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ABC pág. 58 RELIGIÓN -MARTES 9- 6- 87 Medio millón de polacos acogieron al Papa en las calles de Varsovia El objetivo del Pontífice es devolver la esperanza a su pueblo Varsovia. Miguel Castellvi, enviado especial El Papa ha sido recibido en Varsovia con una canción patriótica que pide devuélvenos la libertad Es el máximo de contestación permitido por Jaruzelskí. Porque en todo el recorrido papal en el que más de medio millón de personas le dieron la bienvenida sólo se ha visto una pancarta que recordaba al sindicato Solidaridad. En este viaje del Papa habrá que fijarse muy especialmente en lo que significa para el Pontífice esta visita. Tierra polaca, tierra difícil y experimenta- da, tierra toda mía, te saludo. Con estas palabras inició ayer Juan Pablo II su visita a Polonia, que es el treinta y cinco viaje internacional del Pontífice. Es un nuevo retorno a un pueblo que es mi pueblo, a una estirpe que es mi estirpe Papa Wojtyla ha cedido por tercera vez a la llamada de la tierra natal. En una poesía dedicada a Glemp se comparó a un árbol arrancado de su tierra y trasladado a otra lejana. Cada cierto tiempo Juan Pablo II vuelve a trasplantarse a su país para recibir la linfa vital, estar con este pueblo sufrido y silencioso, orgulloso y tenaz. Ser polaco es duro pero vale la pena decía una vez el Papa a sus compatriotas venidos a Roma. Ayer, a su llegada subrayó que los polacos conocen la dureza de vivir en esta tierra. Esta visita no será sólo un retomo a los lugares natales, para ver personas y ciudades queridas. El Papa afirmó ayer que viene a servir a su pueblo que pasa una difícil situación en la que ha casi perdido la esperanza. Juan Pablo II invitó a sus compatriotas a volver a Cristo que no cesa de restituir un sentido al hombre cansado, descorazonado, al hombre que sufre, que pierde la conciencia del sentido de la vida Este es el objetivo del viaje: recordar a Polonia las razones de la esperanza. Jaruzelski por su parte quiere que el Papa dé a los polacos un nuevo impulso. Que les anime a trabajar. Por esto el Gobierno tiene gran interés en el viaje y ha colaborado sin reticencias en la organización. El general lo dijo así en el aeropuerto: Espero que el viaje del Papa refuerce la fe de nuestro pueblo en sus propias fuerzas Pero es difícil hacer que la gente trabaje por salarios de hambre y cuando falta el más mínimo horizonte de futuro. El Gobierno quiere también dar una imagen de buenas relaciones con la Iglesia. La Televisión polaca insistió durante la transmisión de la llegada, en el excelente clima entre Polonia y la Santa Sede y en la libertad religiosa en el país. Citó como ejemplo el grupo Pax, las católicos colaboracionistas con los que la Jerarquía ha marcado la distancias. El mismo Jaruzelski afirmó que la visita es una confirmación del diálogo que se está desarrollando entre la Santa Sede y la República Popular Polaca Entre líneas dejó entrever que esperaba que no se convirtiese en un acontecimiento político. Pero el general no podrá impedir que, como hizo en Chile y en todos los sitios donde va, el Papa hable de los derechos humanos. El Evangelio es indivisible y hablar de los derechos humanos no es hablar de política dijo Juan Pablo II a un colaboradof- suyo que le comentaba que. el Gobierno polaco quería un viaje exclusivamente religioso Estas intervenciones del Pontífice ocurrirán, sin duda, durante su estancia en la ciudad de Dantzig, cuna de Solidaridad. Quizá allí los obreros puedan manifestarse más libremente que lo que han logrado hoy; de hecho, sólo se ha visto una pancarta en apoyo del famoso sindicato polaco durante el recorrido del Papa desde el aeropuerto a la ciudad, mientras que en los viajes anteriores- 1979 y 1983- hubo siempre masivas exhibiciones de las mismas y de otros símbolos sindicales. También Glemp dio la bienvenida al Papa para marcar claramente que es un viaje también de la Iglesia. Hizo una alusión de pasa- Juan Pablo II