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El nido del cuco Drogas y filosofía (I) (La raptara con el concepto filosófico de la unidad de conciencia) AS drogas son más subversivas de lo que parecen: son, incluso, filosóficamente subversivas. En efecto, ellas introducen el concepto de una conciencia que, al alterarse, no se destruye, sino que solamente se transforma en otra conciencia. No pasiva, como la conciencia filosófica, sino transitiva, o, en otras palabras, mágica. Para la filosofía o ia antropología, tal conciencia, que modifica a voluntad la realidad, es considerada como ilusoria, dejándonos así sin armas teóricas para abordar el fenómeno de la locura. Geza Roheim comprendió, sin embargo, que todo el pensamiento esquizofrénico era reductible a términos mágicos: allí, desde el neurótico obsesivo hasta el llamado esquizofrénico que ve al diablo y al dios presentes aquí mismo, en este mundo, todos operan un ritual que, en lugar de castrar la realidad, o la normalidad, haciéndola presente sólo como lo único- -que esta parece que sea para nosotros la cesación de un sentido- la desposee, por el contrario, tan sólo de L su manque, que es la vivencia del sueño que reclama con tanto furor Bretón. Es decir, que, en definitiva, de lo que estamos a la búsqueda es del fin de la escisión de la realidad, fin que operaban antiguamente la mística, la magia y la herejía al suprimir el más allá cristiano, ubicando a Dios en nuestro mismo lugar y procediendo a esa cognitio experimentalis dei en que consiste, como Jung dijera, básicamente la llamada esquizofrenia. Es a lo mismo a lo que tienden las drogas, cuyo uso mágico o místico (Huxley) no es desconocido sino para aquellos hippies que se limitan a experimentar con ellas como si la conciencia nada fuera, siendo así frecuente que se tropiecen con sorpresas o con aventuras desconocidas para su fe atea, y que no encuentra, sin embargo, aquel chaman que destila el viaje de amanita muscaria para luego hacérselo pasar a otro, como una materialidad del espíritu, a través de su orina. Leopoldo María PANERO Nosotros somos el hipo del mundo Acuarela de El Hortelano C REO recordar que en la Constitución hay un artículo referente al trabajo, pero me parece que nadie lo ha leído. Por ejemplo, en TVE hay directores de programas, locutores, cámaras, maquilladores, guionistas y todo lo que se llama plantilla fija. Pero luego existen unos oscuros seres llamados extras; seres explotados, despreciados y humillados. Sobre todo, Buscando el talento perdido esos jóvenes en paro con deslumbrante imagen sólo útil para aquel que no la luce, ganando una miseria a cobrar en dos meses, trabajando más de dos horas diarias en condiciones infrahumanas, comiendo bocadillos hechos con restos de la segunda guerra mundial. Mientras, directivos y demás se alimentan a base de buenas viandas en ia habitación contigua. Los extras suelen vivir en pensiones, pues son jóvenes de provincias y aledaños que dejan familia, trabajo y amigos para venir a buscar un tiueco, porque también los extras tienen derecho a un huequecito. ¿Cómo van a pagar la pensión? ¿Y la cuenta pendiente en la casa de comidas? ¡Qué triste, amigos, que estos desdichados jóvenes tengan que comer más de un día sopa en Martínez Campos (ya saben) Qué maltratados son los jóvenes en España, a diferencia de Nueva York, 1- ondres o París, donde son motivados y se les brindam todo tipo de oportunidades. En España fueron utilizados para romper el hielo de to gañán y lo hortera, y todo el mundo se alimenta, se viste y se compra coche a cuenta de la movida. Y los rompedores de hielo se ven obligados a plantearse otro tipo de futuro. Hay Mick Jaggers en el Metro, Marylins en los bares de Malasaña, Graces Jones en la Gran Vía. Si tienen coche, échenle cien duritos y dense una vuelta. MAY (Y ELENA) Elena y May, asesoras del área cultural municipal, aseguran que hay Mick Jaggers en el Metro y Graces Jones en la Gran Vía