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44 ABC AS amnistías a los grupos terroristas han puesto de manifiesto una política de relajación de las medidas sociales contra esta lucha sorda y sucia que mantienen quienes quieren quebrar el Estado. No son, solamente, una debilidad, sino un instrumento inútil cuyos efectos se dejan sentir trágicamente una y otra vez en la sociedad. Resulta absolutamente estéril sumarnos al coro de plañideros y evocar los pasajes de Jeremías. Es también inútil citar, una y otra vez, las estadísticas, aunque lo cierto es que las cifras que arrojan son estremecedoras. Las sucesivas condenas de los grupos políticos han sido el canto fúnebre que a cada agresión terrorista ha sumado las muchas veces silenciosa e indignada reacción popular. No se trata ahora de hacer una expresión catastrófica, lo que, en definitiva, requiere unas medidas enérgicas, continuas y constantes. Se trata, simplemente, de denunciar, una vez más, que es el momento de adoptar, además de las medidas policiales, medidas legales para erradicar la posible presencia de cualquier grupo que, directa o indirectamente, ampare la violencia con el pueblo español. No es posible que episodios televisivos lleven al ánimo de los televidentes, y mucho menos a los ambientes en donde los espíritus aún jóvenes están sin formar, que quienes coinciden con la finalidad de interrumpir la vigencia de la Constitución, modificarla, y, en definitiva, derogarla por intimidación y presión, puedan seguir teniendo voz y altavoz en todos los hogares españoles. No se trata de desconocer, ni de que los españoles desconozcan que existen personas, desgraciadamente, que intentan retrocedemos no a la época de las cavernas, ni del cainismo civil, ni a otros estamentos execrables del pasado que ha vivido la Humanidad. Se trata de que combatiendo esas violencias con las medidas legales urgentes y cuantas efectivas actividades de seguridad del Estado fueren necesarias, se impida el mejor servicio que se hace al terrorismo: el de darle audiencia y aún más el de pretender una justa explicación socio- política del mismo. Hay una verdadera perplejidad nacional frente a acontecimientos públicos, tales como la presencia en la sociedad española de grupos políticos que no condenan no combaten no destierran y aun aceptan la violencia como sistemas de reacción en un orden democrático. No es posible leer con paz, que en un lugar de Andalucía se exalta la actividad terrorista de ETA y se configura como algo ejemplarizante una confrontación civil semejante a la de Reinosa. No es admisible que se pueda pretender la representación en las altas instituciones de la Comunidad Económica Europea de quienes llevan plumas cargadas de una actitud beligerante contra el pueblo español. Decía con razón Julián Marías que no entendía lo que era nación de naciones Decía con razón que el artículo 2. de la Constitución era un portillo abierto por el que podían discurrir pretensiones indeseables. Cuando citaba las frases de Heribert Barrera acerca de la concepción de la patria, me identificaba tanto con la lectura de éste en el análisis de la realidad nacional, que pensaba que todos esos excesos, como JUEVES 4- 6- 87 L EL PARLAMENTO TIENE LA PALABRA Ya sé que no digo nada nuevo, ya sé que está dicho mil veces y por voces autorizadas Por Ramón HERMOSILLA más importantes que la mía. Pero no se debe el de Letamendía, producidos antes de la arrastrar, ni un momento más, el error de leaprobación de la Constitución, no podían con- gitimar la violencia so pretexto político. No se ducir a nada bueno. Como a nada condujo el debe facilitar con ningún pretexto la anemia justificar la lucha armada y el asesinato para espiritual que padecen las disposiciones legatransformar la situación política española. les del Estado para erradicar legítimamente, No es admisible que en un país que se tiepor acuerdo de todos los grupos políticos, la ne proscrita la pena de muerte (y que la prosposibilidad de existencia de grupos, clubes, cripción de tal medida ha sido hecha por conconferencias, entrevistas y cualquier otro senso de las Cortes constituyentes) no promodo de portavocía social que sirvan, una duzca una legislación fuerte, inexpugnable, vez más, para poner en crisis lo que todos con cuantas garantías se quieran, pero radilos españoles desean: la paz y el futuro. cal y terminante para impedir que las cifras El artículo 14 de la Constitución Española de atentados y muertos, de explosiones y de no es un mandato igualatorio solamente en terror, sigan proliferando cada vez que ese las leyes, sino también en los grupos, en las enemigo vil, que esconde sus medios y sus colectividades, en las instituciones, en