inició ayer su tercer viaje a Polonia. Además de participar en el II Congreso Eucanstico Nacional, el Pontífice intentará levantar la moral a su pueblo, sometido a una larga dictadura da a la difícil situación económica, a las que calificó como nuestras miserias Aludió también a algunos hechos positivos, como los católicos que se mueven con más libertad en algunas esferas de la sociedad, las mayores facilidades para dar formación espiritual a la juventud y la construcción de varios centenares de iglesias desde la última visita del Papa. Al final del discurso de Juan Pablo II, la muchedumbre entonó un canto religioso y patriótico en el que se pide que Dios salve a Polonia; la gente cantó la letra cambiada en la que se pide devuélvenos la libertad Al menos durante esta semana el Papa hará el milagro. Juan Pablo II pide a Jaruzelski que el pueblo pueda participar en la vida pública Varsovia. M. C. En otros viajes a Polonia, el Papa hablaba más claro a medida que se alejaba de la capital. Esta vez no ha esperado y ayer fue directamente al grano. A Jaruzelski le dijo que Polonia tiene derecho a sentirse dueña de su casa y que sólo saldrá de la crisis con una participación mayoritaria de los polacos en la vida pública en un clima de auténtica libertad Estas palabras del Pontífice son precisamente las que los polacos querían oir. Durante la misa de inauguración del II Congreso Eucarístico Nacional, Juan Pablo II leyó una cita de Popieluzko, el sacerdote asesinado por defender la libertad, tomada de una de sus homilías; la cita es un canto a la esperanza: Gracias a la muerte y resurrección de Cristo, el símbolo de la ignominia y de la humillación se ha convertido en símbolo de valor, de fortaleza, de ayuda y de fraternidad. En el signo de la cruz presentimos lo que hay de más hermoso y precioso en el hombre. A través de la Cruz se va hacia la resurrección. No hay otro camino. Por eso las cruces de nuestra patria, nuestras cruces personales, las de nuestras familias, deben conducir a la victoria si las unimos a Cristo. El hecho de que el Papa citase a Popieluzko confirma el gran aprecio que Juan Pablo II tenía por este sacerdote y sitúa el viaje en un claro contexto. El Papa hablará más abiertamente que nunca. Y no se detendrá ante lo que guste o no a las autoridades. La evocación de la figura del sacerdote mártir indudar blemente no les habrá gustado nada. Y menos le habrá gustado a Jaruzelski que el Papa, en el encuentro que mantuvieron por la tarde le recordara los derechos recogidos en la carta de los Derechos del Hombre, como el derecho a la libertad religiosa, a asociarse y a expresar sus opiniones, a la dignidad, de la persona tiumana. j? ara. j: onstru ¡r la paz, dijo Juan Pablo II, hay que empezar por la sociedad, por los hombres que la forman, por su dignidad. En nombre de esta dignidad es justo que cada uno y todos tiendan a ser no sólo objeto de las directrices de la autoridad, sino también sujeto. Y ser sujeto quiere decir participar en la gestión de la cosa pública de todos los polacos. La nación- continuó el Papa- vive auténticamente la propia vida sólo cuando experimenta la propia subjetividad en toda la vida de! Estado. Cuando constata que es dueña de su casa, que participa en las decisiones mediante su trabajo, mediante su contribución. Si esto es así, el hombre no perderá la confianza en su trabajo, lo que tiene una importancia fundamental para la economía. El Papa dijo también a Jaruzelski que para salir de la crisis económica y social, el remedio está en una auténtica participación de los ciudadanos. Citando la Gaudium et spés el Papa dijo que son de alabar aquellas naciones en las que la mayoría de los ciudadanos participa en la gestión de la cosa pública en un clima de verdadera libertad. Por su parte, en su discurso al Papa, Jaruzelski ha dado a entender que el líder soviético Gorbachov ve con buenos ojos la política de paz de Juan Pablo II y ha pedido la colaboración de la Iglesia para la reconstrucción del país.