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Viendo visiones Alucínenla (Escrito en plena digestión del último filme de Bigas Luna, visto, por supuesto, con lentes de contacto) ¿Q UE sintió el empavorecido espectador que, en los albores del cinematógrafo, creyó que una locomotora se salía de la pantalla? ¿Qué vio el público primero de Un perro andaluz, presa de un psicologismo maniaco que pugnaba por derramarse en espasmos artísticos y, por tanto, más que dispuesto a la alucinación? ¿Qué terrores inspiró Nosferaíu en sus primeros pasos- quise decir pases- a años luz de convertirse en la momia de celuloide que hoy asoma fantasmal por las filmotecas? ¿Qué gritos se oyeron en la sala al proyectarse por primera vez la fantástica hiperrealidad de Freaks? ¿Qué arcana voz convenció a Bela Lugosi de su Verdadera Identidad? ¿Qué llevó a William Castle a continuar, una vez rodados los filmes, dirigiendo al respetable, transmutado cada local de cine en un túnel de los horrores? ¿Qué madre fue primero, la de Lovecraft, transformado en Bates por su amigo Bloch, o la de Bates, transformado en P e r k i n s por la g r a c i a de Hitchcock, o quizá... ¿Qué mayor viaje psicodélico que el realizado por el otro yo de Phil Dick cuando presenció un filme llamado Valis? ¿Qué vértigo acometerá a Stephen King cuando se contemple en su biblioteca y, simultáneamente, pueda hallar casi toda su obra en a vecina colección de vídeos? ¿Qué escalofriante fatalismo transmite a la mente el ojo que ha visto La noche de HaJJQivéen? ¿Qué sonrisa cómplice nos calza Bigas Luna a través de los míticos Ángel Jové y Consoi Tura para hacer de títulos como Bilbao, Caniche y Mater Amatissima los filmes del cine español que más nos han conmocionado? ¿Por qué el citado Jové se cree un a modo de Gurruchaga- m á s chaparro- el cual, a su vez, se cree Bates, y mata que mata al espectador mientras monologa con su mommy? centito! ¿Qué ha pasado? ¿quieres un plátano? -Este hombre ha sido detenido por defraudador. Le hemos hecho una inspección y, a la chita callando, lleva cuatro años sin pagar. De nada sirvió que intentara mediar en la liberación de mi vecino propinando un par de patadas en las espinillas de los recaudadores. Estos se mostraron dolidos, pero inflexibles. -Como usted es el familiar más allegado de este pobre infeliz- m e soltó un beduino- le hacemos directo responsable de su deuda. Traemos una orden de embargo. -Sin embargo... ¡Con embargo! -S i n embargo... -reflexion é- Tengo una coartada. ¿Y e s buena? -No, pero es convincente. ¿Con Vicente Oria Delaespecie? -S í señor, la respuesta es correcta, pasa usted a la final. E ¿Por qué viendo Angustia la mente se dispara y hace balance histórica del cinematógrafo en tanto que alucinógeno? El surrealismo yace fósil en las enciclopedias. Femando MÁRQUEZ N frente de mi casa vivía un niño muy feo. La criatura era tan horrible que, cuando éilguna vecina se lo encontraba por la escalera, en lugar de soltarle eso de hay que ver qué guapo estás salía al paso diciéndole qué original eres, rico Mi padre, profesor de historia en un instituto, solía explicarme sus sospechas de que Darwin estuviese confundido. Yo creo, hijo mío- m e decía- que el hombre no desciende del mono, sino que, más bien, el mono desciende de este vecino nuestro. Vicente Oria Delaespecie, que tal era el nombre del angelito, se encontraba un día de verano en casa cuando sonó el teléfono. Era la llamada de la selva: Tarzán lo reclamaba para doblar a Chita en una película de escenas arriesgadas. Años más tarde, encontrándome yo al mando de una expedición en el desierto del Sahara, el vigía llegó hasta mí a la carrera. ¡Said, Said- m e gritó- que vienen tos beduinos! ¿Cuántos son? -repuse ocultando el flotador debajo de la toalla. -Son dos, Said, y el más bajito trae un tocadiscos. ¡Rápido! ¡Que lleven a las mujeres al cobertizo; esta vez no permitiré que vuelvan a poner música lenta! Nada más acercarse los intrusos noté que los intrusos se habían aproximado bastante, por lo que no tuve más remedio que saludarles. -Somos inspectores de Hacienda- m e explicaron- Traemos un prisionero. ¡Vicentito! -Pedí un préstamo para poder dar crédito a lo que estaba viendo. Tras los beduinos, la figura inconfundible de mi vecino se recortaba en el interior de una jaula de madera que transportaba un camello. ¡Vi- Maru Valdiv i e I so fue la primera habitante del Sahara, seguida por MaribelVerdú e Isabelle Adjani, no menores ni en prez ni en á n g e l ¿Tiene alguna fotografía que pueda identificarlo? -Desde luego. -Fui al cobertizo y arranqué la etiqueta de la botella de anís del mono. -Aquí la tienen. -N o hay duda: es él. Pero antes de liberarlo tiene que pagar. ¿Existe alguna forma de librarle de los impuestos? -pregunté. -Sólo los cadáveres no pagan. Me dirigí hacia la jaula. Saludé a Vicentito y le conté el chiste del loro. Mi vecino se deshizo en carcajadas. Los inspectores no tuvieron más remedio que abrirle la puerta y soltarlo. No podían cobrarle ni un duro: estaba muerto de risa. Guillermo FESSER SÁBADO 6- 6- 87 ABC 113