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54 A B C CULTURA -Cien años de Corpus Barga MARTES 9- 6- 87 El periodista que noveló sus memorias Madrid. Servicio de Documentación ENDRIA diecisiete o dieciocho años cuando se presentó un día en mi casa de la calle de Mendizábal, hace cuarenta años. Era un joven alto y rubio, de ideas un tanto subversivas. Poco después escribió un libro de cuentos y de artículos y apareció en el Café Levante. Luego le he visto en París muchas veces y he tenido relaciones de amistad con su familia, con su mujer, Marcela, y con su hija Ninoche, por quiénes sentía afecto. Con estas frases elogiosas le describía en sus memorias don Pío Baroja, el cáustico y mordaz escritor, nada sospechoso de amiguismos gratuitos. Corpus Barga, cuyo nombre auténtico era Andrés García de la Barga y Gómez de la Sema, vino al mundo en Madrid el 9 de junio de 1987. Como había nacido el día de Corpus Christi, años después escogió el nombre de la festividad para iniciar su seudónimo. Su infancia discurrió en Belalcázar, un pueblecito de la serranía de Córdoba, desde donde se trasladó a Madrid para cursar estudios de ingeniero de Minas. Por aquel entonces dirigió el semanario Menipo pero al ser denunciado por la viojencia de su contenido optó por marcharse a París. Allí escribió un artículo sobre la muerte de León Tolstoi, que envió al periódico entonces decano de la Prensa madrileña, La Correspondencia de España El comentario de dicho artículo, que firmó Unamuno en El Imparcial supuso su espaldarazo literario. Toda una vida dedicada al periodismo se abría ante él. En poco tiempo su afán de reportero le llevó a recorrer gran parte del mundo. En París, en 1914, le sorprendió el estallido de la primera guerra mundial, y La Correspondencia de España le nombró corresponsal de guerra. Al concluir la contienda mundial, Corpus siguió en París, escribiendo primero para la revista España y después para El Sol Marchó en 1929 a Berlín, donde ejerció la corresponsalía del diario de La Nación de Buenos Aires, hasta 1931. Durante estos T años y desde su fundación colaboró en Revista de Occidente A su notoriedad como periodista comenzó a asociarse unir su fama como ensayista. Su profesionalidad y su gran sentido de la noticia le hicieron ser testigo de excepción de numerosos eventos internacionales: En 1919 hizo el recorrido París- Madrid a bordo de un bombardero sin cabina ni brújula, y en 1930 participó en el primer vuelo del dirigible Graf Zeppelin por América del Sur. Entrevistó a las principales figuras de su época, como Pío XI, Mussolini, Hitler, Churchill, Lenin, Hindenburg, Rodin... La guerra civil española la pasó en Madrid como corresponsal de La Nación Corpus Barga, republicano convencido, ante el avance de las tropas nacionales, eligió el camino del exilio, acompañando a Antonio Machado en el éxodo. Cercana su muerte, en 1975, reconocería que la guerra civil fue una solemne estupidez, nacida de la falta de inteligencia predominante hasta hacía poco tiempo entre los españoles El exilio le llevó a París, donde se estableció de nuevo hasta 1947. Al año siguiente marchó a Perú por haber sido designado director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de San Marcos, en Lima, cargo que ocupó hasta su jubilación. Corpus Barga, con la publicación de sus memorias Los pasos contados se convierte a partir de los años sesenta en uno de los narradores españoles más importantes del siglo XX. Augusto Assía le definió como uno de los más grandes intérpretes literarios que tuvo Madrid y recordaba con gozo su antológica descripción del paso del ganado por las cañadas reales de la Villa y Corte, que Corpus incluye en sus memorias. Para Assía, uno de los más influyentes valedores de la obra de Barga, su narrativa, llena de realista ironía, estaba libada de la novela picaresca española. Aunque realizó algunas visitas privadas e intermitentes a España, parecía que no se decidía a abandonar su retiro americano, hasta que en 197,5, en unas declaraciones a un diario madrileño, proclamó su deseo de morir en Madrid. El clima de Lima le estaba matando. En vista de sus apuros económicos, sus amigos españoles iniciaron las gestiones para preparar su vuelta. Augusto Assía pensaba donarle las 75.000 pesetas que había recibido por el premio Ramón Godo Lallana. Víctor de la Serna, Camilo José Cela, algunas fundaciones y la Asociación de la Prensa de Madrid, que le nombró Periodista de Honor, también contribuían en la preparación del reencuentro definitivo. Sin embargo, Corpus Barga no pudo ver cumplido su deseo. El 8 de agosto de 1975 dejaba de existir. Corpus Barga, tío de Ramón Gómez de la Serna, sólo vive ya en la memoria de sus libros, a pesar de que él nunca se estimó como narrador: A mí no me gusta nada de lo que escribo, por la sencilla razón de qué cuando lo leo me parece que lo escribió otro. Palabras para un perfil Memorias. Cuando me planteé el problema de escribir unas Memorias, comprendí que no podía contar el pasado como fue. Lo que hay que contar es el recuerdo que se tiene del pasado. El recuerdo siempre es confuso y poético. Por eso he escrito yo así. Sobre el escritor. Al escritor de raza se le conoce en dos páginas. Galdós era un gran novelista, qué duda cabe, pero escribía como si no fuese escritor. En mi última novela he cambiado de técnica. El novelista todopoderoso que lo sabe todo de sus personajes, ya no vale. Hay que dejarles a ellos que hablen y se definan. De escritores: Pío Baroja, aparte de íntimo, con quien discutía mucho y ser mi Bautista ha sido el mejor novelista de su generación. Lo admirable de él era ese fondo irv sobomable de escritor, que dijo Ortega y Gasset. Unamuno: Un escritor muy pesado. Recuerdo la época que coincidimos en París. Nos dábamos larguísimas caminatas en las cuales don Miguel empezaba por explicarme cómo iba a ser su próximo artículo, cuyas medidas y formas iba modificando a meada que avanzábamos metros y minutos. Después, cuando lo publicaba, Unamuno había escrito todo lo contrario de lo que me había dicho. Valle- lnclán: Lo importante es su teatro. El hizo una muy buena y sola novela, Tirano Banderas, que también acabó saltando a los escenarios. Lo demás en Valle son relatos bien escritos y aprendidos de memoria mientras paseaba antes de dictarlos. Ramón Gómez de la Serna conformó él solo una generación. Poseía una gran simpatía y derrochaba una salud rebosante. Por eso sufrió tanto y fue tan trágica su muerte. Tragedia y melodrama. Lo que diferencia a la tragedia del melodrama es que en el melodrama hay buenos y malos y en la tragedia todos tienen razón. La Historia. La Historia no está constituida por los grandes acontecimientos o las grandes personalidades que intervienen en ella. No existe en función de fechas y de nombres; es el acontecer cotidiano y anónimo, si puede decirse. La vida se teje en todos los instantes. El éxito. El éxito no sorprende nunca, porque no tiene nada que ver con la literatura. Le voy a confiar un secreto: a mí no me gusta nada de lo que escribo, por la sencilla razón de que cuando lo leo me parece que lo escribió otro, España. España es un país de poetas, pero no de novelistas, a pesar de que aquí nacieron Cervantes, Baroja y Pérez Galdós, que se quedan muy por debajo de Dostoievsky y Balzac. En América la novela sí resulta auténtica Corpus BARGA