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Odiosísimos dinks L más difícil todavía, superar a los exquisitos yuppies (1) o jóvenes profesionales urbanos, amantes del buen comer y del vivir distinguido- y de todas sus posteriores variantes- lo ha conseguido Estados Unidos la nueva casta- envidiada- por- todos: los dinsks (2) o parejas con doble ingreso, sin niños. No menos sofisticados que sus antecesores, son generalmente ejecutivos de importantes multinacionales. El y ella, casados o no, comparten la vida, trabajan entre cincuenta y sesenta horas semanales, tienen animales de pedrigrí para adornar su hogar y viajan a lugares paradisíacos en sus cortas vacaciones. Son asiduos lectores de exclusivas revistas de vinos y coleccionan libros de cocina. Se mantienen en forma practicando los más modernos métodos de gimnasia y deporte, en carísimos gimnasios. Utilizan su contestador automático para comunicarse entre ellos, y disfrutan con una tranquila sesión de vídeo. Este nuevo clan de ex hippies- ex yuppies, al que a todos nos gustaría apuntarnos, se debate en la shakesperiana cuestión de ser o no ser padres. Muchos echan de menos a los niños, pero reconocen que su apretada agenda de trabajo no les permitiría hacer frente a la responsabilidad de educarlos. Quizá por su juventud- -rondan los treinta años- no se plantean tenerlos hasta 1996. Una de las subdivisiones de esta nueva estirpe de norteamericanos podría hacer furor en España, si nos atenemos a las últimas cifras de paro juvenil: los f ps (3) escasos ingresos, mis padres me mantienen Este casi millón y medio de jóvenes españoles en busca del primer empleo no tiene que hacer muchos esfuerzos por ingresar en el club. Basta, desgraciadamente, con dejarse llevar por la coyuntura DWARD Gibbon, en el capíeconómica, con la vana esperanza tulo XXXVII de su Historia de acertar la Loto para evoluciode la decadencia y caída nar, y la inconfesable disculpa de del Imperio Romano, anotó lo sique, al fin y al cabo, todo es una guiente: He oído o leído en algucuestión de siglas. na parte la franca confesión de un abad: Mi voto de pobreza me ha Elvira SÁNCHEZ producido dos millones quinientos mil reales al ano; mi voto de obe (1) Young Urban Professionals. diencia me ha elevado a la digni (2) Double- income, no- kids. (3) Tiny income, parents suppor- dad de príncipe soberano. No me acuerdo de las consecuencias de ting. su voto de castidad. ¿Y qué otra confesión más franca venimos oyendo o leyendo, a propósito de las elecciones euroSumario peas, que la de un Alfonso Guerra- grave y mesurado en el exhor Guerra de pobres tar- al hacer ostentación pública Jorge Berlanga El Hortelade sus votos y anunciar la llegada no Beatriz Cortázar May del reino de los pobres? Porque no Leopoldo María Panero se trata, como creía Julio Camba, de acabar con una de las pocas La mendicidad es algo así profesiones liberales que todavía como la libertad de imprenta de los pobres (Julio Camba) quedan en España: la mendicidad, Estadísticamente, y sin contar E y aparte al Gobierno, en este mundo los pobres? En la Roma imperial, Juvenal era partidario de echarlos del imperio. Como quiera que el imperio abarcaba el orbe entero, Séneca los hizo ver que siempre tenían la posibilidad de suicidarse. Claro que, en ese caso, ni Séneca hubiera podido acumular en cuatro años de amistad con el emperador ocho millones de oro- trescientos millones de sestercios, si lo prefieren- ni Alfonso Guerra hubiera podido recolectar ocho millones de votos, y, puestos a hacer cabalas, ya habrán notado ustedes la curiosa relación del ocho con los pobres, y es que, según un proverbio griego, todas las cosas son ocho: al ocho llamaron Cibeles- -fuente de Madrid, capital de los pobres- ocho almas se salvaron en el arca de Noé, y las bondades de la religión cristiana, que es una religión de pobres, son ocho. Total, que aquí estamos más ternes que un pobre y más pobres que un ocho. Tras lo visto, ya sabemos que en España cualquier campaña electoral no es otra cosa que la guerra de los pobres, y lo malo, para los candidatos, es que el Gobierno ha hecho mucho por ellos. De momento, les ha dado una cultura, porque, para que lo cubran de bendiciones, al Gobierno, como a las señoronas antiguas, le gustan los pobres decentitos, familiares, bien clasificados y bien hablados, no como esos pordioseros de la Gran Vía, que no se sabe si votan y que tienen boca de hacha. Por lo demás, ¿qué mayor ejemplo de amor gubernamental a los pobres que la institución de esos dos tipos de caridad- l a ordinaria y la simplificada- -de la declaración de la renta? Ahora, en juntando todos los cepillos, en la Moncloa, en lugar de un palacio que puje en boato con el de Moctezuma, lo mismo montan una terraza para los pobres que sólo beben horchata, y una colina en el otero para que Sabina y la Mateo, en lugar de comunicados, les lean las bienaventuranzas. El proyecto incluiría pases continuos de Plácido y de Viridiana, y voceros del partido recorrerían el recinto confortándolos con pasajes de vidas de santos y citas de la obra de Luis Vives- D e subventione pauperum- fray Domingo de Soto- Deliberación de la causa de los pobres- Giginta, Cristóbal Pérez de Herrera y otros. Si hace cuatro siglos, como dice Alfonso Guerra, estábamos peor que ahora y Rodrigo Caro presumía de que sólo en Sevilla pasaban de siete millones de reales las rentas de las obras pías, yo creo que de esta hecha nos mandan a todos a pedir. Ignacio RUIZ QUINTANO ABC 113 Más pobres que un ocho con los pobres hombres, España alberga a ocho millones de hombres pobres, cifra ciertamente definitiva en un régimen capacitado para transformarlos en ocho millones de votos. Pobre a pobre no se hace granero, pero ayuda al compañero, aunque coman como sabañones. En fin, que, si todos convenimos que la democracia es el gobierno del pueblo, que el pueblo dispone de ocho millones de pobres y que el Gobierno cuenta con ocho millones de votos, también convendremos todos que a Alfonso Guerra le asiste la razón cuando afirma que este es el Gobierno de los pobres. (El director de La Luna, más listo que un pobre, tras haber visto a don Alfonso regalando billetes de mil duros a los pobres a la puerta de un restaurante, está decidido, el hombre, a invitarlo como reclamo a su chirínguito de Malasaña, de inminente inauguración. ¿Y a quién pueden Recurrir, sino E SÁBADO 30- 5- 87