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18 ABC OPINIÓN SÁBADO 30- 5- 87 Panorama Planetario LA CIENCIA QUE NO HACEMOS N un pasado no tan remoto, lo que se sabía se sabía por largo tiempo. El avance del conocimiento científico era lento y procedió por grandes saltos espectaculares. La teoría de Darwin o la microbiología de Pasteur fueron novedad por mucho tiempo. El estudio de la radiología, desde los Curie, se mantuvo con lentos avances por varios años. En el caso de tas ciencias del hombre, la Historia, la literatura, la filosofía, la economía ó la sociología, las concepciones fundamentales y las doctrinas se mantenían casi indefinidamente. A partir de la primera guerra mundial este panorama ha cambiado radicalmente. La su- 1 cesión de avances ocurrida en la física, desde Einstein, ha sido vertiginosa. Lo mismo ha ocurrido con la biología, cop la química, con las matemáticas, o con las ciencias de la naturaleza y con ese aterrador dominio de la astro- física. Avance y segmentación han ido juntos, las grandes disciplinas científicas centrales, las que propiamente se podían llamar las ciencias, han estallado bajo la presión de los hallazgos y han dado nacimiento a infinitas disciplinas nuevas que, a su vez, se subdividén cádadía. En el campo de las ciencias humanas el panorama no es diferente. Desde la psicología hasta la lingüística se puede decir que en las doctrinas e hipótesis de hoy queda muy poco del más cercano ayer. La historia misma, en su contenido, su propósito y sus métodos, ha cambiado profundamente. De la historia lineal y externa se ha saltado, en mil direcciones, al estudio de las costumbres, de las mentalidades, de las actividades productivas, de las creencias, de la cuantificación de los factores. El resultado más evidente es que hoy lo que sé sabe dura menos tiempo y que, si mantenerse al día cuesta un gran esfuerzo, tratar de ir adelante requiere de muchas cosas que van más allá del talento individual del hombre de ciencia. Estar al día en libros, en los millares de revistas científicas, participar, en alguna forma, en los grandes centros dé acumulación del saber y la investigación y contar con muchos recursos que van mucho más allá de las posibilidades del estudioso aislado. Hoy se conoce que el saber vive y se nutre dé los otros saberes, por distintos que parezcan, y que las posibilidades de avanzar en el conocimiento científico son mayores en aquellos sitios privilegiados donde se han podido reunir las mayores capacidades individuales, con los mayores recursos materiales y facilidades de estímulo. Se han venido formando, así, pocos y muy activos centros de estudio, enseñanza e investigación que reúnen, en óptimas Condiciones, los mejores talentos, la información más completa, recursos materiales de investigación casi ilimitados y un ambiente de estímulo múltiple a la creatividad y el avance. No es sorprendente que este proceso de concentración tenga lugar de manera prominente en los Estados Unidos. Las grandes Universidades de ese país han logrado, en una acción continua, atraer los más brillantes hombres de ciencias, ofrecerles todos los recursos necesarios, darles las facilidades ma- TOLEDO ENTRE DOS POLOS E M UCHOS años antes de qué los doctores Steptoe y Edwards en Stoke- on- Trent (Gran Bretaña) implantaran en el seno de Mary Wright embriones congelados y fertilizados, eso ya había ocurrido en Toledo. Ángel Palomino lo cuenta en su novela Quiero un hijo de Julio editada a finales de 1986, que yo hé terminado de leer hace unas semanas. Una vez más, la Naturaleza imita al arte. El novelista sabe que lo que relata, lo que está sucediendo en Toledo, un sueño fabuloso, una fantasía increíble porque un artista genial, llamado Ghristo, ha conseguido empaquetar los monumentos históricos de la urbe, habrá de ocurrir. Chancha Saldaña quiere tener un hijo de Julio, su marido, fallecido meses antes. Ocurrirá indefectiblemente. Así es como Chancha, la joven viuda toledana, se hace inseminar con los espermatozoides de Julio congelados muchos años antes por el sabio don Amancio Tejada, veterinario y presidente de la Caja de Ahorros de la. ciudad. Desde Zamora y Gomorra una novela de sorprendente y ácido humor, va ya para veinte años, vengo siguiendo el largo caminar noveleéco de Palomino por la vida española, por la sociedad española, de que esta Toledo imaginaria, florecida de nuevos paisajes que nunca han existido, viene