definitiarmas, se proponga minar de manera sisteva, en todo el ordenamiento social. Hay que mática la vida nacional y segar y atormentar tratar de que cada cosa sea igualmente conla existencia de tantas familias españolas. templada por la Ley, cuando es idéntica y Hay que decir un basta sereno. Hay que cuando su significación no puede ser alternadecir que hay que poner imaginación en las tiva. Queremos decir con esto, que es llegado medidas legales que hubieren de articularse el momento de que la Constitución actuada para combatir la apología de la violencia, la por el Poder Legislativo, ponga los instrumenpublicidad de la misma, la pertenencia a las tos precisos en manos de las Fuerzas de Seinstituciones autonómicas o nacionales de guridad del Estado, que son las que nos dequienes rechazan la Constitución, de quienes fienden a todos, y en las del Poder Judicial quieren una España partida, convulsa y sumilos instrumentos precisos, y con las limitacioda en la constante incertidumbre de la impones necesarias, sin mermar garantías, que sibilidad de una convivencia pacífica y ordenos hagan posible la convivencia, y que pernada de la pluralidad de las regiones y puemitan la persecución implacable de los que blos de España. son enemigos de lá Humanidad. La democracia es ante todo un método poSi el mundo está juzgando hoy a quien fue lítico. La democracia no puede servir, por ge- capaz de asesinar millones de seres indiscrinerosa que sea, a quienes la utilizan como minadamente, por el hecho de pertenecer a medio para destruir su esencia. La democrauna raza, y a nadie le da escalofrío la implacia que es, en definitiva, un proyecto de concabilidad de tal juicio, sino que le parece una vergencia política, de decisión colectiva secuela natural de lo que es un genocidio y mayoritaria, que se enmarca en unas reglas no se alza ni una voz para pedir su amnistía, de juego, que son las leyes, el ordenamiento o para pedir la remisión de su pena, ¿qué raconstitucional y el respeto a las minorías, en zón hay para que a quienes están haciendo libertad, no puede seguir tolerando que so lo mismo, dentro de la medida de sus fuerpretexto de la libertad de expresión y de la zas, selectiva y discriminadamente, con el de comunicar libremente las ideas se ata- ánimo de provocar un estado caótico, se les que la propia fundamentación ética de su brinde constantemente la rama de olivo que existencia. La democracia que es ante todo ensangrientan con nuevos atentados? El tepolítica, debe configurarse como algo fuerte y rrorismo en España es una guerra sucia y deenérgico, especialmente enérgico, contra sigual. En la guerra deben de regir las reglas quienes utilizan las armas y el asesinato fren- propias de la misma. No es lo mismo luchar te a los argumentos y las razones; contra contra un enemigo convencional que contra quienes son, en definitiva, vehículos de po- el enemigo soterrado y criminal, cuyo propótencias extranjeras que tratan de hacer zozo- sito inconfesable no coincide con el de la brar el barco de España o de irracionalidades mayoría de su pueblo y convergen con quieantropoides de grupos interiores exaltadores nes, sin ideología ninguna, no pretenden otra de un antiespañolismo que cuadra- mal con e! cosa que establecer en España un pretexto servicio que todos los poderes públicos, por para abrir una cabeza de puente que facilite acatamiento a la Constitución, han de hacer a el camino que necesariamente se abrirá si las la Carta Magna. Es urgente que quien no jure instituciones del Estado se debilitan y dedican la bandera española y la Constitución quede más tiempo a justificarse en el hoy ya claro excluido del elenco político; Que quien no ejercicio de las libertades públicas, que a peracepte los postulados racionales de tachar de seguir lo que pretende destrozarlas. repugnantes e intolerables los métodos vioEs, pues, necesario que existan garantías lentos, sea confinado al lugar que le corres- plenas para los ciudadanos y para los terroponde sin probabilidad de beneficiarse cons- ristas justicia, pero que no se olvide que éstantemente, no obstante tener las manos tos no aceptan la ciudadanía y es lícito frente manchadas de sangre, de la posibilidad de a ellos usar de la Constitución con todo rigor, amnistiar o remitir sus penas. y limitando- con control judicial- sus garanNo puede producirse, no debe producirse, tías; que no pueden ser invocadas por quieel descreimiento general de un sistema por la nes no conceden a sus víctimas inocentes presencia en él, con voz y voto, de grupos más derechos que el ser ofendidos, heridos o antiespañoles que profesan el asesinato ver- asesinados. sus lucha armada Así, pues, el Parlamento tiene la palabra.