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JUEVES 4- 6- 87 A B C 39 Pelea de gallos en la ciudad de los anillos Barcelona. J. A. G. Antes de que comenzara la campaña electoral en la Ciudad Condal ya se sabían dos cosas: que iba a ser una batalla sin cuartel y que era cosa a dilucidar entre dos: Cullell y Maragall. El duelo atraviesa estos días sus momentos más decisivos. Dos estilos de hacer y de entender la política, dos proyectos ideológicos se baten por la capital de Cataluña. Estos son los protagonistas. entendidos, alguno de ellos recomido por los celos. Pasaron las elecciones generales, agridulces para los de CiU, y Pujol echó mano de su nómina de notables con la mente puesta en la Alcaldía de Barcelona. No lo dudó. Cullell se lo pensó dos veces, pero no una tercera. Y de los cuadros macroeconómicos ha saltado al mitin en las calles y plazas barcelonesas. Aire de yuppy Con ese aire de yuppy agresivo que otorga el saberse de memoria las cotizaciones de la Bolsa, Cullell está atacando a Maragall donde más duele a los barceloneses: en el recibo fiscal. Y ya se sabe que nadie da, como un experto en finanzas, tanta seguridad a la hora de denostar a los recaudadores. Más aún para una ciudad que su alcalde socialista ha colocado en el primer puesto del ranking fiscal español. En la corta distancia, a pie de obra, o sea, haciendo campaña por plazas y mercados, Cullell aventaja a Maragall, entre otras cosas, porque este último se ve en el aprieto de explicar algunas cosas que son inexplicables para los botiguers Y en lo que al baño de masas se refiere, al mitin, Cullell demuestra que dominar el arcano de la Economía, con sus flujos y reflujos, no merma la fogosidad mediterránea. Por último, el candidato convergente cuenta a su favor algo tan elemental en unas elecciones como es una doctrina política. Enrique Lacalle. Licenciado en Derecho y asesor de empresas, Enrique Lacalle aspira a que AP se consolide como arbitro en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal. Para ello deberá obtener igual número de escaños que en 1983, es decir, seis. Lacalle está derrochando esfuerzo y de esta manera compensar su relativa inexperiencia en el campo político. Eulalia Vintró. La alcaldable de la coalición comunista Iniciativa per Catalunya, Eulalia Vintró es catedrática de Griego y ha ocupado la dirección del departamento de Enseñanza con el alcalde Maragall. Con tales credenciales, los observadores políticos estiman que Eulalia Vintró no arrebatará a Maragall sustanciales porcentajes de voto. La consecuencia, si eso es así, será la desaparición de los comunistas del Ayuntamiento por decisión popular. A. Fernández Teixedó. El alcaldable del CDS pertenece al partido de Suárez desde fecha reciente. Es asesor fiscal y obtuvo en 1986 el acta de diputado para el Congreso. Su deseo, en esta campaña, es molestar a derecha e izquierda. Cifra su objetivo en lograr tres concejales. Albert Alay. El candidato de Esquerra Republicana de Catalunya confía en obtener representación en el Ayuntamiento. Más ampliamente, ERC espera revitalizar con estas elecciones su postrada existencia. Maragall, el mandarín Pascual Maragall es hoy el gran mandarín de los socialistas catalanes, el number one guía y profeta del puño y la rosa. Nadie lo diría hace tan sólo cinco años, cuando a la sombra de Narcís Serra bregaba en silencio con las huestes municipales. Este chico no aguantará profetizaron los oráculos el mismo día en que Serra cogió su fusil. Imagen, lo que se dice imagen, no es que tuviera mucha, y de su inteligencia política nadie daba razón fiable. Ser nieto, que lo es, del poeta Joan Maragall, podría agradar a la culta Barcelona, en igual medida que preocupar a los comerciantes, hartos de tanta literatura fiscal. O sea, que nadie daba un duro por don Pascual cuando ascendió al Olimpo de la plaza de San Jaume. Hoy, Maragall goza de respeto, pero más aún de poder, y algunos catalanes con mala uva no se recatan en proclamar que este chico es como Barranco, pero en listo Sentado en el primer sillón municipal, Maragall ha visto pasar por delante de su puerta los cadáveres políticos de quienes le precedieron en el reino socialista: Joan Raventós se fue a París buscando consuelo a su derrota electoral ante Pujol; y Raimon Obiols no ha levantado cabeza desde el varapalo- otra vez Pujol- de 1984. Vencidos y humillados sus iguales, Maragall ha decretado su soberanía sobre el PSOE de Cataluña. Hábil en la organización, discreto en el gobierno y catalán a la hora de vender, el gran mérito de Maragall es haber elegido a sus enemigos con el mismo escrúpulo que a sus amigos. Al menos hasta estas elecciones. Llegado a este punto, a don Pascual le ha tentado el mismo demonio que a los socialistas de Madrid: el del poder que se desborda hacia la prepotencia. Y ha sucumbido, de manera irrecuperable ya, desde la nominación de Barcelona como sede olímpica. Sus enemigos aseguran que de vez en cuando- y últimamente con más frecuencia- se deja trasportar por secretos sueños envueltos en armiño, mientras acaricia el bastón de mando y juguetea distraídamente con los cinco aros olímpicos. Maledicencias y caricaturas aparte, es el caso que don Pascual parece estar llamado a empresas de mayor gloria y relumbre que la Alcaldía de Barcelona, o sea, a batir en singular combate al hasta ahora su eterno veci- no de la Plaza San Jaume: Jordi Pujol. En los círculos políticos se asegura que Maragall se presentará a presidente de Cataluña para el año mágico de 1992, si no lo hace el próximo de I988. De entrada, se ha tomado la campaña municipal en curso con la misma filosofía de Julio César cuando conquistó las Galias. Eso sí, con la diferencia de que el romano no contó con un departamento de marketing y propaganda como el de Maragall. Ignora a. sus contrincantes olímpicamente, o lo que es peor, les replica sin arrugar esa su sonrisa de astuto tratante de feria. Hasta se ha permitido la licencia de hacer campaña electoral fuera de Barcelona, Cullell, el aspirante Josep María Cullell, el aspirante ha partido en esta campaña con un inconveniente, consustancial a todo aspirante, o sea, que no es tan conocido como Maragall, al que los barceloneses tienen en la retina para aplaudirle o maldecirle. En subsanar esta laguna, sin embargo, se ha empleado Cullell y su equipo electoral durante las últimas semanas. Este experto en Economía que es Cullell se ha pasado media vida entre números y presupuestos, haciendo arqueos y balances. Pujol se lo llevó a la Generalitat para que creara ex nihilo la Hacienda autonómica. Hasta el día que dejó- n o hace aún dos meses- la Generalitat, Josep María Cullell no pensó en. otra cosa que no fueran las siempre anémicas arcas autonómicas. Sus dotes de negociación fueron periódicamente puestas a prueba, y aprendió, además, que cuando se negocia con Madrid hay que poner cara de póquer y otra muy distinta a la hora de explicar a los catalanes por qué el Gobierno de la nación da duros de cuatro pesetas. Jordi Pujol acrecentó su estima por este chico joven y rubio que, tanta desenvoltura mostraba con los caudales. Es su delfín dijeron los