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Dr. Carlos RUBIO SAEZ Por José Ramón PARDO J. L. MARTIN DESCALZO Raquitismo Es una enfermedad que ya no debería existir. Se trata de un trastorno del crecimiento, entre los seis meses y los cinco años, debido al insuficiente aporte de calcio a los huesos por déficit de la vitamina D necesaria para fijar el calcio en el esqueleto. La vitamina D es sintetizada por la piel humana expuesta a los efectos benéficos de ios rayos ultravioleta contenidos en la luz solar. Las necesidades diarias en vitamina D son de 400 U. I. para la mujer embarazada, 800 U. I. para los lactantes y 400 U. I. para los niños hasta la adolescencia. Los huesos del raquítico están blandos y deformados. Los huesos del cráneo son finos, la fontanela persiste, la dentición se retrasa, las costillas están marcadas y el borde superior engrosado. Las extremidades de los huesos largos también están engrosadas y nudoLos músculos y ligamentos carecen de tono, el abdomen está deformado. Existe también una tumefacción de los ganglios linfáticos (adenopatía) La radiografía de huesos y dentadura confirma estas constataciones. Más rara es la osteomalacia, de alguna manera el raquitismo de los adultos, que afecta a huesos cuyo crecimiento ya ha terminado. La mala mineralizacíón de los huesos conlleva su maleabilidad anormal. Los síntomas más corrientes son dolores por debajo de la cintura, dificultad para agacharse o levantarse de un asiento un poco bajo. Los controles radiológicos muestran un aspecto como en copos, flojo, de la sustancia ósea, cuya transparencia aumenta claramente. Para la prevención y el tratamiento del raquitismo son necesarios el sol, la vitamina D y el calcio. Por ello, se debe vigilar la alimentación de la mujer embarazada, así como la administración sistemática de vitamina D a los lactantes desde su nacimiento. Esto permitirá suprimir el raquitismo del bebé. Para el raquitismo más tardío se recomienda tomar el sol moderadamente, una alimentación rica en vitamina D natural (productos lácteos, pescados, moluscos, aceite de hígado de bacalao) y en calcio (leche, quesos, frutos secos, berros, etcétera) También puede ayudarse con el régimen de cura siguiente, con una duración de tres meses, y que puede repetirse de vez en cuando durante quince días: -Tres veces al día. con las comidas, se tomarán dos comprimidos de germen de trigo, dos de levadura de cerveza, uno de fucus y un comprimido de polen. La invasión del compacto El amor no es ciego En estas últimas semanas se empieza a producir el fenómeno de la reedición de viejos y modernos discos en formato compacto, incorporándolos así a la discoteca láser, hasta ahora desprovista de algunos álbumes más o menos históricos. Estos son algunos de los últimos en aparecer. 20 canciones de amor o un poema desesperado Luis Eduardo Aute. Ariola CX 352836 Aparece en doble disco compacto la última obra de Aute, resumen de su carrera pero en nuevas versiones. Son un total de 22 temas, que incluyen un divertido prólogo, Lástima, Luis y un epílogo, Un poema desesperado junto a clásicos de su discografía como De alguna manera Al alba o Las cuatro y diez Excelentes versiones que muchas veces mejoran las originales. Y se les agradece la perfección sonora del compact disc. Entre el cielo y el suelo Mecano. Ariola CD 257789 Con dos canciones más que el LP correspondiente, Te busqué y Las cosas pares se presenta en formato copact una de las obras de Mecano que más puede mejorar por el añadido técnico de la lectura digital. Su búsqueda de efectos sonoros de avanzada tecnología, perfectamente conjugada con letras y melodías más calientes en algunas canciones, le darán buena carrera en este formato. Verges 50 LJuis Llach. Ariola CD 253155 En su momento fue todo un hallazgo por la riqueza de la orquestación y la búsqueda de un lenguaje musical descriptivo de paisajes y