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SÁBADO 6- 6- 87 INTERNACIONAL ABC; 35 La Cámara de diputados argentina aprueba la ley de obediencia debida Varios representantes radicales no acudieron a la votación Buenos Aires. José Alejandro Vara Los timbres del Palacio del Congreso reclamaban a sus señorías desde las once de la mañana. Hasta las siete de la tarde no se consiguió el necesario quorum Finalmente, a las dos de la madrugada quedó sancionada la ley de obediencia debida, que exculpa a todos los militares con rango inferior a general de brigada involucrados en la guerra sucia. Para unos fue una jornada bochornosa Para la mayoría más bien fue un alivio. El portavoz del bloque parlamentario del partido en el gobierno, César Jaroslavsky, sintetizó la opinión general: Esta es la máxima y última ofrenda que el poder civil hace en aras de la reconciliación nacional. Este hombre, que pasa por ser el alter ego del presidente Alfonsín, había señalado dias atrás que si se escucha un solo tiro, la República se va al carajo Y como prevención decidió comprarse un par de pistolones. El Gobierno sacó adelante su polémico proyecto con 125 votos favorables y 54 en contra. Le acompañaron en esta ocasión varios partidos provinciales y la extrema derecha del peronismo. Se opusieron los peronistas renovadores la izquierda intransigente, democristianos y centro derecha. Cada uno por razones bien distintas. Varios representantes radicales no acudieron a la votación. La intervención más extensa del tedioso debate (el país asiste desde hace tres semanas a un bochornoso trasiego parlamentario de esta singular ley) le correspondió al diputado radical Balbino Zubiri, uno de los leguleyos más brillantes de Alfonsín. Vino a decir que no quiero que se hable de claudicaciones. Me gustaría que le preguntáramos al hombre común qué opina sobre el coraje del presidente de los argentinos La pregunta ya había tenido respuesta. Hace un mes, el setenta por ciento de los consultados respondía en una encuesta que no había de ceder a las presiones de ios militares Sin embargo, la obediencia debida es la agotada respuesta a las exigencias del grupo del coronel Rico que se amotinó en Campo de Mayo durante la pasada Semana Santa. Lo cierto es que, tal como estaban las cosas, no había otra. Sin esta ley volverán a producirse los hechos de Campo de Mayo. Y dígame usted qué podemos hacer si otro militar se niega a presentarse ante la Justicia y se acuartela en un regimiento le espetaba el mentado Jaroslavsky a un diputado de la El presidente argentino, Raúl Alfonsín, logro ayer salvar el último escollo de la llamada ley de pacificación nacional -con la que espera zanjar los juicios a militares y poner fin a los enfrentamientos con el Ejército oposición. ¿A quién mandamos a reprimir? ¿A los bomberos? La cadena de errores e incoherencias gubernamentales en su política de defensa comenzó hace ya mucho tiempo, cuando el Congreso no hizo caso del propósito de Alfonsín de distinguir entre quienes dieron las ordenes, quienes las obedecieron y quienes se excedieron. Y promulgó una ley de reforma del código militar que excluía de la obediencia debida los hechos atroces y aberrantes Ahí empezaron las masivas citaciones de militares ante los tribunales civiles y ahí comenzaron las reuniones en los cuartos de banderas y las insubordinaciones. Nadie se preguntó entonces por los riesgos que se corría al seguir por ese camino. La democracia estaba recién llegada y los militares, derrotados sin honor en las Malvinas, no parecían muy decididos a dejarse oír. Pero la estrategia falló. Ahora, el poder civil ha tenido que dar un paso hacia atrás ante el empuje de los uniformados. SUSAHORROS.