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50 A B C SAN ISIDRO 1987 Vigésima segunda corrida de la feria de San Isidro SÁBADO 6- 6- 87 ¿Qué hubiera ocurrido en la plaza si el quinto llega a coger a Manzanares? La Reina madre volvió a presidir desde el palco regio Llevamos muchos años echando de menos la pasión en los tendidos. Es bueno, muy bue- contra este hombre sin que estén muy claros no, pero que muy bueno para la fiesta que el público se divida a costa de la actuación de los fines. Se le acusó en letras de molde de un torero o de una pareja de toreros. Se reclama la competencia, la rivalidad, las dos por- las más infamantes perversiones, se aireó terías que un día echaba en falta don Gregorio Corrochano, envidiando a los del balón. una vida privada y hasta económica que a los aficionados les hacía frotarse los ojos, porCuando Manzanares abrió la faena del que, de verdad, señores, ¿a quién le importa Hoy he presenciado la corrida a la vera de Juan José Alonso Millán, presidente de la Soquinto toro, volvió a opinar el dramaturgo, que un torero pague o no pague una finca? ¿A quién le interesa que un diestro tenga la ciedad de Autores, que viene poco a los to- curtido en mil batallas de estrenos, de ovacionevera en el comedor de su casa? ros, pero que conoce a fondo al público, no nes y de pateos, que alguno habrá habido... en balde ha estrenado cerca de cincuenta co- Mira, Vicente, esto ya no tiene duda. Me No conozco a José Mari Manzanares. No medias. Me interesaba escuchar la opinión de recuerda los bien desaparecidos grupos que he sostenido con él jamás una conversación un profano, de un hombre inteligente, que iban a los teatros a por un autor siseaban, ni de toros ni de nada. Y ni siquiera me cuenanda al margen de las tensiones de los entrehacían ruido, ponían toda clase de trabas to entre los que pierden la cabeza con sus bastidores taurómacos. Lo primero que le para que el público perdiera el hilo de la fun- buenas maneras toreras. Pero lo que me pasorprendió fue la actitud de un sector del púción, provocaban al resto de los espectadores rece inadmisible es la injusticia, las posturas, blico. Primera pregunta que me hizo: con el fin de hundir la obra. Se conocían con a priori que esta vez han hecho saltar a la- ¿Por qué ha cambiado de actitud e! públiel nombre de reventadores plaza entera como reacción- ¿estamos o no co con este segundo torero- s e refería a estamos en una democracia? -de una inManzanares- con relación a Curro Vázquez, mensa mayoría que se hartó de verse maniPongamos las cosas en claro al que han respetado durante toda la faena pulada, tarde tras tarde, por una minoría del primer toro? Hasta aquí la opinión de alguien que va a como si viviéramos en una dictadura banaAlonso Millán se extrañaba de la hostilidad los toros dos o tres veces al año, que no co- nera. mortificante y premeditada que veinticinco o noce a Manzanares, ni a Robles, ni a Curro treinta señores le dedican al de Alicante Vázquez ni al mismísimo Domingo Ortega. Le Sin embargo... cuando apenas si se ha puesto delante del trae sin cuidado todo este lío de las pasiones; toro. pero yo le he tenido que aclarar que la paAlguno de los que se sientan aludidos por sión no es la que venimos añorando los que estas opiniones pensarán que a continuación Me interesaba la opinión de un espectador amamos la fiesta de los toros, que no respon- me voy a deshacer en elogios por las faenas imparcial, que presencia la corrida con más de a una polémica de pases naturales, sino a de Manzanares en esta tarde en que la corriperspectiva y neutralidad que el aficionado una vieja campaña que en su día se desató da estuvo muchas más veces en los tendidos asiduo, que está en los entresijos de la fiesta. que en la plaza. Y miren ustedes por donde, a mí, personalmente, me gustó menos Manzanares, desde el punto de vista artístico, que nunca. Si exceptuamos dos quites por chicuelinas, realmente primorosos, y el toreo final de su faena al quinto, el resto careció de belleza. Lo que sí hubo fue pundonor, ganas de volver las lanzas en cañas, ansias de triunfo, pero toreó forzado, fuera de su línea, pretendiendo alargar las cortas embestidas de sus enemigos, que eran de contraestilo. Esta vez se equivocaron los que se precipitaron en su tremenda tortura psicológica, que exasperó al resto de la plaza hasta que el público en general, que también paga y tiene su indiscutible derecho a no ser permanentemente acogotado y dirigido dijo: ¡Basta! y entonces se pusieron al iado del torero, -Ficha de la corrida- Plaza Monumental de las Ventas. Vigésima segunda corrida de la feria de San Isidro. Lleno hasta la bandera. Seis toros de Sepúlveda, mansos y deslucidos, a excepción del primero, que fue noble, y del segundo, muy soso. Curro Vázquez, de tabaco y oro, dos pinchazos, estocada corta y cuatro descabellos (palmas) En el cuarto, estocada y descabello (silencio) José Mari Manzanares, de grana y oro, pinchazo y estocada (fuerte división, con predominio de palmas) En el quinto (vuelta al ruedo, con enorme pasión y pitos discrepantes) Julio Robles, de verde y azabache, pinchazo y estocada chalequera (silencio) En el sexto, dos pinchazos, media atravesada y descabello (fuerte ovación) Manzanares con la derecha