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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA DE JUNIO DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA O se trata, por supuesto, del nacimiento, como en la famosa película de Griffith: España es nación socialmente milenaria, con medio milenio de existencia rigurosa como tal nación moderna; su nacimiento es remotísimo. Pero a veces puede dar cabezadas, por fatiga o aburrimiento, tal vez por haber sido sometida a un tratamiento hipnótico. Tengo la impresión- y la esperanza- de que, tras un breve, pasajero adormecimiento, España se dispone a despertar, a recobrar la claridad de la plena vigilia, a reaccionar sin sopor a lo que pasa, a lo que se le ofrece, a lo que se le presenta como si fuera la realidad. Hace un año todavía no se advertían síntomas de este despertar que creo percibir. Por eso las elecciones de entonces, siendo tan importantes, no representaron mayor novedad, fueron una prolongación inerte, ligeramente atenuada, de las anteriores. Las de este mes de junio de 1987, de menor alcance, acaso sean más interesantes y reveladoras. No me extrañaría que descubrieran mejor el estado real de ios españoles. Y que éstos, dentro de unos días, cayeran en la cuenta de haber dejado escapar un año antes una buena ocasión para volver a empuñar las riendas de su destino. ABC Y. por otra parte, prepotencia, aumento de las presiones, inspecciones, imposiciones, desdenes: el panorama no parece alentador. Y. sin embargo, los resultados pueden ser favorables. Se ha visto la inconsistencia de muchas posiciones políticas, su fragilidad, las nuevas erupciones de vanidades disgregadoras. Se ha visto también lo que se puede esperar del poder: desconfianza, desdén, falta de respeto a las opiniones, tendencia a esquilmar y desarticular la sociedad, intervencionismo creciente, que alcanza ya a las instituciones de las que deoenden las garantías de la convivencia. La dosis de todo esto ha sido demasiado fuerte para permitir la somnolencia. Se vuelven los ojos a lo que ha permanecido fiel a su condición y su deber, a lo que ha conservado su prestigio interno y lo ha elevado en el exterior: la Corona. Se ve que en ella está el punto de apoyo de nuestra convivencia libre, jurídica, pacífica. Al mismo tiempo, se empieza a recordar que hace unos pocos años se realizó una asombrosa transformación de la estructura eolítica de España, sin violencia y con un grado de libertad que no habían conocido los españoles vivos. Y con ello surge la nostalgia de posibilidades desvanecidas sin razón ustificada, por motivos secundarios y que no parecen válidos; y se empieza a sentir aue no hay motivo para el retroceso, que esas posibilidades están ahí, al alcance de nuestra voluntad, que no se han desvanecido para siempre. Creo que ésta es la situación a comienzos de junio. No quiero exagerar: todavía estamos lejos de recobrar la salud política, de tomar plena posesión de nosotros mismos y de nuestro país. Los recursos para el adormecimiento son poderosos; hay una confusión considerable entre las gentes; la ignorancia de muchos es abrumadora: cada vez que en la Jelevisión se pregunta a un grupo de personas por cualquier cosa, invade la desolación. Todo eso se puede aprovechar, se va a aprovechar. Pero ¿hasta cuándo? Tengo la impresión inequívoca de que se inicia una tendencia- sólo una tendencia- a decir; hasta aquí. Confío, como siempre, en las reacciones REDA C CION ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID N EL DESPERTAR DE UNA NACIÓN No ha pasado nada espectacular en este plazo; no se podría señalar ningún hecho decisivo que hubiese provocado una variación sensible en la opinión pública. Lo que probablemente ha ido cambiando han sido las opiniones privadas, individuales; esas mismas que durante el régimen que hace un decenio terminó existían, y con gran vivacidad, pero no eran operantes por no ser públicas. Las que tras año y medio de liberalismo sin democracia cuajaron en una eficaz y razonable opinión pública, en las elecciones de 1977. La situación actual