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de un lelevisüi. pero la inMiilüdún scrí niSs complcjii, Adcmiis iodos los Tekviwfeíi síi o podrin recibir el progiümü o canal que en CSC momenio l; sinUini- finln en el rtfcep or, ij no ser que M: ¡nsl k n l ntO reccptorc como relcviw rci, tal y conit) decíamos para las insiaíaaonos cülrcuvjs. Los canak- í vía satílilc put dcn grabai e en vídeo, siendo necesarío ünicanvcnlc que un canal d? l miímo esté sintonizado al receptor. De cs c modo, cualquier cjnal seleccionado tn JI reeefiror puede grabarse. No o b s t a n t e scl o se ptitític rabitr mié nt ras st; recibe, nunca cuando se liüne sinIonizado OITO, Esto no ocurre cuando el televisor está rcríbicrJ do señal di- lcle nNÍón convenció nal. Hn este caso i t puede grabar perfectamente cualquiera Se lo canakb Viií uti lite. Ausencia de interferencias En ningún caso el sistema via satélite debe interferir en la señal normal de televisión. El sistema de difusiCin convcncionaj v el sistema vEa satélite pueiien ambo utilizarse iin que nmguiia de las señales inlerñera en la otra. Sm embargo, hay que lener en cuenta una determinada mteríerencifl. Los receptores níjimales disponen de una salida dt wñal ajuslablo entre el canal 3 fl 39 que en algunas zonas geográficas esiarj demasiado cerca de los canales esistcntes. Tampoco debe afectar negativamente el tiempo meteorológico a la calidad de las imágenes recibidas. Para evitar pérdidas de nitidez por vibraci in las antenas v s u s m o n t u r a s e s t á n calculadas para soportar alias velocidades de viento. Según los expertos de Intcmíicional de Telecom uní cánones (IntelsaJ- empresa dedujada a la comercializaaón de antenas parabólicas- los sislemaíí deben estar diseñados para ser capaces de afrontar las condieioncs climatológicas más adversas. Para reducir a mjnimo los riesgos de este tipo dichos expertos aconsejan no adquirir antenas de muy N solo sotéUte puede suplir con ventaia en o r d e n a la c o b t r l u r a de un pais por el servíciil de televisión a uts ledcs convencionales. Sobre todo OJn. Mtlerandrí ¡t complejidad técnica que éstas presentan, su costoso manIcmmienio y la considerable inversión económica que su instalación supone. Los puTses en los que se dan simultáneamente las condiciones de una grcogrpiíia csiensa y difícil, una rioblaízión dispersa y un escaso ilesarrollo de las redes convencionales, la radiodifusión por satélite puede convertirse en una aíicrnativa válida f r e n t e a las ledcs c o n w n d o nalesPese a que otros países del Ámbito occidental no se han planteado el satélite como sustituto ds las redes convencionales, nuestro país puede que se la plantf e en los p r ó x i m o s años. La escasea de presupuestos y las dificultades de sü geogtana no han permitido llegar a una cobeituia total de la posible audiencia- En este sentido hay que tener en cuenta que la invorsiún necesaria para dar servicio a porcentajes cada vez menores de población va siendo p r o g r c s i v a m ú n i c mavorEsto es lo que ha llevado a países como Japón ha desistir de lograr la cobertura total de su Icrrilorio nacional por medio de los sistemas convencionales. Todo esto no significa que el u s o de los s a t é í i t e s llevtí a abandonar las fórmulas clásicas. Además de seAir como reserva del satélite en caso de fallo, las redes convencionales podrían ser replanteadas de tal m o d o q u e se utilizaran para servir a las televisiones de ümbiio regional oáuionómico. T o d a s las ventajas citadas instalación son los tejados planos. En cuanTo al riespo de ser afec- U m m DE LA COBERM VIA SAIELIIE han llevado a las autoridades de nuestro país a phinlear e la posibilidad de ctmtut con un satélite par ¡i la difusión de programas tic televisión. No obstante, el informe de la Comisión especial creada p- ir la Junta de TcIccomunicatTOnes