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SÁBADO 6- 6- 87 SAN ISIDRO 1987 ABC 5! Patio del desolladero Madrid. J. L. S. -G. Ya no es novedad la presencia de Su Alteza Real la Condesa de Barcelona- madre del Rey- en la plaza de toros de las Ventas. De nuevo asistió la augusta señora a una corrida de la feria de San Isidro. Es reconfortante para los aficionados la gran atención que la Familia Real está prestando a nuestra fiesta, que, en el caso de la Reina madre, le viene desde muy niña. Nada más llegar al coso saludamos a los grandes aficionados canadienses María Pía y Thomas Coulson, que vienen todos los años- desde hace más de treinta- a la feria de San Isidro desde Ottawa. El es de origen escocés; ella, de sangre italiana, y, a pesar de todo, siguen siendo de Curro Romero. Entre otras personas, saludamos a Marta Cervera de Torán, Jaime Villagodio, Alvaro Bustamante de la Mora- hijo del anterior marqués de Villatorre y hermano del actual- Teresa Rodríguez Pechino- procuradora dé los Tribunales- Alfonso del Toro, Juan Antonio Muriel- empresario taurino de Cabra- y a Luis Miguel Dominguín, que hace mucho tiempo no se dejaba ver por estos andurriales Al aposentarnos en nuestra localidad vemos a Paloma Valencia, esposa del torero retirado Victoriano, y a su sobrina Pilar Alonso, a Pilar Miró- directora general de Televisión- a Concha Villarroel Bernáldez, a la galerista Carmen Romero, homónima de nombre y apellido de la esposa del presidente del Gobierno. Acabada la corrida inquirimos los habituales juicios. E! Viti, el maestro salmantino, no quiere juzgar; se limita a decir que sólo ha visto dos corridas de feria: ésta y la de Baltasar Iban. El agente de Cambio y Bolsa José Luis Alvear y Basagoiti se inclina por el capote de Juüo Robles. Dos jóvenes bellezas: Susana y Beetriz Escolar. Si la segunda se reserva su opinión, la primera accede: El mejor toro es el que han devuelto a los corrales. Manzanares no se ha cruzado ni una vez. Me han encantado las verónicas de Robles. Para ei doctor Joaquín Carbonell: Los toros no me han gustado. Manzanares, muy bien, y Robies, muy hondo. Robles se pelea con el tercer manso aplaudiéndole todo, apoyándole como el que empuja a un ciclista para que llegue el primero a la meta. Se había hecho cuestión de honor. Los de la protesta a priori favorecieron al diestro de Alicante, porque sus dos faenas, sin el ingrediente del insidioso atosigamiento no habrían prosperado por sí mismas, porque no hubo otra cosa que una férrea voluntad del torero por sacar partido a dos toros descastados, soso el primero, muy desigual en sus embestidas el segundo. Pero puso corazón, aun a costa de forzar la figura, en pases que resultaron más vibrantes que hermosos. La pasión nada tenía que ver con la soñada por don Gregorio Corrochano, aunque al final se viera enredado en ella el buenazo de Julio Robles, por el que había tomado evidente partido la minoría dirigente A la hora de hablar del improvisado match Robles- Manzanares tenemos que decir que ambos diestros torean habitualmente mucho mejor de lo que lo hicieron con los mansos de Sepúlveda, pero nadie les puede negar a ninguno de los dos sus deseos de agradar, de salir airosos de aquella tormenta de criterios, pasiones, vehemencias y ardores encontrados. Curro Vázquez, que vio posibilidades con el primero, que fue el mejor toro de la corrida, no logró remontar la falta de viveza de su enemigo. Las pinceladas más bellas de la tarde con la muleta fueron las suyas, pero la faena careció de la esperada emoción. Se apagó como la bravura del toro, que cayó derrotado en su propia sosería, contagiando al final al matador. El otro toro de Curro no tenía un pase. Había que matarlo con prontitud, que fue io que hizo el de Linares. Al fina) la gente abandonaba la plaza hablando de lo que había sucedido en los tendidos. Una y mil veces diremos que la oposición es necesaria en la plaza y en cualquier país que se tenga por civilizado. Pero una oposición que se manifieste con estilo, protestando a su debido tiempo, sin fobias ni posturas premeditadas. Estamos hartos de que se hable del público de Madrid refiriéndose a unos pocos espectadores, que, por otra parte, en muchos momentos les asiste la razón y cumplen perfectamente su papel de freno a los desmanes que pudiera cometer el taurimismo, pero deben entender los más belicosos que no deben hacer suyos viejos rencores ni prejuzgar a un torero, máxime cuando se encuentra en la cara del toro. ¿Se imaginan lo que habría ocurrido en la plaza si un toro llega a cornear a Manzanares? Mejor es no pensarlo. Vicente ZABALA Mérito Y también tuvo su mérito el salmantinoabulense, que no estuvo brillante- n o podía estarlo con un lote imposible- pero hizo todo lo que estuvo de su parte para no quedar desairado, hasta el extremo de derrochar pundonor, valentía y profesionaiidad con el sexto, que embestía descompuesto a la muleta de Robles, empeñado en someterlo en una dramática faena, que no se valoró en toda su medida por la futbolera división en que se había situado la plaza. No se trataba de una vieja rivalidad entre Robles y Manzanares, ni siquiera de una incipiente... competencia, pues ambos llevan ya muchos años de alternativa y ninguno de tos dos se ha distinguido por pelearse ni entre sí ni con otros del escalafón. Pero Julio se vio obligado a responder a un inesperado reto consigo mismo y salió airoso, aunque no tuviera suerte con la espada. En primer lugar, tuvo un auténtico mulo delante. Lo macheteó con maestría y lo mató feamente. Una chicuelina de Manzanares con el capote a rastras