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76 A B C EN LA MUERTE DE UN ESPAÑOL UNIVERSAL JUEVES 4- 6- 87 milita Segovia: Fue un hom recibió mucho, pero Ya no lo volveremos a ver, Antonio. Es un mar de lágrimas Emilita cuando me abraza. Acaba de regresar del servicio mortuorio en donde embalsamarán el cadáver de Andrés antes de instalar la capilla ardiente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Siento un respeto imponente y hasta cierto rubor cuando pienso en el propósiVecinos atentos, dispuestos a servir de frontera ante cualquier demanda impertinente que pueda surgir. Andrés, el hijo mayor, ahora el patriarca- sesenta y cuatro años, pintor, residente en París- y Carlos Andrés, diecisiete, el benjamín, el fruto del amor de Emilita y un juvenil septuagenario. ¿Qué fue para ti Andrés Segovia; puedes resumirlo? -Esposo, novio, amante, padre, hermano, maestro, pero maestro en todos los sentidos humanos. Fue una persona que enriquecía con su sola presencia. ¿Y Emilita para Andrés? -Yo te di- mi amor, mi vida entera... Interviene aquí Manolo Rivera: -S é bien, por mis constantes conversaciones con Andrés, lo que juzgaba sobre ella en relación a sus condiciones excepcionales de guitarrista. Lo que no dice ahora es que todo lo sacrificó para dedicarse a él... -Lo curioso es que yo pensaba en estos momentos en volver a la guitarra, pero sólo para ayudarle. to de someter a su viuda a la tiranía del interrogatorio. Lo digo así a Manolo Rivera, amigo íntimo. Cambia con ella unas palabras breves. La respuesta viene de los labios de la propia Emilita: Con Antonio, sí. Es para mí un gran amigo antes que un periodista, que escribió ¡tantas cosas bonitas de Andrés! Incluso me consolará hablar con él. Andrés fue para mí esposo, novio, amante, padre, hermano, maestro, pero maestro en todos los sentidos humanos Fue una persona que enriquecía con su sola presencia ¿Cómo juzgaba al guitarrista? -Como un artista culto, grande, ancho, generoso, amigo de sus amigos. Era capaz de hacer una religión de la amistad y de ser profundamente religioso en el más verdadero sentido, porque era un gran creyente. Hablar con él era siempre una oportunidad más de aprender y de sentir deleite, por su elegancia, su gracia espontánea, su sentido de la oportunidad. Me ha dejado una vida rica en recuerdos, en momentos, en estados del alma. ¡Y un hijo! lo máximo. Será mi asidero, mi consuelo. No está Emilita para el detalle, para la anécdota, ni aún para la evocación del hecho determinado. Sólo recuerda que en vísperas del cumpleaños de Andrés y de esa fiesta que los marqueses de Salobreña daban siempre a sus amigos, en este febrero todavía tan próximo, celebraron por anticipado, con una misa, otro aniversario: el de sus bodas de plata que se hubiesen cumplido en agosto. Hay un silencio breve, roto pronto, por la frase que, entre lágrimas nuevas, supone la despedida mejor: -Fue un hombre que recibió mucho, pero ha dado más. Antonio FERNANDEZ- CID Las cuerdas La vocación: Sin el trabajo, la vocación no sirve para nada. Eugenio d Ors decía que por la escala de Jacob, los ángeles trepaban peldaño a peldaño a pesar de tener alas. Y a pesar de toda la experiencia, si hay un guitarrista que ensaye de cinco a seis horas al día, sin faltar uno, ése soy yo El arte: Todo arte es emoción, y cuando no hay emoción no hay arte. Aunque para transmitir ese arte hay que contar con una técnica, que es el estudio. Pero lo que la, Naturaleza non da, Salamanca non presta. El guitarrista tiene que ser, primero, artista La guitarra: Está ligada a ella mi vida entera. Es para mí un ser vivo que está a mi lado... Junto al piano y al órgano, es el único instrumento polifónico. La guitarra da diferencias de timbres, distintos colores de sonido... es una orquesta mirada a través de unos gemelos vueltos del revés; esto es, más pequeñita. O bien: la guitarra es como una orquesta cuyos sonidos nos llegarán aquí, a nuestro planeta, desde otro planeta más pequeñito... La guitarra es un jardín laberíntico por cuyas sendas no pueden transitar los compositores solos si no quieren perderse. Han de ir de la mano del guitarrista Sus músicos: Bach es el Himalaya de la música, lo que no quiere decir que no haya otras altitudes, como el Chimborazo, el Aconcagua o el Mont- Blanc; o sea, Beethoven, Mozart, Haydn, Brahms... Todos son alturas. Pero Bach es el Himalaya Su vida: Nunca me gustó la bohemia de conciencia y camisas sucias; el alcohol, el tabaco, los dancings. Siempre he preferido, en mis ratos de ocio, la charla con algún amigo de tantas cosas como hay interesantes; Por lo demás, he llevado una vida sedentaria, sentado con mi guitarra; eso sí: una vida sedentaria a más de mil kilómetros por hora El público: Según mi propia experiencia, él público se divide en dos clases. Una, los alemanes y vecinos- influidos éstos por aquéllos, naturalmente- que han estado familiarizados con la música desde siglos atrás, por su frecuente asistencia a conciertos sinfónicos, recitales y hasta por la práctica hogareña de obras musicales. La otra clase son los eslavos y latinos, que tienen menos frecuentación y práctica personal de la música, pero que quizá sean más intuitivos y sensibles. En España no hemos tenido tantos creadores individuales como en Alemania, por ejemplo, pero colectivamente el pueblo español, con variantes regionales, ha creado las coplas y canciones más bellas del mundo. Vayase lo uno por lo otro y estamos en paz La mujer ideal: Para todas las personas afines a mis creencias, la mujer ha de ser buena, honesta, casera, maternal, simpática, sin que importe demasiado que no pertenezca al grupo de las más guapas, con tal de que sea agraciada y de figura armoniosa Su carácter: No propendo a la cólera, refrenando con éxito los mandatos naturales de la reproducción vital. No soy accesible al soborno por quién intente cambiar mis juicios y creencias, pero soy dócit si he de abandonar mi postura u opi-