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64 ABC SAN ISIDRO 1987 LUNES 8- 6- 87 Vigésima cuarta corrii nfumable huevada de I El protagonista de la corrida fue ayer el empresario Manolo Chopera. Mala cosa cuando en una función taurina la notabilidad no es para el torero ni para el ganadero. Este es un espectáculo que se centra en dos partes, cuyo relieve es imprescindible, que son toro y torero. Si la gente se preocupa del empresario, que no torea, es por la sencilla razón de que lo que está pasando en el redondel carece de interés, si el público en general pone su atención en unos cuantos espectadores es porque lo que se está desarrollando sobre la arena no tiene el gancho suficiente para hacer olvidar a los que se erigen en protagonistas. Lo que sí parece mentira es que Manolo Chopera con la veteranía que tiene haya caído en dos errores consecutivos, coincidiendo precisamente con el final de la feria. Uno, el de meter a un recomendado colombiano, sin méritos en Madrid, para una corrida de feria, y otro- y gordo- el de traer toros de sus primos para sustituir a una corrida de Martínez Benevides. Nunca mejor dicho lo de hacer el primo, porque estaba claro que se iba a utilizar el apellido a nada que renqueara cualquier toro, para tomar al empresario como diana de todos los enfados. Recuerdo que hace muchos años le oí a don Livinio Stuyck en el histórico despacho de don Manuel Bienvenida algo que me hizo meditar. Hacía tan sólo unos días que Pepe Luis Vázquez, Julio Aparicio y el pobre Antonio Bienvenida habían salido a hombros por la puerta grande de Madrid. Livinio, a petición del Papa Negro, había ido a ver a don Manuel, que le había invitado a tomar café en casa. No era más que un pretexto para trajinarle para las corridas que organizaba en el verano la empresa de Madrid en el norte. Recuerdo que hablaron del éxito tan importante de aquel cartel, que la afición llamó el salario del miedo por la coincidencia del éxito que obtenía la famosa película por aquellos días en un cine de la Gran Vía. Don Livinio hablaba dolido: Mira que es ingrato, don Manuel, tener que organizar una corrida de toros. La gente me abuchea cuando se cae un toro (entonces ya se caían los toros) se meten conmigo si los toreros no se arriman, si los toros no embisten, pero nadie roe echa un piropo por haber acertado en reunir en un mismo cartel a Pepe Luis, Antonio y Julio. Algo tendría yo que ver en esa gran tarde de toros que ha visto la afición... Yo creo que Chopera, que lleva toda una vida en esto, debe saber que la gente siempre está con la escopeta cargada contra el empresario, al que de antemano no se ve con buenos ojos, lo mismo da que se llame Olarra, Berrocal, Lusarreta, Segurado, Ruiz- Mateos o Pedro Balañá. El empresario, por principio, y máxime dentro de un sistema socialista, es el enemigo a batir. Por eso debe hilar muy fino y no caer en errores como el que cometió Manolo Chopera trayendo toros de la ganadería de los Choperitas. No vale el pretexto de que en esta misma plaza con novilladas de su pro- El empresario, abucheado por el parent El cuarto estaba cojo, cojo. Fíjense en la m pia casa no ha ocurrido nada y hasta le han aplaudido los toros en el arrastre, porque estaba jugando con fuego y en el momento que ocurriera lo que aconteció en la vigésima tercera corrida de la isidrada se iba a formar la que se formó contra el empresario, que pagó la primada de traer los gordos, cojos y mansos toros de sus parientes, que fracasaron como ganaderos, pero el que se tragó el ricino de las broncas, de las alusiones al apodo y los insultos fue él, cuando llevaba una feria que había transcurrido sin problemas y con importantes éxitos de ganaderos como Felipe Bartolomé, Miura, Baltasar Iban, Peñajara, las novilladas de Martín Peñato, Barcial y la de su propia casa, la movilidad de la de Victorino... El mismo mal juego que dieron los toros de los Choperitas si corre a cargo de reses de otro hierro las broncas se habrían visto compartidas entre el eterno culpable que es el empresario y el ganadero, pero en esta ocasión la gente identificó al empresario y al ganadero. Así que leña al vasco, que recibió para echarle al fuego de la chimenea donostiarra, si es que la tiene, durante todo el invierno. Porque mira que fue mala, bronca, dura, deslucida, desagradabe, gordinflona y achichonada la corrida de Martínez Uranga y por si fuera poco salieron toros cojos, claramente cojos, como ese que fue devuelto sin poder apoyar casi la mano en el suelo. ¿Cómo estaba cuando lo encerraron, señores veterinarios? i- -Ficha de la corrida Plaza Monumental de las Ventas. Vigésima tercera corrida de la feria de San Isidro. Lleno. Cinco toros de los Hermanos Martínez Uranga, mansos, broncos, duros y deslucidos, a excepción del primero. Uno de Puerto de San Lorenzo, malo. Curro Vázquez, corinto y oro, pinchazo, estocada corta y descabello (silencio) En el cuarto, estocada chalequera (pitos) Emilio Oliva, grana y oro, pinchazo y media trasera, cuatro descabellos (silencio) En el quinto, pinchazo, media caída y estocada (aviso) Lucio Sandín, azul y oro, siete pinchazos, media atravesada y cinco descabellos (dos avisos y palmas de consolación) En el sexto, estocada (ovación) Lucio Sandín pasando fatigas con e! tercero