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6 junio- 1987 ABC UfCf V O ABC IX liel que de pensamiento especulativo puesta reconfortable. Mi vida gira en torno a mi trabajo, no tengo otras aficiones o veleidades. Trabajo sin control, a veces en el estudio, en otras ocasiones con el caballete y el lienzo camino de algún lugar. Ahora mismo tengo iniciadas más de quince obras, pero sin prisa por terminarlas. Mi obra es abierta, me gusta seguirla y estar trabajando sobre ella; la verdad es que no sientes que acabas los cuadros, sino que tú te agotas. ¿De quién sería usted pintor de cámara? -D e nadie. Lo más interesante de todo lo que hacemos los pintores ahora nace de la independencia que hemos conquistado. ¿Cree usted que puede existir también sea una cuestión de educación, de nivel cultural. ¿Con qué artistas de nuestra tradición plástica se identifica? -Y o iría dando saltos, saltos muy largos, desde Altamira hasta la Dama de Elche y la Dama de Baza; todo el arte ibérico me parece maravilloso; después, Velázquez y Zurbarán; más tarde, Goya, y, ya en el siglo XX, Picasso. Picasso fue nuestro padre. ¿Qué deberían decir los libros de pintura de usted dentro de un siglo? -Eso no me lo planteo... El hombre que dedica su vida a una actividad que le gusta es un privilegio que ya no puede pedir más. Si no consiguiera más que esto, que mi obra me hubiese alimentado y hubiese dado calor a mi vida, ya me daría por satisfecho. -Como manchego ¿se ha encontrado usted alguna vez con Don Quijote en su paisaje? -Sí. El paisaje manchego es tan poco dado al hecho milagroso, es tan preciso, que don Quijote aparece de un modo extraordinario. ¿Existe la inspiración, Antonio? -Hay, digamos, el tono mejor y el tono peor. Muchas veces el estar afinado o desafinado es un problema de salud, una cuestión de armonía en la relación con el mundo circundante. Tengo tal hábito de trabajo que, en los días bajos, entro al estudio, me pongo a pintar y, a la media hora, ya me encuentro bien. -Puede ser una responsabilidad ancestral de labriego, de campesino. -No. Es un hecho inevitable en cualquier profesional. Lo que sucede es que, mientras el ¡agricultor procura no faltar a sus compromisos, se piensa que el pintor puede pasar semanas sin pisar et estudio. Pero no es así. Además también los oficinistas tienen que fichar todos los días... ¿Cuántas obras suyas hay por el mundo? -Creo que unas trescientas o quizá cuatrocientas. (Esta es la hermosa historia de un español, sin trampa ni disfraz, que encontró su camino, fiel siempre al niño dibujante del Tomelloso natal. Algunas arrugas le surcan la frente donde guarda los sueños, y los ojos, ya digo, brillan como alfileres y, algún día, en alguna calle, en el más insospechado rincón de la ciudad, saltan como chispas y se emocionan y el aceite multicolor de la paleta aletea, prodigioso, entre las sílabas del barro. Faustino F. ALVAREZ algún otro Antonio López, alguien de su calidad pictórica, que por falta de promoción esté en su buhardilla, absolutamente desconocido? -Sí, ¿por qué no? Pero la verdad es que resulta difícil, ya que la gente ahora se mueve mucho y es poco probable que haya personas de valor escondidas en su rincón, sin que alguien lo sepa. Es más fácil que existan artistas con cualidades y que no pasen de los inicios por falta de apoyo. ¿Cómo es el mercado del arte, el mundo de las galerías? ¿Es tan turbio como algunos dicen? -Para mí nunca ha sido turbio. No es que viva del romanticismo ni que piense que son unos angelitos, pero tampoco los pintores lo somos. A fin de cuentas, el pintor no está en las galerías por obligación. El pintor necesita la galería porque la soledad es lo peor de todo lo que le puede ocurrir. He vivido el andar con los cuadros de acá para allá, y eso es horroroso. Es mucho mejor tener una galería honesta, donde te respeten, ellos venden tus cuadros, llevan su comisión... y todo está bien mientras no surja algo mejor. -Algunos críticos dijeron de su pintura, en sus comienzos, que tenía poco sentido una vez que fue inventada la fotografía. -Pienso que son dos actividades que no se pueden comparar. En un cuadro siempre aparece algo que va más allá y que se queda más corto que la propia realidad, hay una descompesación, un desafinamiento, y eso es justamente la pintura. -E l abstracto ¿pudo ser un pretexto para gentes incapaces de pintar la Puerta del Sol? -Claro que sí. Y la Puerta del Sol puede ser un pretexto para mucha gente sin contenido. Creo que hay gente metida de cuña en la abstracción, estafadores sin valor alguno, y personas metidas en la ilustración y cuya obra es abominable. -Políticamente, ¿cuál es su pensamiento? -M e parece mejor esta época que la pasada. Y eso llega a tu vida, a estar más a gusto y, por tanto, se transmite al pincel. La etapa final de Franco fue tiempo de una pintura muy triste, muy desolada, muy sombría. ¿Puede afirmar esto mirando a su obra? -Sí. La pintura que hicimos todos en aquella época, tanto los figurativos como los abstractos, fue un poco siniestra, y noto que ahora es más alegre, aunque no alegre del todo, puesto que. el hombre ha perdido la inocencia, hace muchos siglos. El trabajo de todos los días ¿Por qué España es tierra de pintores, Antonio? -Porque el español es muy físico, muy sensorial. Yo mismo soy más hombre de piel que de pensamiento especulativo, y eso conduce a pintar más que a investigar. Quizá