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58 A B C INTERNACIONAL La cumbre de Venecia DOMINGO 7- 6- 87 Los siete grandes en busca de una mayor cooperación entre los países de Occidente Nueva York, José María Carrascal Va a ser una cumbre económica interesada en bastante más allá que la economía. En Venecia, los líderes de los siete países tenidos por ricos van a hablar del comercio internacional, del pulso del dólar y de la deuda del Tercer Mundo, pero van a hablar también del Golfo Pérsico, de los euromisiles, del terrorismo e incluso del temible SIDA. Pero es una cumbre económica y eso dominará, al menos teóricamente, su programa. Los problemas sobre la mesa son dos, con otro rugiendo al fondo. ¿Sube o baja el dó 6 lar? y ¿cómo equilibrar la desequilibrada balanza comercial norteamericana? Son casi las dos caras de una misma moneda. Reagan va a decir a sus aliados, sobre todo a los que tienen un mayor superávit comercial con los Estados Unidos, Japón y Alemania, que o activan sus economías y compran más productos norteamericanos o se exponen a que desde aquí sigan bajando el dólar, aparte de otras medidas proteccionistas. Japoneses y alemanes van a contestarle que el verdadero problema es el enorme déficit presupuestario norteamericano. Por lo que, si de verdad quiere sanear su economía, lo primero que tiene que hacer es reducir gastos y subir tal vez un poco los impuestos. Y lo peor es que ambos tienen razón. Por lo que no debe esperarse mucho acuerdo en este asunto, que es a la postre el que les ha reunido. Sobre la deuda de los países en desarrollo, ese león que ruge al fondo de todas las conferencias internacionales, se ha presentado una nueva situación cuando uno de los principales bancos acreedores, el Citicorp, ha decidido considerar como pérdida 3.000 millones de dólares de esa deuda y enfrentarse con el problema desde una perspectiva mucho más sombría. Ello echa por tierra el plan del secretario del tesoro norteamericano, Baker, que preveía más préstamos a los países endeudados, a cambio de que éstos adoptasen medidas de austeridad en sus economías. Lo que van a hacer el Citicorp y otros que le sigan en adelante es todo lo contrario: andarse con mucho más ojo a la hora de prestar. Habrá, entonces, que buscar un nuevo plan para que la entera deuda no se nos venga encima. Y eso no se improvisa en cuatro días. Ya en el terreno extraeconómico, Reagan va a plantear a sus aliados la crisis del Golfo Pérsico. En Washington deja a bastantes senadores y congresistas exigiendo que, ya que europeos y japoneses son los que más dependen del petróleo que sale de allí, debe pedírseles que contribuyan en la defensa de esa línea de navegación o que por lo menos paguen parte de los gastos que ocasiona su defensa. Al parecer, Reagan no va a pedir ni una cosa ni otra porque sabe que no lo obtendría. Pedirá, en cambio, el apoyo a una resolución en Naciones Unidas que amenace a Irán con un embargo de armas si rehusa negociar un final de ¡a guerra. Va también dispuesto a plantear el tema del SIDA como una amenaza internacional, que, como el terrorismo, necesita ser afrontada ¡ntemacionalmente, con medidas de protección, control, investigación y reglamentación comunes. No creemos que nadie tenga nada en contra, aunque eso tendrán que concretarlo los expertos. El terreno donde hay más posibilidades de acción concreta es el de los euromisiles. Las posturas dentro de la Alianza están muy próximas en cuanto a qué respuesta hay que dar a Gorbachov sobre la eliminación de todos los de medio y corto alcance de Europa. Los más renuentes, los alemanes occidentales, han dicho finalmente que aceptan la eliminación de todos los rusos y norteamericanos, siempre que a ellos se les deje conservar los setenta y dos Pershing- 1 en su poder, aunque las cabezas atómicas las controlan los norteamericanos. De todas formas, la formulación de la respuesta oficial a Moscú no se hará en Venecia, Mirando ya con un poco de perspectiva esta cumbre que aún no ha comenzado, lo más importante de ella puede ser un relevo en su cabeza. Hasta ahora, Reagan venía dominándolas, pero Reagan está ya con el retiro a la vista, a más de tocado por el Irangate La deuda del Tercer Mundo es el león que ruge en torno a todas las Conferencias internacionales Una agenda ambiciosa Roma. M. C El temario que los siete grandes abordarán en Venecia va desde cuestiones económicas a las relaciones internacionales, las negociaciones de desarme y el SIDA. Temas económicos. Es el motivo originario de estas cumbres anuales. Existen dos crisis económicas internacionales: el problema del déficit norteamericano y la enorme deuda del Tercer Mundo. En el primer punto, las consecuencias son la caída del dólar y el aumento de los tipos de interés USA. Sobre la segunda cuestión, la deuda externa ha alcanzado el billón de dólares. Todos los presidentes de los países iberoamericanos han escrito un mensaje a los participantes de la cumbre pidiendo una solución. Relaciones internacionales. Reagan insistirá en pedir ayuda al resto de Occidente para resolver la crisis del Golfo o, al menos, colaborar en la defensa de la ruta del petróleo. Se abordarán también las conversaciones USA- URSS sobre desarme. El presidente norteamericano es optimista y afirma que se está cerca de un acuerdo sobre los misiles de alcance intermedio. Este sería el primer paso en la reducción de las armas nucleares. SIDA. Es el tema sorpresa. Fue propuesto hace una semana por los Estados Unidos. Se quiere realizar un plan mundial de lucha contra esta epidemia coordinando las políticas sanitarias nacionales.