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E l hecho es auc miemra. s cn Uspaña liadií í- asiitla y lot cristianos d d nork- luchaban comm tos morm de- A l A n d a l u f AbenamaT, A b n a mar, moro de la morería, el día que t u nad- ste grandes señales ha ía H ni otro lado de los Pirineos sólo M pensaba en escatai y defender los Sanios Lugares de o i n f i e l e s E r a n Tiempos de- Cruzadas y órdenes de caballcTin. la primera h de San Juan y Juego la de Jos Templarios aqueJ) a qu fundaron nueve caballeros franceí e unto a las ruinas del templo de Salomón para defender el Santo Sepulcro y vestidoí con un hábito bíamx y una gran cniz roja en el ccnrro) P e r o sobre lodo la gran época de la caballería andante, los años heroicos de a o u e l l o s- c a b a l l e r o s q u e se cenaban a lr s caminos para destaccr entuertos y ganar Ja gloria con tan sólo u n c a l r una espada y una lanza. Ii S 113555 fi SIt, Ü 3 S m Ei. S) í! IS! r ffiHI EL DESDICHADO DE IVANHOE 130) J c lithado en el primer lomeo de Id historia noveljtda puesto que de- o r i c c n ¡Jrabe andaluzason l o i corceles del udio Kirjalh Jaítam diez hermov corceles, el peor digiHi de UD ny que riñera b a t a l l a p o r u n t r o n o al q u e Ivanhoc acude p T mdicadún del padre de Rebeca. -Magro más que rucío- d i c e el novelista al describir al h é r o c mediano má t ue alto, parecía en conjunto escasamente fuerte, vesda una armaduru de magnifico acero ennquccida con orOn y la divisa de su CNCudo, un tierno roble con las rdices descubiertas y la palabra c t p a n o b r esdichado. Montado en UD hermoso caballo negro, que manejaba con I al destreza y grjcia que la multitud e v tuvo enseguida de u parle, dio una vüdta a la liza y saludó, bajando la cabeza, al principe Juaon mitntr is la gente le gritaba, Hay otros do momentos de la historia en los que hace acto de iTi senda el- ongen andaluz de U cabfttloí de- IvanhoC Es el S Srimero aquel en que el prior de an Botolto (capitulo X L) presta i u yegua al caballero, -r. Ahora lo mejor que puedo hacer- -dice Ivanbo -es rogarte me dejes un palafrén cuyo paio sea más suave que el de mi dextriertn. -Sejiuro- -dijo vi amable d t r i o- Tendréis m i jaca andaluza y deseo que su paso ÍCH tan ciímodo para vos como el del abad de San A l b a n o Dc de luego que esto lo digo por Malkin como yo la llamo, porque como no alquilaseis aquel corcel de tos juglaies que bailaba entre huevos in pisarlos, no podriais hacer un jornada sobre animal más dócil y de m ¿s suave paso... Dcspués aparece oiro caballo (capUulo X L l l I) e el del caballero Brián de Bois- Guibcrt, preceptor de la Orden del Temple. y curioíiamcnte t a m b i é n es de Origen árabe como se desprende del texto: Óyeme- d i c e e! íemplario a la bella Ríbeca en el m o m e n t o crucinil de la obra- A ú n üenes más probabilidades de vida de lo que piensan esos esclavos y ese carcamal. Sube a la grupa de mi coreeU el valiente Zamor. que jamás mt ha falhdo y que líflne luchando contra el sultán de Tiebisonda; monta, digo, que en una hora tos dejaremos atrás, Peio ¿de dónde venían esos caballos árabe- anda luces Y por qué los caballeros de toda Europa soi aban entonces con un caballo andaluz Pues, de estos caballos y de las yeguadas del bajo Guadalquivir lubLdiemos ca el prúrimo capítulo. (11 Desmcr. A? l llama Ivanhoc j MI cjballo de b idlU o de guerr 4 ullo MERINO Pues b i e n en esc marco de Cruzadas- (la primera se inició en 