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68 A B C SAN ISIDRO 1987 MARTES 9- 6- 87 Vigésima quinta corrid a amargura del contrast La corrida mixta, primera de las anunciadas fuera de abono, arrastraba un gran interés. De nuevo, Curro, que en Madrid tiene tanto cartel como en Sevilla, aunque yo nó sepa bien si es por el recuerdo de las siete veces que salió por la puerta grande de las Ventas, o porque el público, tan caprichoso, se apunta ya ai número de las almohadillas, como si fuera un show de lujo. Me consta que había grandes deseos de presenciar también el debut de los chavales de Miguel El Litri y de Paco Camino. Muchos aficionados de la capital no los habían visto nunca. Sabían de sus campañas por nuestra geografía, pero esperaban a juzgarlos en las Ventas. Otros, aun habiéndolos visto torear por ahí, andaban con la mosca detrás de la oreja. ¿Qué pasará cuando lleguen a Madrid? nietos de los toreros se les hacen desesperadamente odiosas. Cuentan, eso sí, con determinadas facilidades, con esas puertas abiertas del nombre glorioso. La gente va a verles con mayor interés que a un innominado. No les faltaron tentadores, novilladas a modo y todas las facilidades que siempre encuentran los toreros de dinastía que empiezan; pero eso no es suficiente. Y no me gusta hablar por hablar. Prefiero refrescar ias memorias. Se entiende que en cualquier casa torera todos tuvieron el mismo maestro y las mismas posibilidades de abrirse camino. La realidad nos dice que sólo triunfan los que superaron todas las dificultades que se encuentra el torero en el camino. No me voy a remontar a la dinastía de los Romero. Basta con las tres más cercanas, las que recuerda el público de hoy. De los Bienvenida, los Ordóñez, los Vázquez y los Martín Vázquez, si no me sale mal la cuenta, iniciaron la aventura torera dieciséis toreros. ¿Cuántos llegaron a la cumbre? No es cuestión de ser hijos de papá sino de valer o no valer, de tener suerte, sobre todo, de cumplir las reglas ineludibles del sacrificio, de vivir única y exclusivamente para el toro, sin distraerse en todas esas cosas que tienen más peligro que los de Miura. Litri y Camino (qué bien suenan estos juventud, ilusión y ait Responsabilidad Cualquier torero que lleve un apellido o apodo ¡lustre de la historia de ia tauromaquia debe contar de antemano con dos posiciones antagónicas en el público: los nostálgicos, los añorantes de otros tiempos, dispuestos a ver en ellos las semejanzas positivas que les hicieron vibrar en su día, y los otros, los de la mala uva, los que se aprestan a despreciar a lo que ellos llaman hijos de papá No es fácil eso de llevar con dignidad un nombre torero. En las dinastías ya se sabe: o se mantienen brillantes los blasones, haciéndose dignos sucesores de las hazañas de sus mayores o, por el contrario, se convierten en seres inútiles que viven del cuento, de lo que hicieron otros, presumiendo o alardeando de lo que ellos no fueron capaces de desempeñar con un mínimo de deLos dos chavales coro. Que no se extrañen ni Litri ni Rafi No, no es fácil soportar el peso de los contrastes, de las eternas Camino de la prevención de algucomparaciones, que a los hijos y nos aficionados. Sus respectivos progenitores deben entender que en esta misma feria unos cuantos mu- -Ficha de la corrida- -chachos, que también quieren ser n toreros, han salido a las Ventas con Vigésima quinta corrida de San Isinovilladas más fuertes y más serias dro. Lleno. En el palco regio, Su Alteque la que se ha lidiado en ia tarde za Real la Condesa de Barcelona, a de su debut. la que Litri y Camino brindaron un toro cada uno. Empezaron por echarles ios noviDos toros de Carmen Ordóñez, el llos anunciados para atrás. Hubo primero, noble, y el segundo, manso. que traer otros de Manolo González Cuatro novillos de Manolo González, muy chicos, aunque astifinos. A excon un trapío muy justo, aunque las cepción de! primero de Rafi, se dejaastas las tuvieran- mucho más astifiron torear. nas que la mayoría de los que toCurro Romero, de burdeos y oro. Aviso y pitos y aviso y bronca en el reaba alguno de los padres del crío cuarto. en sus tiempos. Que uno no ha lieMiguel Báez Litri de blanco y gado a la fiesta ayer. Y a mí no me oro. Pinchazo y estocada (petición y pueden venir con el cuento de que dos vueltas) En el quinto, pinchazo y estocada (ovación, oreja y vuelta al cualquier tiempo pasado fue mejor. ruedo) A otro can con ese hueso, porque Rafi Camino, corinto y oro. Media yo he visto, por ejemplo a Litri (paestocada (ovación) En el sexto, pinchazo y estocada (petición de oreja y dre) instrumentar su famoso litrazo vuelta) a novillos con los pitones completa- Litri en el desplante clásico de la casa. ¿Cuántos mente mochos, y los que hoy ha estoqueado su crío, de parecido trapío a los de entonces estaban más astifinos que las agujas de Balenciaga. Y si Litri padre fue figura del toreo es porque luego fue capaz de hacerle al toro con puntas, tras la campaña de Antonio Bienvenida, las mismas cosas que le hacía al torete romo. Litri ha gustado a la afición madrileña, porque transmite con rapidez sus enormes ansias de triunfo. Parecía mentira que viniera febril- e l domingo tenía cuarenta grados- y que sacara fuerzas de flaqueza- juventud, divino tesoro- -para remontar con éxito los nervios lógicos de un debut comprometido. Se mostró toda la tarde bullidor, variado, alegre, valentísimo siempre. Me gustó menos en su primero, en el que le pidieron la oreja con enorme entusiasmo, que en su segundo. En aquél anduvo forzadillo, agarrotado y violento. Conectó con los graderíos por su entrega, por el litrazo, por lo bien que cae al público un chiquillo con tanta ilusión y tantas ganas de ser torero; pero en el que de verdad estuvo bien fue en el quinto. Se serenó, acompasó su toreo, se puso derecho y corrió la mano con temple, obsesionado siempre- y eso es muy bueno- -con ligar los pases, con dejar la muleta en la cara cuando terminaba un muletazo para relacionarlo con el siguiente. He encontrado a Litri muy bien con este novillo. La faena tuvo dos caras, la clásica y la otra, la paterna, que sigue llegando a los graderíos con la misma facilidad que en los tiempos de su señor padre, porque la plaza vibró como en aquellos últimos años de la década de los cuarenta y en los primeros de los cincuenta, cuando miró al tendido y cuando hizo el desplante de tirar espada y muleta, quedándose de espaldas a las astas del novillo. Dimos todos marcha atrás en el ¡Que bien toreó Car