considera que hi actujl demanda de servidos no justifica el alio eosle de construir un satélite de comunicaciones español, C -oslc que so eleva a unos mil millones de dólares, sin contrapartidas como un retomo tecnológico e industrial suficiente en equipo de lanzamiento y en e propio líntélire. Otra alternativa es el alquiler de un satélite a una cniprcsíu Sin embargo esta posibilidad ha quedado totalmente descartada, puesto que las condidones económicas del c o n t r a t o pueden vari; ir al cambiar las normas Ic ales en el país de origen de la empresa. Tampoco en este caso existe un retomo tecnológico y. además- e üiüfen los condicionamientos técnicos del satélite y la pérdida de control del mísmo Por lodo lo dicho, el ínfoTme se inclina por el alquiler de un c in. il 1 ilguna de las organLcaCLOiii: intcrnacionates que ya cuentan con satélites en órbita. La más indicada es la organización europea EUTELSÁT. en la que Telefónica cucnia con importanies mvei iones, ademas do cslar vinculada a la Agencia Espacil Eutoj ea. de la que España es país miembroEl informe no descarta que en un plazo d e cinco a diez años España necesite de un saléliic propio, por lo que debe realizarse un estudio sobre la viabilidad técnica 3 económica, al mismo que se sigue la evolución de la demanda. tadas por relámpagos, liav que señaiar que raramente las antenas p- iíhifiohca on dañadas. Una antena nnrm. il de UHF sujx nc un nc go mayor, TampKKi reprew! n an un peligro para niños o animales cunindo se encuentran MlUíjdas en un jaidm t i cable que- c dirige i la ¿mlcna utiliza un vollaje muy bajo I? voltios) pi. r U qiK nn e j í i s l e p e l i g r o de- shock i eléctrico, y los moMiniento de las que cuentan con mijtor son niuv lento por lo que difícil que co an a alguien de i enidOr E tamaño actual de las antenas, en torno a los l. Ml metros, es el necvsano paní garantizar la obtención de una calidad de recepción ijiual a la iibicriida en el istema cnnvencional de televisión. En un íuHiro su tamaño se reduorá en cierta medida gracias i que se contará con satélites capotee de crnmr en media v alta frecuencia, por lo que e podrá utilizar un menor diámetro. Sin embargo, los técnicos de Intelsa recomiendan antenas cercanas al tamaño citado más arriba. I. SO, puesto que seguirán en str icio los actuales satélites V es necesario e le tamaño parn su perfecta recepciOn. Cuíindo lleguen los nucvua satélites de recepción directa únicamente sera necesario incorporar convertidores específicos para dichos canales. Los equipos disponibles hov c u e n t a n con c o n v e r t i d o r e s de bajo ruido adecuados para recibir los satélites en órbita, cuya frecuencia es de 10 96- 11.75 GHz. La. frecuencias de los satélites de recepción directa son un poco mái altas. i: 25- l? 7 GHz. En el futuro sólo habrá que añadir otro convertidor para modernizar lo actuales equipos. Perseguir satélites La mm ilidad de la antena depende del sistema adqmiido. La. s SERVICIO DE ASESORAMIENTO E INFORMACIÓN PARA NUESTROS LECTORES Si desea recibir amplia información sobre las dif r nte posibilidades de instalación, asi como us precios, rellene esie cupón y envíelo a: 1 pequeño diámetro. Clara visíbílidatí y falta de peligro La posición de la antena debe estar orientada en direco. i jn u de tal modo que exista una clara visibilidad H sm obsldeulos, como edificios, árboles, cie ¿lera que interfieran la normdl rtl Ccpcíórt de la señal. También es conveniente Lie U antena se encuentre icrca fl edificio para eviTai al máximo la perdida de nitidez por la excesiva tensión de cable a iitilizñfEl lugar más aconseiablc para la 32 Agustín de Foní, 25, 5. A Teléis, 733 79 49- 733 79 99 Tólw; 41428 INTEL E 28036 MADfílD (SpBÍn) ApetUdoa Cotle N. PobI adón Provlftcia Profesión Edad Tipo de tnstalación: Individuar G Colectiva G Observacf o nes- -Nombro S Teiéi. X