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E STOY enamorado de la noche, y me gusta bebería a pequeños sorbos, a tragos, con cuentagotas, o directamente a chapuzones. Noches de luna llena, noches de gloria y noches infernales. ¡Noches estallando de amores! La música en el corazón, y el vino en nuestras bocas, celebrando la magia de estar vivos y viendo cómo gira el mundo... Camarera, ¡una cerveza! ¿Cuánta gente estará ahora diciendo lo mismo? ¿456724231 personas? ¿O 47538333? Si se iluminaran, en este preciso instante, todas las copas de la Tierra brillarían más que la Vía Láctea. Dibujo apuntes en una servilleta de papel, mientras me entra la taquicardia observando una de esas minifaldas que llegan hasta el ombligo, y voy preparando una estrategia. La noche do un cigarro, ahora me mira una mujer con ojos de cisne, ahora nos besamos, ahora no pasa ningún maldito taxi. rente y única, pero su espíritu es el mismo: Loor y gloria a las quimeras del alma, a los amores eternos y a los que se queman en segun- Ahora alguien me da la paliza con no sé qué historia, ahora entran por la ventana del coche Casiopea y la Osa Mayor, ahora voy al servicio, ahora me quieren conocer unos periodistas alemanes para un reportaje sobre Madrid, ahora me piden el teléfono, ahora me limpio las gafas con el calcetín izquierdo ¿o son los anillos de Saturno? Ahora, ahora... ¡Noches, noches, noches! El calor de los amigos, y los edificios flotando a la deriva, como barcos en la tormenta. Taxis, como ovnis, cargando y descargando extraterrestres por toda la ciudad. Y las estrellas, susurrando secretos en flor de otros planetas. Y la Luna, como una farola gigante iluminándolo todo, indicándonos el camino. Ahora escucho mi canción, ahora me saluda un amigo, ahora nace la idea para un cuadro, ahora encien ¡La Noche! Die Nacht! Le Nuit! En mi cuerpo llevo noches de muchas ciudades, y cada una es difedos, a las conversaciones inteligentes, a la música, a la ternura y a un buen par de huevos fritos con chis- El Hortelano, visto por Alberto García- Alix, está enamorado de la noche de Madrid, cuyas estrellas se pueden contar desde el tejadillo del reloj de Hacienda, abierto al público contribuyente como planetario de socorro torra ¡Qué hambre! ¿No hay nada abierto? ¡Eh! ¡Taxi! EL HORTELANO Los atributos se pagan RAVE situación es la de que los recaudadores del Gobierno se empeñen en considerar a nuestras excelsas artistas igual que al resto de los mortales y les reclamen el pago de tributos como a cualquier otro ciudadano de a pelo. Ellas forman parte de nuestro patrimonio nacional, y teniendo arte y parte en el tesoro público, la labor de los funcionarios debería ser conservarlas rodeadas de oropeles en vez de depreciarlas dejándolas peladas. G Cualquier tiempo pasado fue peor. Había Morbo pero faltaban galas para arquear la declaración SÁBADO 6- 6- 87 Es más, la Administración tiene la obligación de darles dinero. Al igual que hay un presupuesto para la restauración de monumentos históricos, hay que tener en cuenta que ellas también necesitan de altos dispendios para reparar sus Muchas de nuestras artistas tiecarnes morenas a base de liftings nen que mantener a chulos indiy otras cirugías plásticas. Si Lola gentes que les alegran las horas Flores va a tener que posar desnuda para costear los recitales de Ana Belén, debe meditar el Gobierno los costes de quirófano que a La Faraona le ha de suponer el presentar unos pectorales como Dios manda. Las arrobas de celulitis que muestra Susana Estrada en su nuevo espectáculo deben ser consideradas como base desgravable hasta que consiga disolverlas. En caso de que Rocío Jurado decida operarse los pechos, el señor Solchaga ha de tener el detalle de deducir sus impuestos a millón por pectoral, y si Ana Obregón quiere inflar su anatomía, la inflación de sus atributos tiene que ser desinflada en sus tributos correspondientes. de asueto, y el gasto que les hacen ha de ser asumido por el Estado a cuenta de mano de obra. ¿Y qué me dicen de lo que han de pagar en el tinte para quitar de sus trajes el sudor de una noche de ebullición festiva? ¿O el esfuerzo pecuniario de satisfacer sus deudas en el casino? ¿O las cuentas morrocotudas que les pasa El Patriarca por cuidar de los vicios de su parentela? Ellas llevan una vida difícil y dispendiosa, y no se las puede sangrar en tiempo de matanza como si de cerdos ibéricos se tratara. Porque, aunque a Felipe la hacienda y la vida deban dar, el honor y el arte son patrimonio del alma, y su alma es patrimonio de todos. Y el cuerpo, suyo. Es feo dictar que sólo las momias no pagan. Jorge BERLANGA A B C 115