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ABC, pág. 56 L tropezar con Jos particularismos, los Estados Unidos descubrieron a la historia. Los particularismos asumieron muchas formas, pero dos de ellas, a mi juicio, fueron especialmente significativas: las relaciones con el mundo exterior y las inmigraciones. Dos expresiones de la extrañeza. En otros escritos me he ocupado con alguna extensión de la primera. En cuanto a la segunda: apenas si necesito recordar que ha sido y es, desde hace dos siglos, uno de los temas centrales de la historia de los Estados Unidos. Las inmigraciones han sido, unas, forzadas como las de los negros traídos de África; otras, voluntarias: las de los europeos, asiáticos y latinoamericanos. Desde hace ya bastante tiempo predomina en los Estados Unidos una extraordinaria pluralidad de grupos étnicos y culturales. Otros imperios han conocido esta heterogeneidad- Roma, el Califato, España, Portugal, Inglaterra- pero casi siempre fuera de las fronteras metropolitanas, en las provincias lejanas y en los territorios sometidos. No creo que haya ejemplos en la historia de una heterogeneidad semejante en el interior de un país. De una manera sucinta, pero no inexacta, la situación puede reducirse a esta disyuntiva: si los Estados Unidos no construyen una democracia multirracial, su integridad y su vida estarán expuestas a graves amenazas y terribles conflictos. Por fortuna, aunque no sin tropiezos y titubeos, el pueblo norteamericano ha escogido el primer término. Si lo consigue, habrá realizado una obra sin paralelo en la historia. Para resolver este problema, los norteamericanos han acudido en un momento o en otro a casi todas las soluciones intentadas por otros países e imperios. El repertorio es extenso y desalentador. El remedio más antiguo- fuera de la exterminación pura y simple- es la exclusión. Fue la solución de Esparta. Es inaplicable en el mundo moderno: no sólo está en contradicción con nuestras instituciones y con nuestras convicciones éticas y políticas, sino que implica una imposible inmovilidad demográfica. El ejemplo de Inglaterra y de otros imperios modernos tampoco es utilizable: las poblaciones extrañas no están fuera, sino dentro del territorio nacional. Imposible también imitar la política de la China imperial: la homogeneización. Otra solución notable ha sido el sistema de castas de la India, que ha durado más de dos milenios; se basa eh ideas ajenas a nuestra civilización. España y Portugal ofrecen un modelo intermedio entre la exclusión y la absorción: los dos imperios estaban fundados en la universalidad de la fe católica (participación) y TRIBUNA ABIERTA DOMINGO 7- 6- 87 A 1 LOS HISPANOS DE LOS ESTADOS ONIDOS (III) ria y la cultura, los hispanos católicos son una prolongación en América de esa versión de Occidente que encarnaron España y Por Octavio PAZ Portugal como, en el otro extremo, los anen las jerarquías de la sangre y el origen (se- gloamericanos lo han sido de la versión ingleparación) El modelo romano es un antece- sa. Este hecho se acepta siempre con dificuldente valioso: Roma otorgó la ciudadanía a tad porque los europeos y los norteamericalos subditos del imperio. Fue mucho para su nos, desde el siglo XVIII, han visto por tiempo, pero hoy no es suficiente. En verdad, encima del hombro a los españoles, a los la única solución duradera y viable es la es- portugueses y a sus descendientes. Sin embargo, aceptarlo no significa cecogida por los Estados Unidos: rrar los ojos ante las diferencias: la integración dentro de la plurason grandes y sustanciales. lidad. Un universalismo que no La minoría hispánica represenniegue ni ignore los particularista, en los Estados Unidos, una mos que lo componen. Una sovariante de la civilización de Occiedad que reconcilie las dos dicidente. Esa variante no es merecciones antagónicas del sentinos excéntrica que la angloamemiento original: la separación y ricana. Ambas son excéntricas la participación. porque las naciones fundadoras Por su número, la minoría his- -España, Portugal e Inglaterrapana de los Estados Unidos es han sido entidades fronterizas, la segunda en el país. Por su casi periféricas, no sólo en el composición étnica y su cultura, sentido geográfico, sino, en el es un mundo aparte. Lo primero histórico y aun en el cultural. que sorprende es la diversidad Han sido singularidades en la étnica- españoles, indios, nehistoria de Europa. Una isla y gros, mestizos, mulatos- en vioOctavio Paz una península: tierras de fin de lento y acusado contraste con la Escritor mundo. Los latinoamericanos y homogeneidad cultural. Este raslos angloamericanos somos hego los distingue de la otra gran rederos de dos movimientos extremos y antaminoría, la negra. Mientras la cultura de origónicos que, durante los siglos XVI y XVII, se gen está viva entre los hispanos, las raíces disputaron la supremacía no sólo de los made las culturas africanas se han secado casi res y de los continentes, sino de las concieníntegramente en las comunidades negras de cias. Las dos colectividades nacieron como los Estados Unidos. Esas culturas, por lo de- trasplantes europeos en América; los trasmás, no eran homogéneas y de ahí que, para plantes fueron hechos por pueblos distintos, referiese a ellas, se use el plural. Las diferen- con ideas contrarias e intereses divergentes. cias con las minorías asiáticas no son menos Nos fundaron dos versiones de la civilización notables: lengua, religión, costumbres, pasa- de Occidente. La versión inglesa y holandesa do. La minoría asiática se subdivide en una estaba impregnada por el espíritu de la Regran variedad de lenguas, culturas, religiones, forma, con la que se inicia la edad moderna; naciones; los hispanos son católicos en su la versión española y portuguesa se identificó mayoría, el español es su lengua de origen y con la contrarreforma. Los historiadores dissu cultura, esencialmente, no es distinta a la cuten todavía el sentido de este movimiento. de los otros hispanoamericanos. Por la histoPara unos, fue una tentativa por detener a la modernidad naciente; para otros, fue un intento para inventar un modelo distinto de modernidad. Haya sido lo uno o lo otro, la Contrarreforma fue una empresa fallida. Nosotros, los latinoamericanos, somos los descendientes de un sueño petrificado. Los hispanos de los Estados Unidos son un fragmento de ese APARTAMENTOS AMUEBLADOS sueño, caído en el mundo angloamericano. Palma de AI A No sé si son semillas de resurrección arrojal ALA Mallorca J das por un vendaval o los sobrevivientes de Totalmente terminados, junto al un inmenso naufragio histórico. Sean lo que puerto deportivo. En la mejor zona sean, están vivos. Su cultura es antigua, pero de la isla de Palma de Mallorca. ellos son nuevos. Son un comienzo. Arte e identidad INFORMACIÓN: 1 NYGAR, S. A. 411 22 33- 44 Viviendas de lujo Un emplazamiento de gran revalorización dentro del Barrio de Chamberí. 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