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38 A B C OPINIÓN DOMINGO 7- 6- 87 Panorama PALABRAS ANTE UNA URNA STAMOS comprobando que las grandes palabras ante una urna encierran muchas mentiras. Se convocan mesas redondas para que los candidatos electorales contrasten sus programas políticos, y todo acaba por acusar a uno de esnifar cocaína y en decir que otro necesita tomarse una copa de más para acudir, fogoso, a los mítines. De los problemas municipales, autonómicos o europeos apenas se habla, porque, bajo el pretexto de la convivencia, se ha propiciado una sesión de insultos. Terrible país el nuestro en que se anuncia un diálogo y se celebra un combate. Por muy optimista que uno desee ser y aun queriendo entregarse a los brazos de un futuro esperanzador, hay dos realidades innegables de la vida nacional y que se subrayan en este tiempo de elecciones políticas. Son el sectarismo y el miedo. Quizá sean frutos de una misma raíz, pero se manifiestan de modo muy diverso, cada una con sus tristes y descorazonadores plumajes. De sectarismo vienen haciendo gala quienes se consideran los inventores de la democracia y de la libertad en España, poseedores de la exclusividad de la igualdad y de la concordia. El mero hecho. de considerarse depositario único del bien tuerce el proceso y convierte el objeto poseído en la caricatura de cuanto noble o solidario se predica. En los mítines de estas tardes han sido muy pocas las personas que han dicho que, en el fondo, es más cuanto une a los hombres que cuanto los separa, y que la esencia de la condición humana tiene sus cimientos en lugares distintos que unas siglas circunstanciales, o que un puesto en la lista dé una formación política aspirando a ser alcalde o concejal del pueblo en que se nace o en que se reside. Sin embargo, se vive en la situación generalizada de que quienes no voten lo que otros piensan son algo más que personas de distinta forma de ver algunos problemas; son, además, descarriados despreciables que, en nombre de oscuros intereses, impiden que el mundo se mueva o intentan que gire con excesiva prisa... E -C o n las tonterías que hacen y dicen los políticos durante la campaña electoral consiguen que les perdamos el respeto. Afortunadamente, luego, cuando gobiernan, nos damos cuenta de que hemos hecho muy bien en perdérselo. Planetario UN QUARTER DE DIGNIDAD LUEVE en Nueva York. Los rascacielos han amanecido desmelenados, encrespados de nubes de algodón. Paraguas unánimes, variopintos, cruzan la Park Avenue regidos por la coreografía del Wa k y el Dont Walk. Bastaría que uno de los paraguas fuera sostenido por Gene Kelly para que el desfile fuera cantando bajo la lluvia un viejo musical. Bajo. el toldo prestigioso del Waldorf Astoria, el portero, un negro galoneado, bajito y robusto, me detiene un taxi. El conductor, un oriental todavía no remodelado, vietnamita o coreano de dura crin, me tiende lápiz y papel para que le repita por escrito la dirección. Mi fonética no le parece convincente. Al llegar a la calle 43, un recorrido como de Neptuno a Sol, el contador marca dos dólares setenta y cinco. Le doy tres. Salgo del coche como si El miedo es el virus aún sin aislar en el fuera a correr los cien metros olímpicos. El oxígeno político de los españoles. Se tiene fino chaparrón no es para menos. Con mano miedo al que manda, y emerge la condición apresurada indico al coreano que se quede de subditos al más leve signo de autoritaris- con la vuelta. Es lo usual. Pero el vietnamita mo. Este pueblo es buen vasallo; no importa la dádiva le ofende. Y para que yo no dejé de cómo sea el señor. Estos males atávicos sólo entenderlo, arroja con estrépito sobre el charhallan solución a partir de la conciencia civil co de la acera las moneditas, que chascan de libertad: liberándose de las mentiras aje- casi un insulto. En Madrid, cuando hago una carrera de nas, del espectáculo de los insultos, del sectreinta o cuarenta duros, suelo dejarle cinco tarismo y del miedo. de plus al conductor y parece ser lo más norFaustino F. ALVAREZ mal. Aquí le dejo, por una vez, un quarter al taxista y el vietnamita, en período de remo CITY SERVICE delación, es ya lo bastante neoyorquino para sentirse herido en su dignidad. Mientras pulso la tecla del elevator me planteo involuntariamente el problema de la dignidad. De la PRENDAS DE VESTIR DE SEÑORAS dignidad profesional. Y CABALLEROS Veinticinco pesetas no erosionan la digniTELA- PIEL- ANTE Y NAPA dad de un taxista madrileño. Treinta y una, torturan la dignidad de un taxista eereano en Dr. Esquerdo, 47 Teléf. 273 4417 Nueva York. Luego la dignidad es mensuraCalle Delicias, 16 Teléf. 467 30 29 ble en moneda de circulación legal. La de un SOCLA taxista neoyorquino es más cara que la de un José Abascal, 21 Teléf. 442 51 86 taxista matritense. ¿O será que todo, hasta Colombia, 28 Teléf. 250 56 6O los valores morales es más caro aquí? Eso 15 AÑOS DE EXPERIENCIA NOS AVALAN L ha de ser. Bajo el toldo del Waldorf Astoria, hay que darle por lo menos un dólar al negro galoneado. Calculo que dos horas de lluvia pueden valerle a este funcionario del gran hotel un mínimo de doce mil seiscientas pesetas, al cambio de hoy, algo así, sólo de halar taxis, como un sueldo de cincuenta mil y pico diarias, equivalente al del señor alcalde de Madrid. Claro que no llueve todos los días en Park Avenue. En pocas horas la temperatura ha bajado desde los noventa a los sesenta grados Farenheit. Estos norteamericanos tienen la manía del colosalismo. No le basta que la vertical de sus rascacielos sea la más alta del mundo. Hacen que también la vertical termométrica que usan para medir sus temperaturas sea mucho más alta que la de los grados centígrados de nuestros calores madrileños y, como se ve, que la dignidad del hermano taxista empiece por encima del quarter de dólar, también superior a la altura fiduciaria a la de su colega en nuestro país. Por la noche en el Un, deux, trois calculo minuciosamente la dignidad del camarero. Miguel Sierra, nuestro joven autor que termina aquí su próxima comedia me chafa la cuenta. El camarero es amigo suyo y, como si estuviéramos en Casa Lucio, no me deja pagar. Lorenzo LÓPEZ SANCHO ARREGLA I JMJHW Facilidades dé Pagó a 36 meses Garantía de Cambio u Certificado de Origen M NUÑEZ DE BALBOA, 14 ¡I CASA DK ALFOMBRAS PERSAS t NUEVAS v ANTIGUAS Tfel. 4353113 i