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AL LORO HUMOR La columna de Isidoro Por Iskdoro Loi Antologia del h u m o r N LA TRISTEZA DE LOS RAILES TRANVIARIOS Por Antomo DIAZ- CAÑABATE MADRES Tcleíonea i m inadn. Edi X -O- í l e aquí mís joyas. A- fc r c s p o n d i i C u r n c h L d a m j roniajia, a un itiüji- r que di- spuiS úc mosirarlo sii luyas, inquino pnr IÍITÍ suyas, t s s fut: m i i la píd- iliras dL- C o r n e i u piesenlándolc us h l Si lo I I Hnlrs d t J. C- OLa muchd h; t k d i c f a su madrí- que L S: I t mhürEi uda. L ¿EstLiN Mrjiüru qui i lu o? -pTcpunla la niiidK -OB l ¿Cuando vy al p a r q u e poT qu ¿no llcva i uno de li í niROS n i l i i ¿Por qu ¿no r i t a l piensas tu q u t ll vienk: m. is 1 mi vesiido nuevo La niadrt d d año dcbonii ser un. i muier esicnlizada, con óo niJio id jp aiJov Paul F. hrUch, ci ntifito nortcanjLTictníi A nmv in; i tic i- i lincjs r ü n i a r i a s de M a d r i d hiin desaparecido. La urm. 1 parcela cenirica qui: las conser a es la Crbelev Ten o un cs ti- i: il cariño por o rranviJs m a d r i l e ñ o s p o r q u e los eleclcicos nacíi: ron el mismo año que yo. el IM S, Somos de la misTuj quinta. He usisUdo a la m u e r l e de la m. i or (i d t elliv, COIS el mismo dolor que a la lie un compañero de colegio. Lí a primeros que se nl muñeron íueron ios Ikimados CanjíTCjosv. ehiquihlos. de u a est r e c h a p i n l a d o s de un r o j o VIVO, y de ahí su apelativo. Lus oíros, los pr ¿indes. los Jimatilíos, les s u p e r v i v i e r o n alitun tiempi. 1, haslü que les e Ó su o t o h o V e m p e g a r o n a caer f u m o LIS doradas hujas de las acacias Se lo llevo el Menin de los iiutohuses que hahjan fiacasadn i i un pnmer imemo de implantarlos, como Iracasaron los pramJei almacenes de Madrid- París, por oe aun Madrid u i a apegado muy enirañableniente a sus Tradiciones Pero ¡los Meen la lolvancr: de la mixiemidad. iio cniro la co- mezon de lo rrandioso, v jadios mis Madiile a Jio mis Iranv i j s L l humo jpesloso de los aulobuws se meícli i con el airt puadarramerio, limpio v pun Teñido de i ul í en las calles, abandonados, quedaron k s railes iranviano Ño era econümictk d levanlürlos haMa que d pavimento de la calle nceesiljr; i una rep raeam, Los raíles, poco a pocus. perdieron su brdlo. ese hfillo que el conimuo desh- jT de las rued. is producía Se quedaron mustios, males. c imo t- l rostrn de una m u j c cuarentona sin afciies. N o se amigaron porque son de hieircf, t ein su aspecto no puede ser mas iriste. Son como monstruosas bc cas abiertas que profieren ¿ves de melancolía, I- n la calle de Prim. ¿inles Sauc. i, (rente al Ministeno det quedan los resios de un cruce de -cangreíosSue nunca luvieron vía doble, le vtv en cij; mdo vov a verlos, como quien cumple fa obra de misericordia de visitar aJ v; deludmano arrumbado en un i i llón Allí, en aquel cruce, pase muy buenos raros, espera que le espera al oiro Erjnvia Entonces no c i i s l i a la estúpida prisa q u e hov nos Helle en eonslanle movimiento. Lo mismo dabii llegar al sitio donde íbamos a una hora que 1 otr Allí se estaba bien. SoleciLo en invierno. Sornbr i en verano tniraban salían en el Ministerio oñeiales V soidadi s. Samab a de p r o n t o una c o r n e t a m a r c i a l V f l o r e a d a en e l IranMa. uno que se las daba de entendido i n f o r m a b a en s o alia Tocari ¡1 randio- E rnmediatamenle surgía un contradictor. -Pero ¿como van a tocar a rancho a las cinco de la tarde Anmtadni dfscusuSn. V lodo sentíamos que lle tíra tan pronto el otro Mnsia r. n bástanles calles madrileñas perduran los railes tranvianos. rotos a tio os, c imo una senda borrada p u la espesuras de los arbustos, como una sendii uue no va a ningun; i partí: Es. deeir. si va a lo infimTo de ia muerte. Ls una senda que a nosotros los vicios nos lleva a la añoranza de la juventud tan muerlii como lostranvMs ABC, 7- 2- 19 G 2 J -O- -Paula- -dice su madrt vep r o c t i a n i l o l e- cadü v t í q u í me dcsoheiii cí i me sale oTra csna- -Garamba. mamá- -ctmle ia P a u l i n a- a í que fuisie l u la q u t d i o a ibueliui lixtas sus c j nas- OU n a m u j e r c h i n a que im cv nicsulü lener hijos, íut a un t m i r i c n i t m e d i c o e u r o p e o i consultar su problema- Desnúdese v iicndasc en i- I lecho- l e ortlcnik el dinrior La mujer vacilo un insTanio. Dcípués. iimidamínie, diio. ¡Pelo, dolol, o quflel ntño chino. -OPara I J Í madres no ha hiju Ifos m malos, no ohsianTc hLi hijos í c o i malos que iien ii v madre. -O- D o ü Isidoro, ¿y usted que opina -Como decían ios luímos, -m iler bcmpor secura, palt r non semper 42