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52 ABC SAN ISIDRO 1987 Historia de la plaza de toros de las Ventas (XXI) SÁBADO 6- 6- 87 Pepe Luis, Antonio Bienvenida y Litri, por la puerta grande de Madrid Mil novecientos cincuenta y uno es el año de la reafirmación de Litri. Julio Aparicio remonta en las benéficas- Beneficencia y Montepío de Policía- su mala suerte en San Isidro. En la última de estas corridas toma la alternativa Antonio Ordóñez de una forma anodina después de haber tenido una gran tarde en el ciclo de mayo como novillero. Juanito Posada consigue, el 4 de octubre, dos orejas de un mismo novillo sin haber entrado a matar, pues, mediada la faena, sufre una cornada. Pero también los veteranos triunfan por todo lo alto: Pepe Luis Vázquez y Antonio Bienvenida consiguen un éxito grandioso en la tarde en qué comparten la salida a hombros con el confirmante Litri. Es el 17 de mayo y se lidia ganado de Fermín Bohórquez, remendado con un toro de Castillo de Higares, que corresponde a Pepe Luis, y otro de Terrones, que le toca en turno a Litri. Y es Pepe Luis el primero en abrir la espita del toreo bueno, del eterno. El maestro Pepe Luis Vázquez de San B e r n a r d o- después de una actuación negativa el día de San Isidro- había logrado ya dos orejas, y en un mismo toro, en la corrida anterior por la faena al toro Gazpacho de Felipe Bartolomé, en ta que ha conjugado todo su clasicismo, su torería y la pinturería, el garbo y la gracia de la torerísima tierra que le vio nacer. Pero si muy bien estuvo Pepe Luis con aquel Santacoloma mejor anda aún con Misionero el sobrero de Castillo de Higares (propiedad de Pedro Gandarias) con el que ejecuta un hacer excelso, etéreo, Ireno de grácil aleteo andaluz, pero pleno también de profundidad y hondura. Pepe Luis hace- a un paso de su primer adiós- una campaña sensacional, pues volvería a asombrar a Madrid en la corrida de la Prensa del 5 de junio, en la que corta la oreja del octavo de la tarde, que mata en sustitución del herido José María Martorell. Es una corrida en la que también se hace con una oreja Antonio Bienvenida y tiene una estupenda actuación Manolo González, aunque no consiga trofeos. Y el trasteo isidril al toro de Gandarias tiene el prólogo previo de los pasos por alto, ayudados a dos manos y cargando la suerte, realmente prodigiosos. He escrito alguna vez que era como una estatua de Fidias ver a aquel Pepe Luis- vestido de salmón y orocomponer el grupo escultórico con su rival emcampanao mientras salían del borde de los bolsillos del chaleco los dos torerísimos pañuelos que llevaba el maestro. Y, tras este recibo previo, el misterio y el embrujo de su pase natural prodigioso en el que coge la muleta por el centro del estaquillador con aquellos dos dedos que parecen acariciar la embestida. El temple inusitado tiene suavidad de terciopelo, la fragilidad de aquello que- por por delicado- se puede romper y, no obstante, permanece. Es tan grandiosa su labor que magnifica el toreo mismo en cada muletazo. Y cuando la serie de naturales se van abrochando con aquellos pectorales de fábula, en los que Pepe Luis se pasa todo el toro por delante de cabeza a rabo, surgen los oles más estentóreos. Todo es un portento ejecutado por aquel rival que el propio Manolete respetó más que a ninguno: Yo soy el que soy porque éste quiere vino a decir una vez el Califa de Córdoba. Y después del toreo fundamental, zurdo y derechista, llegan las imágenes barrocas del hacer accesorio, que no por accesorio deja de ser importante: ahí está el kikiriki armonioso, alegrando la embestida con la carrera y con la voz, y el molinete, enroscándose al colorao ojo de perdiz a la cintura, mientras traza arabescos con el estoque que es soporte de la franela roja. Pepe Luis había hecho- otra vez- un sueño onírico, pero realizable, de lo que es torear. Con esta faena marca un hito en su historial en la provincia de Madrid: la tarde de la despedida de Marcial, el concierto de Aranjuez y esta corrida de la confirmación de Litri... Después de la soberbia lección de Pepe Luis sale a la palestra Antonio Bienvenida. Ataviado de blanco y oro, va desgranando el más perfecto toreo con la derecha que imaginarse puede. Creo que esta tarde y la famosa corrida que toreó con el mismo, Pepe Luis y Julio Aparicio, en el año 1959, ha sido una de las veces que mejor le vi. Antonio confirma la teoría que también el derechazo puede ser un pase natural y que naturales son todos aquellos muletazos que se ejecutan con naturalidad. Acompaña Antonio al de don Fermín con un ritmo extraordinario, con un sentimiento inaudito, con una torería en la que va fluyendo por igual el arte que el magisterio, la inspiración que la ciencia, el garbo que el poder. Su muleta plan- i ü fi chada sin una arruga, totalmente tersa, sin descomponer la figura y el gesto y la sonrisa- perenne en é l- de que está toreando a gusto, para sí mismo, de que está realizando el sueño maravilloso del toreo. Toda la faena transcurre en el tercio del 9 Los sombreros van cayendo uno a uno a la arena en verdadero aluvión. Antonio recoge el más cercano y con él sigue toreando maravillosamente con la derecha. Con el ademán, seguro y altivo, del que anuncia que va- l- JÍ El arte de Pepe Luis a enterrar a varias generaciones de toreros, pero que él supervivirá a unos cuantos. Cuando la nueva ola amenaza, Antonio Bienvenida entona su canto que no es del cisne, sino de un torero que vuefve a resurgir con mayor voluntad, más responsable y con el mismo arte de siempre. Pero si Pepe Luis corta una oreja, Antonio las pierde por esa espada con la que tardó tanto tiempo en encontrar e sitio. La vuelta es lenta, pausada, solemne. Como todas las vueltas al ruedo de Antonio, que recoge las muestras de cariño y admiración que le tuvo siempre Madrid: en la vida y en la muerte... Y el público aclama a los dos artistas decanos cuando el sexto toro ya está en la arena. Se olvidan de Litri. El espectador taurino es tornadizo e infiel: quiere hechos y hechos le han dado. Parece que ese día abomina de las formas tremendistas, de los modernismos. Los cauces clásicos han vencido... Pero en la fiesta hay sitio para todos. Va mediada la faena del Litri y no se encuentra el brillo ni la emoción. Algunos impacientes empiezan a desfilar hacia los vomitorios. De pronto se vuelven. Ahí está otra vez Litri. Ahí está la herencia de su sangre, ratificada por cien años de valor y una muerte. Ahí está su cite de lejos, con la roja franela escondida tras la espalda. Ahí está otra vez la temeridad, el arrojo, la valentía, la casta. Ahí está el litrazo en toda la extensión de la palabra. Y llega la oreja. Los tres a hombros por las calles de Madrid: Pepe Luis Vázquez, Antonio Bienvenida y Litri. La gracia sevillana conjugada, con el ángel etéreo, la naturalidad despaciosa y clásica y el volcán torero que arrasa lo que pilla á su paso; ¡Casi nada! José Luis SUAREZ- GUANES Empresa de obras públicas necesita para sus obras en Madrid y Comunidad autónoma CONTRAMAESTRE DE TALLER DE MAQUINARIA Ofrece: Condiciones económicas a convenir en función de experiencia del candidato. Autonomía en gestión y control de taller de reparación y mantenimiento. Residencia fija en Madrid, sin desplazamientos. Vehículo de la empresa. 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