amplio. La mayor resonancia en el ámbito educativo nace de que ei SIDA va afectando también a niños y jóvenes en edad escolar. Ya se trate de los niveles obligatorios o no, la extensión efectiva de la escolarización ha alcanzado tal magnitud que cualquier problema sanitario de la población en edad escolar se convierte en un problema escolar Pero hay más incidencia recíproca. La educación escolar puede ser decisiva como elemento de formación personal de los alumnos. La formación de los profesores y de los educadores en general, la de los profesionales sanitarios, son campos de interacción evidentes. Y aún queda el mundo amplísimo de la educación extraescolar desde la familia y los entes sociales hasta los poderes públicos. No se ha exagerado la importancia de la educación frente al SIDA. Aparte de que todos los recursos son necesarios, pues las cosas se van poniendo cada vez peor como han declarado responsables de la OMS, es que la ciencia se declara impotente por el momento para atajar el mal. Pretender acabar con él sería pedante según decía Joaquín Camprubí, de! Plan Nacional Sobre Drogas, en las recientes Jornadas de Madrid; pero es que los científicos que más han avanzado en la investigación limitan sus esperanzas a poder disponer en el decenio próximo de una vacuna cont r a el v i r u s y sólo en f a s e experimental. Problema escolar El SIDA es, ante todo, el agente del Síndrome de Inmonodeficiencia Adquirida, al que corresponden sus siglas, un virus o retrovirus sumamente agresivo- y a se habla de más de uno- que recibió nombres diferentes en los centros de investigación. Han prevalecido tres nombres: LAV, del equipo de Luc Montaigner en el Instituto Pasteur, de París; HTLV- III, de Robert Gallo y sus colegas del Instituto Nacional del Cáncer norteamericano, y ARV, de Jay Levy y el equipo de ia Universidad de California. Ante tal disparidad, el Comité Internacional de Taxonomía de Virus aceptó en mayo de 1986 ia propuesta del grupo de trabajo de Harold Varmus y adoptó como denominación oficial única la de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH, o HIV en inglés) Para entonces habían adquirido carta de naturaleza en todo el mundo las siglas SIDA (AIDS en inglés) relativas al cuadro pato- En España se han registrado diecisiete casos de niños afectados, de los que trece han muerto El riesgo en los colegios es por transmisión a los alumnos de cursos superiores tagioso, cuando sólo es un disminuido y como tal hay que tratarle. En este sentido, es importante el informe de la doctora Anita Belman para la Academia Nacional de Neurología estadounidense. Sin entrar en su explicación biológica, afirma que los problemas neurológicos en los niños afectados por el virus pueden ser más frecuentes que en los adultos; su cerebro, normal al nacer, no crece al ritmo adecuado y esto les produce trastornos motores y dificultades para el aprendizaje Se ha comprobado incluso cómo la enfermedad ha pararles para ofrecer a éstos una orientación adecuada. En un nivel más alto, también forman parte del sistema educativo los Departamentos, Facultades, Escuelas e Institutos en donde se forman o especializan los médicos, odontólogos y demás profesionales relacionados con el mundo clínico. De hecho es universal la realidad de su preocupación por el SIDA y sus pacientes, tanto en el aspecto hospitalario como en el hematológico y en el de sus implicaciones psíquicas. Quizá no lo es tanto algún otro aspecto, como el que comentaba recientemente