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LUNES 8- 6- 87 SAN ISIDRO 1987 A B C 65 de la feria de San Isidro s Chopera Boys co con los ganaderos por el siete se ganaría un tiempo precioso y la corrida ganaría en agilidad y amenidad. Es tremendo ese espacio muerto de la llegada y la retirada de los picadores a cámara lenta encima del mastodonte y los capotazos de acá para allá para sujetar al toro en el burladero del siete. Nadie más que yo es amigo de las tradiciones, pero tradición no quiere decir atraso. Y lo que está mal hay que desecharlo. Por tradición no va a suprimir el doctor García Padrós los antibióticos de la enfermería, agarrándose a la memez de que en la enfermería de la plaza vieja no los había. Y aliñando con lo que hizo Curro Vázquez, digamos que ese primer tercio y el gran aliento que le prestó a Sandín en un momento de derrumbamiento moral fue todo lo que hizo de importancia Curro en esta agria tarde. Ahora es mucho lo que se juega en la corrida de Beneficencia. Emilio Oliva, que salió a por todas, valiente sí que es este chaval, que no pierde el color en ningún momento, no pudo, empero, hacer nada con un lote imposible. Se puso en el sitio de los que se arriman de verdad, pero no le valdría de nada. Los mulos de los Chopera boys no le permitieron otra cosa que demostrar su entrega. Lucio Sandín pasaría fatiguitas de muerte con el tercero, un galán andarín, un canalla de toro que miraba al torero, midiéndole antes de arrancarse sin la menor fijeza. Lucio perdió los papeles. La espada no encontraba los blandos, el desacabello no daba en el sitio. Los banderilleros se esforzaban. Cayeron dos avisos. Hubo un momento en que el torero se derrumbó y tiró espada y muleta. Ya le daba igual que se llevaran al toro vivo. Pero reaccionó muy bien Curro Vázquez, que estuvo hecho un torero y un excelente compañero. Serenó los ánimos. Apartó a la cuadrilla. Dejó a Sandín solo delante del toro. Ahora, descabella tú sólito, Lucio, que esto nos ha pasado a todos alguna vez. Lucio recobró el aire. Le hizo caso. El buey caía fulminado de certero cachezato. Las palmas sonaron fuertes para Sandín. No las merecía. Esta es la verdad. Las que sí mereció fue las que se llevó en el sexto a fuerza de exponerle a otro marrajo, que embestía distraído y con la cara alta. Lo pasó en redondo, muy en su línea de muleta a media altura, acompañando los viajes del animal con compostura. Esta vez acertó con un espadazo y fue despedido con una ovación. La feria agoniza. Los aficionados todavía tienen fuerzas para sacar a Curro Romero hoy en brazos o para dejar los tendidos sin almohadillas. Debutan los chicos de Litri y Paco Camino. Tiempo de esperanza. Vicente ZABALA En otras plazas Barcelona Jesús Val Novillos de herederos de Baltasar Iban, muy encastados. El Niño de la Taurina, en su primero, desaprovechó un magnífico novillo, al que mató de una entera. Aplausos al toro y al torero. A su segundo lo recibió con buenas verónicas y se lució con los palitroques. Faena muy ligada y artística rematada con una buena estocada. Ovación y vuelta. A Raúl Zorita le vimos unos buenos naturales y derechazos en su 1 primero, muy bien ligados y rematados. El novillo, una perita en dulce. Mató bien y cortó una oreja. Aplausos al novillo. En su segundo se las vio con un mal bicho que no le permitió el lucimiento. Antonio Vaamonde realizó en su primero una faena artística rematada con una entera. Aplausos. En el segundo cumplió. Lo mejor, el ganado. Y el próximo domingo, Espartaco. v Nimes Toros de Pablo Romero, malos en general. José Luis Galloso, palmas en su primero y silencio en el cuarto, en el que escuchó un aviso. Paquito Espié, palmas en el segundo y ovación en el quinto. Juan Mora dio la vuelta al ruedo en el tercero y escuchó pitos en el que cerró plaza. derecha Los toreros Curro Vázquez se encontró con el único toro potable de la corrida- e l primero- pero el rubio torero de Linares venia vestido de abulia y oro. Cuando se pone el vestido de la apatía y la desgana no sé lo que le entra a uno por el cuerpo. Anduvo con el toro, que además se había partido un pitón, con esa frialdad que irrita a los aficionados. Dirá que la gente no le daba importancia al toro, pero Curro tampoco se enfadó. Lo único que hizo bien fue lidiar en el primer tercio al serio y difícil toro del Puerto de San Lorenzo. Por fin hemos visto a un matador que se ha quedado con el toro a la hora de lancearlo de capa. No permitió que lo llevaran al burladero maldito. Hizo lo que se hacía toda la vida: quedarse con el animal y dejar que el picador pasara por detrás. Ahorró capotazos inútiles y lo puso él mismo en suerte. Da asco contemplar a los banderilleros llevando la lidia durante el primer tercio en todas las corridas. Por cierto, que hay que ir pensando en que los picadores entren por la puerta más cercana al tercio donde se va a picar. Es un aburrido disparate tener que estar esperando a que llegue el jaco a paso lento desde el cuatro al ocho. Si salieran Plasencia Toros del marqués de Albayda, buenos. Ortega Cano, oreja en su primero y oreja en el cuarto. Paco Ojeda, oreja en el segundo y dos orejas en el quinto. Espartaco, oreja en el tercero y vuelta al ruedo en el sexto. Elda Toros de Francisco Galache, manejables. Dámaso González, oreja en su primero y dos orejas y rabo en el cuarto. Julio Robles, palmas en el segundo y oreja en el quinto. Juan Rivera, oreja en el tercero y vuelta al ruedo en el sexto. Getafe Toros de Carolina Diaza Mahou. Luis Miguel Campano, oreja en el primero y dos orejas en el cuarto. José Antonio Carretero, oreja en el segundo y las dos orejas y el rabo en el quinto. Marcos Valverde, oreja en el tercero y dos orejas y rabo en el sexto. Emilio Oliva recibió al segundo con una larga de rodillas