ambientes, desde el viento del primer tema a las procesiones o el mercado. Son temas que pierden gran parte de su encanto si se producen ruidos parásitos como picaduras o la simple fritura de un disco desgastado por el uso. De ahí el acierto de su lanzamiento con lectura digital láser. El viento seguirá soplando siempre sin otros ruidos. Volver Amaya. RCA PD 71223 Entre los defensores del disco compacto los hay que destacan las ventajas en la grabación de sintetizadores y efectos de alta tecnología y otros que defienden la pureza con que reproduce una sección de cuerda o un saxofón sin distorsionar toda su armonía. En este álbum de Amaya, el primero en solitario de su carrera, además de disfrutar de dos canciones añadidas al álbum analógico hay buena oportunidad de comprobar la riqueza de texturas que un disco compacto puede producir sobre orquestaciones convencionales, con orquestas sinfónicas y sin búsquedas de efectos revolucionarios. La que está fuera de toda discusión es la voz de Amava. Ustedes habrán oído cantar mil veces esa estupenda canción americana I cuya letra dice: Cuando el corazón está en llamas, el humo ciega tus ojos. Y habrán oído muchas más veces decir eso de que el amor es ciego; ciego, tal y como los griegos y romanos pintaban siempre a Eros. Pero a mí me parece que, al decir esto, se está confundiendo el amor con el enamoramiento, que son dos cosas bastante distintas, aunque puedan coincidir en algún trayecto de la vida. El enamorado, sí, al menos en sus primeras etapas, es ciego. Ve con la pasión más que con los ojos. En cambio el amor, el amor sereno y curtido, no sólo no es ciego, sino que ve mucho más allá que la inteligencia. Recuerdo ahora agüella historia que contaba Michel Ouoist: Fue un día a visitar a un anciano y encontró que su rostro era lo más feo que había visto jamás: surcado por enormes arrugas, cubierto de manchas rojas como por efectos de un bombardeo, cruzado todo él de pelos mal afeitados. Pero, junto a él, su esposa, anciana también, le acariciaba y le decía: Amor mío, ¡qué guapo eres! Quoist se sentía molesto ante aquella farsa. Y pensaba: ¿Cómo se puede estar ciego hasta este punto? Pero, entonces, ocurrió algo: El moribundo, al sentirse acariciado, entreabrió los ojos y, en su rostro, apareció una sonrisa pálida, vacilante, como el sol cuando atraviesa unas nubes oscuras. Miró largo rato a su mujer. Se disiparon las nubes y estalló la sonrisa irradiando todo el rostro. Y sólo entonces el escritor descubrió que aquel rostro era hermoso. Ahora vio Ouoist lo que. antes, sólo veía la vieja. Y se dio cuenta de que ella tenía razón. Porque el amor no es ciego. Al contrario, ve lo que los demás no ven. Debajo de aquel feo rostro estaba la sonrisa que, sin amor, no podía ni imaginarse y que podía trastornar y derribar toda la fealdad de aquel rostro apagado. Todo esto no es literatura. Verdaderamente lo importante no se ve más que con el corazón. Lo veíamos en un reciente documenta) sobre la Madre Teresa, cuando unos pobres niños deformes se transfiguraban bajo las caricias de la anciana. Y es que la verdad sin amor no es verdad. Se vuelve verdad congelada. Se deforma. Se aguzan sus esquinas. Se hace hiriente. Recuerdo que Juan XXIII insistía mucho en que la manera de decir la verdad es tan importante como la verdad misma. Porque una verdad agresiva es siempre mentira Esa es la razón por la que uno se pregunta a veces: ¿Qué es lo que hace que. mientras algunos sólo ven lo negro del mundo, otros encuentren en él motivos y razones de esperanza? No depende, claro, de los ojos, sino de lo que hay detrás de los ojos. Ortega aseguraba que los hombres no vemos con los ojos, sino a través de ellos Es cierto: a través de los ojos proyectamos sobre el mundo lo que tenemos dentro. Vemos lo que somos. Y cuando vemos con amor, transfiguramos el mundo. Sólo entonces vemos su verdadera verdad. 51