es en cierto modo inversa: llevamos un lustro de democracia sin liberalismo; por tanto, de democracia imperfecta, en estado carencial, desprovista de las vitaminas que la hacen vivaz y creadora. Esta situación es la que ha hecho posible ese estado de relativa apatía, de sopor, que ha aquejado a la sociedad española y ha comprometido tantas cosas, sobre todo tantas esperanzas. Hace ya algún tiempo señalé, con preocupación, la disociación que se había producido entre cómo se sienten los españoles y su conducta electoral. Es probable que esa disociación esté terminando, que vayan a aproximarse ambas cosas. Las consecuencias, por la índole de las elecciones inminentes, no serán decisivas; pero si esa impresión se confirmara, volvería a sentir confianza, pensaría que iba a vivir de nuevo en un país alerta, y, por consiguiente, lleno de posibilidades, con un horizonte abierto. Se dirá que en el ámbito de la política no ha pasado nada particularmente bueno, sino más bien al contrario. Rencillas, divisiones de partidos, escisiones, reproches. Oro en lingotes Monedas Krugerrand Diamantes i Centro de Inversión del Oro y del Diamante, S. A. Torres de Jerez. Plaza de Colón, 2 Teléfs. 419 68 9 1- 9 4- -MADRID- 1 personales. Son lo decisivo: en todo caso, oor ahí se empieza. En ¡a conducta privada, sobre todo si tiene consecuencias públicas para la vida colectiva, es urgente empezar a decir no siempre que haga falta. Lo más terrible que le puede pasar a un país es que se diga sí a todo, como ocurrió hace un poco más de medio siglo. Se produce entonces una desmoralización progresiva, y cuando esto ocurre, todo es posible- quiero decir todo lo malo- Es necesario que las conductas- las palabras, los silencios, las acciones- sean valoradas por lo que son y significan, y acarreen automáticamente estimación o desestimación, prestigio o desprestigio, esperanza o decepción. Nada es más doloroso que ver a personas de valía quedar por debajo de su talla, no responder a lo que se les puede y debe exigir; más grave aún es que a su valía no acompañe una dosis suficiente de valor, que estén dispuestas a doblegarse y pasar por todo Si esta situación mejorase lo bastante, un viento de ánimo y confianza sacudiría la sociedad española, que se pondría en pie y reanudaría su marcha hacia adelante, hacia las muchas cosas interesantes que la esperan, que pueden ser suyas. Ortega forjó, a su regreso a España después del exilio, en 1945. el término hiperadaptación sugerido por el comportamiento de algunas personas, incluso de su contorno próximo. Consideraba justificada la adaptación lo que en circunstancias difíciles hay que hacer para que no le corten a uno la cabeza, o lo metan en la cárcel, o para poder darle de comer a la familia. Lo que le parecía gravísimo y de consecuencias desastrosas era la hiperadaptación el ir innecesariamente más allá de lo necesario: saludar a quien no lo merece, considerar escritor a quien no lo es, frecuentar medios de los que es más correcto alejarse, aplaudir lo que reclama repulsa. Con menos justificación que entonces, yo diría sin justificación alguna, se ha producido en España una nueva oleada de hiperadaptación Podrá pensarse que no tiene gran importancia; sus efectos son deletéreos. Esto es lo que debería cesar ya. Si así fuera, el proceso de recuperación de la salud sería rápido. Lo más importante es que para esto no hacen faltan grandes recursos: ni créditos bancarios, ni organizaciones políticas, ni espacios en la televisión, ni periódicos. Está al alcance de cada uno. Basta con preguntarse, antes de hacer algo, si verdaderamente se quiere hacer, si es eso lo que se desea, se estima, se apetece, parece valioso. En ocasiones basta con callarse, o quedarse en casa, o no aceptar una invitación; otras veces hace falta algo más, tampoco tan difícil; principalmente, decir lo que se piensa; y, una vez que se ha pensado, obrar en consecuencia. Es sumamente fácil, y ni siquiera es verdaderamente peligroso. Dentro de unos días vamos a ver si mis esperanzas se confirman. Julián MARÍAS de la Real Academia Española