a ser ahora maduró espejo. Nunca he estado yo de acuerdo del todo con el escritor. Tampoco con el apretado amigo. Pero jamás he podido estar en radical desacuerdo con él. Andando, andando, esos caminos que los hombres hacemos al andar, caminos por los paisajes interiores, por los abrojales del alma, nos acercan. Son paralelas que acaban por encontrarse en un punto imprevisto. Más que senderos que se bifurcan a (amanera de Borges, senderos que confluyen. No dice Palomino si la aventura genética teriales para consagrarse plenamente a una labor de creación. Pocas horas de enseñanza y muchas de estudio y búsqueda, tiempo abundante para pensar, para reflexionar y consultar y para escribir. El resultado es que, de una manera creciente, el adelanto científico actual es casi un monopolio de esos grandes centros privilegiados y que los hombres de ciencia emigran y se sienten atraídos a emigrar a esos paraísos del saber. Hay países que comienzan a preocuparse, no sólo de la posibilidad de atraso que esta situación implica para ellos, sino de la pérdida casi inevitable de sus mejores talentos científicos. de Chancha le parece bien o mal. El moralista que hay en el escritor prefiere poner al lector ante los hechos; invitarle a que los mire como son o parecen ser, a que tome su partido ante ellos. Quizá hace años no habría podido el novelista sustraerse a las tentaciones de su humor. Ahora, en madurez, espléndida madurez, apenas si se permite asomar a su novela. Hay en ella muchos personajes ficticios y también otros absolutamente, reales, identificables, pese a los disfraces dé la composición literaria. Palomino puede andar, como un Puck shakesperiano entre ellos, puede meterles en apariencias inesperadas, pero esos seres, cuanto más ficticios más reales, van a vivir en su libertad las personales aventuras o desventuras, propias de un Toledo irreal, mágico, que navega por los mares incógnitos del futuro. Suele faltar a nuestros novelistas actuales imaginación. Temo que muchos hayan tomado al pie de la letra el realismo, incluso el realismo social. Que otros hayan escondido la verdad de su desnudez entregándose al juego, por lo regular im ¡tatiYQ; S fé las escrituras que nos vienen de fuera. Palomino, en esto plenamente moderno, plantea su novela como un guión para la tele Mientras Chancha avanza hacia su proyecto científico, hacia esa maternidad ahora lograda por Mary Wright en Inglaterra, Christo progresa hacia el gran delirio del arte efímero para empaquetar a la Toledo imperial, musulmana, cristiana y judía. Y entre una y otro, Tere, protagonista de una historia de amor, diríamos que eterna, va hacia una solución nueva y tolerante. ¿Es Tere la síntesis de un tiempo que vacila entre el milagro y el disparate? Lorenzo LÓPEZ SANCHO Hace poco he leído en una revista inglesa, que el problema de la llamada fuga de cerebros reviste caracteres graves en ese país. En el solo año de 1984 abandonaron la Gran Bretaña, para irse a los atractivos centros universitarios de los Estados Unidos, más de un millar de científicos. Se puede pensar que la comunidad de lengua influye en este hecho, pero no deja de aparecer con importante volumen en otros países europeos. En el mismo año pasaron a los Estados Unidos 267 científicos de Alemania federal, 128 de Italia y 127 de Francia. El caso se da igualmente en casi todos los demás países y, de manera particularmente lamentable, en los del Tercer Mundo. El significado de esta continua concentración es evidente. Saber crea poder. Hay una vinculación estrecha e insoluble entre ambos. Maravillosa finca 1.800 hectáreas, zona sures- Al ritmo presente la ciencia mundial va a ser te, a unos 400 kilómetros de Madrid, privile- un monopolio virtual de un solo país. Es evigiado emplazamiento, tierra primera calidad, dente que, en muchas formas, todos los homprácticamente llana, embalse propio, eminentemente productiva, con ¡limitadas posibilida- bres recibimos los beneficios del saber y de des. Gran parte de regadío, pudiéndose am- la ciencia nueva, pero hay una grave diferenpliar a casi toda la finca. Casa de señores, cia entre ser creador y ser usuario, entre la edificaciones auxiliares, abundante maquinaria y muchos mas detalles. ¡Interesantísima actividad creadora y el aprendizaje retrasado inversión! y limitado. ¡i ¡RUSTICA! EXCLUSIVAS RAMIRO Goya, 58,1. Teléfono 435 28 00 (API 11) Arturo USLAR PIETRI de la Academia Venezolana de la Lengua