1095, casi al mismo Tiempo que el Cid Campeadüi tomaba Valencia, y la última el año 124 E) riacf, vive y mucre el caballero Wilfredo de Ivanhoe, el gran servidor de Ricardo 1- Cotiiz 6 n de L e ó n y h ¿roc m i t i f i c a d o p o r Walter Scori, d padre de la ncivela histórica- tras la publicación en I B de su obra mundialmcnte famosa, Porque nadie podr negar que Ivanhoe es. sin duda, el prototipo del caballero medieval y el símbolo de toda una época a caballo entre el h o n o r la verdad, la justicia, el amor y la gloria, Hav un momento en la novela de Scott que describe y define a la perfección esta- caballería andantes mejor que cualquier imagen de hoy. Es aquel en que la judía Rebeca dialoga en t o s términos con el postrado caballero: -j A y f Eso raovimieDtos de impaciencia, esa lucha con vos m i s m o t a n d é b i l como estáis, p e r j u d i c a n vuestro restablecim i e n t o j, Cómo puedes esperar curar hendas a oiro si no te curas las tuyas? Rebeca, n i no puedes pensar o difícil que? s, para quien está acostumbrado a acciones de cabaJlcrían estarse quieto como un clérigo cuando se perpetran bajañas a su alrededor! E l amor de la batalla es nuestro ahenlo; el olor de la p e l e a el aire para n u e s t r o aliento. No vivimos, no queremos vivir más que cuando somoi vict o r i o s o s y r e n o m b r a d o s Esas son, muchacha, las leyes de caballcria que juramos, y o las que sa criñcamos todo lo que más queremos. ¿Y qué es eso- d i j o le hebrea- sino ofrecer sacrificios al demomo de la vanagloria y consumirse en el fuego de Moloch? Qüif os quedará como premio de Í la sanare vertida, del trabajo y dolor s u f r i d o r de las lágrimas causadas por vuestras hai; iñíis, cuando la muerte rompa vuestra fuerte lanza o sobrepase a vuestro caballo de batalla? ¿Q u e que queda? -r e p u s o WilfrecJú- -La Ríoriai, mujer, gloria, que dora nuestro sepulcro y eterniza nuestro nombre. -j L a glonal La gloria es una armadura cubierta de orín que cuelga sobre la tumba o M d a d a del guerrero. Es el borroso epitafio uue un monje Igrioraoie enseña al viajero. P o r el alma de Hcrewardo! -e x c l a m ó entonces I v a n h o e- Tú hablas de lo que no sabes. Tü quieres marchitar la luz de la caballeria. que es lo único que distingue al nobk del villano, al caballero del patán e incivil y que nos criwíña a no temer la desgracia. Tü no eres cnstiana, Rebeca, y son para ú desconocidos los sentimjenios de una mujer cuyo caballero enamorado ejecuta por ella grandes hazai as... Sin embargo, lo más curioso en la vida de Ivanhoe y en la Inglaterra de aquellos siglos (como fácilmente puede comprobarse en la novela de W Scütll n l o i caballos, o mejor dicho, la costumbre y el uso de caballos andaluces por parle de los mejores caballeros... rtUn hermano leg s de los que iban en el cortejo, llevaba de la brida- e s c r i b e S c o t t- para el uso del dignatario en o t r a i ocasiones, UD ntemoso potru andaluz de los que los mercaderes enviaban con gran riesgo y paito para el uso de las perwnas distinguidas y poderosas. Lo que deja bien claro que la- vieja Inglaterra imporlíiba ya caballos espaáolts en la Alia Edad M H I Í S I (cuando QÚQ d o m i n a W i los árabes d sur de España) y que qu zíí pfT la j c l u a l ru 2 a pura sangra i n g l c i corra aún UQ buen poTccDtaJf de aqudla sangre equiOB candÁtuza V español cTia securan enle el a n i m a l que motila el caballero 64 Próximo capitulo: Los caballos de Almanzor