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Arriba, vista general del parque Enrique Tierno. Abajo, auditorio al aire libre Arquitectura y urbanismo El nuevo parque Tierno Galván E L nacimiento de todo nuevo parque en la ciudad debe ser saludado con el mayor de los alborozos, por lo que supone de grato esparcimiento y de salubridad en los contaminados aires de la urbe. Con mayor contento aún, cuando se trata de un parque que, además de sus galas vegetales, lleva aparejado equipamiento cultural de variada importancia. Esto es lo que sucede en el recién inaugurado parque Enrique Tierno Galván, de considerable extensión- s e dice que casi la mitad que el Retiro- que ha surgido en una de las zonas más ingratas de Madrid, en lo que hasta hace poco era sólo colinas de escombros, basuras y detritus urbano. Ya en su día nos ocupamos de la significación arquitectónica y científica del Planetario, alrededor del cual se extiende el nuevo parque hasta llegar, salvando abrupta pendiente, hasta los límites de la vía rápida de circulación llamada popularmente M 30 Todos los datos económicos y constructivos del nuevo espacio verde han sido detalladamente divulgados en los medios informativos diarios, por lo que consideramos que no es necesario insistir en lo mismo. Preferimos detenernos 26 A B C en lo que consideramos sus aciertos- -y sus deficiencias- tal como pueden observarse a los pocos días de su apertura oficial. Comencemos por los aciertos: su generosa amplitud, su cota elevada que permite una visión panorámica de Madrid hasta ahora inédita, el comienzo de la redención de una zona muy degradada, su propósito de llegar en próximo futuro hasta el Museo del Ferrocarril- -en la antigua estación de Delicias- -y la posibilidad de que se construya a su lado el Museo de la Ciencia, con lo que esta parte de la capital, hasta hace poco desatendida de ofertas culturales- artísticas, podrá equipararse a las mejor dotadas. Más aciertos: el nuevo auditorio al aire libre, que podrá albergar a masivas manifestaciones musicales con comodidad; las láminas de agua en la zona más baja del flamante parque, que permiten un paseo relajante; el espacio para los juegos infantiles, de colorista originalidad. Y el haber salvado varios edificios existentes de carácter industrial, que han sido restaurados y a los que se les piensa dar utilización cultural o artística. Y examinemos las deficiencias: la escasez de arbolado- excepto en los límites de la autopista- que lo convierten en un parque de... seos sin enarenar, lo que hace incómodo caminar por ellos. Bastantes zonas que aún no se han terminado, sin plantar ni rematar las obras. Poquísimas papeleras, sólo pudimos contar cuatro o cinco. Las fuentes de agua potable no se pueden accionar. Falta de atajos o escalinatas que permitan acortar las excesivas revueltas de los caminos. La escultura a Tierno Galván aún sin colocar, aunque en los folletos explicativos ya se da por hecho y se encuentra terminada desde hace tiempo en los talleres de la fundición. Si nos hemos detenido en todo praderas, pero sin las masas de ár- lo que consideramos deficiencias, boles que configuran los mejores es con el sano propósito de que parques madrileños, Retiro, parque puedan ser corregidas, pues entendel Oeste, Fuente del Berro; pocos demos que la crítica debe ser realiárboles y mal distribuidos, que dan zada como estimación valorativa, la impresión de que han sido tira- señalando al mismo tiempo los dos con honda, donde caigan, y aciertos y lo que no lo es tanto. muchos de los cuales ya están se- Deficiencias que suponen poco al cos, seguramente porque no fueron lado de los aciertos logrados en el regados suficientemente cuando trabajo realizado por gran número los trasplantaron. En la parte más de técnicos y trabajadores de todas alta del parque, las zonas de som- clases, en el que han tenido parte bra son casi inexistentes y pensa- decisiva los arquitectos diseñadomos que quién será el valiente que res: Javier Feduchi, Emilio Esteras, se atreva a cruzar esa meseta en Enrique Sobejano, y los ingenieros los meses veraniegos. Y no se tra- Pedro Areitio, J. Gómez Borregón, ta de que los árboles no estén aún Vicente Olmos y Manuel Lillo. frondosos, es que son muy pocos Juan RAMÍREZ DE LUCAS los colocados. Ninguno de los paJUEVES 4- 6- 87