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LUNES 25- 5- 87 CAMPEÓN ABC 79 4- 2: Da Silva dictó lecciones de fútbol en el curso del amable Atlético- Murcia Los visitantes empataron dos veces antes de entregarse Madrid. Ignacio Torrijos El Atlético de Madrid y el Murcia están en el grupo de los anodinos, pero jugaron un buen partido, ofreciendo diversión y variedad. Ambos dedicaron más empeño a imponer su juego que a destruir el del rival. Hubo generosidad ofensiva y, en consecuencia, goles. El uruguayo Polilla Da Silva fue el mejor de todos en el Vicente Calderón. Participó decisivamente en los goles rojiblancos y ayudó muchísimo en el centro del campo. Da Silva, sí, dictó lecciones de fútbol en el curso de este amable Atlético de MadridMurcia. Da Silva siempre ha provocado recelos en muchos espectadores, porque tiene los muslos excesivamente desarrollados y algo fondonas las nalgas. Pero, si la atención prescinde del desarrollo de ese tren inferior y se fija en lo esencial, en el juego, resulta que allí, en esas piernas de exagerado volumen, se ve nacer un fútbol fino, fino de verdad. Está Da Silva en buena forma física, tiene Polilla el cuerpo imponente: cuando su rapidez no vence al adversario, lo hace su potencia; y si ésta tampoco puede, lo hace su habilidad. Ayer, contra el Murcia, contribuyó al triunfo con todas esas cualidades: bien se iba derecho hacia Vergara, bien abría el balón hacia el extremo; ora regateaba, ora servía al primer toque; a veces arrollaba con el pecho, a veces fintaba con la cintura; ahora estaba en la media, después junto a los postes. Técnico, intuitivo, corajudo, rematador. Todo eso y algo más- generoso- durante noventa minutos. El partido, en verdad, era propicio para estas exhibiciones. El Atlético de Madrid y el Murcia se dejaron jugar recíprocamente. Nadie se dedicaba a molestar como en un partido de Verdad, como en un partido de la primera fase. En el centro del campo, sobre todo, había licencia para respirar. Landáburu y Timoumi ejercían una vigilancia mutua simplemente testimonial. Los dos repartieron muchos balones, puesto que podían recibirlos sin dificultades. El Atlético pifió algunas veces en defensa. Varios pases largos del Murcia- como el que precedió al segundo g o l- dejaron en evidencia a la zaga rojiblanca. Abel paró bien y salió mal. Tomás se despistó demasiado. Sergio, sin embargo, estuvo muy atento y rápido en el corte. Ruiz cumplió su misión discretamente. Rodolfo, lateral rocoso, también, aunque cometió un ingenuo penalti, adornado por Manolo con enorme teatralidad. Setién dio buenos pases, pero le faltó decisión para la penetración individual. Landáburu marcó dos goles y fue un sagaz director. Rubén Bilbao trató, con esmero pero sin brillantez, de ocupar en la banda izquierda el hueco que dejaba Rubio al irse al centro. Julio Salinas, jugador de creciente decepción, falló siempre. Necesita cada vez más toques- cuatro, cinco, seis- para lanzarse a hacer algo con el balón, y además, levanta la cabeza tarde y mal. Rubio anduvo descolocado, sin asentarse ni aquí ni allá, quizá por un ansia de múltiple ubicuidad. Y Da Silva, en fin, les dio placer al público y al balón. El Murcia puso a contribución un continuo deseo de jugar bien, lo que ya es mucho. Prefirió rasear que soltar globos, con origen creador en el libre, Parra; cabal trato del baGran partido de Da Silva, que se movió por todo el campo y participó en tres de los cuatro goles de su equipo. Ion en Timoumi, Pérez García o Sánchez, y vivacidad en Manolo, que, además de inquietar al Atlético con sus correrías, asustó también al público con su costalazo en el penalti, pues se arrojó al suelo tan patéticamente que pareció que se suicidaba. Casi la mitad de los remates que hubo en el partido fueron gol. El primer tiempo fue más equilibrado, con posesión de la pelota a partes iguales. En el segundo, el doble empate conseguido relajó un poco al Murcia, que cedió terreno, sin ser por ello más picajoso en el mareaje. Esto fue aprovechado por el Atlético para ofrecer bonitas combinaciones y aperturas del juego por las bandas. También tiraron desde lejos los rojiblancos, con la firma de Da Silva y Setién. El Murcia pudo empatar a tres en su única ocasión de la segunda parte, pero Abel desvió a córner un balón rematado de cabeza por Manolo. No fue una maravilla este partido, pero hubo cordialidad, muchos goles y pocas patadas. ¿Qué más puede pedírsele a un encuentro del grupo melancólico? 51: El Betis, en una inspirada y arrolladora segunda parte, goleó a la Real Sociedad Sevilla. José Antonio Blázquez A pesar de que la Real Sociedad empezó marcando y dando un susto a la afición verdiblanca, el Betis reaccionaría antes de acabar la primera parte y logró dar la vuelta al marcador. La segunda mitad vio al mejor Betis, a ese que sale de vez en cuando, para bordar el fútbol y arrollar a una Real que bastante hizo con recibir tan sólo cinco tantos. La Real Sociedad salió con su esquema clásico, muy encerrada en su área y saliendo al contragolpe cuando la ocasión lo permitía. De esta manera, logró que una internada de Beguiristáin, de las pocas que realizaría la delantera donostiarra, fuera cortada por Salva de manera contundente. Pajares Paz decretó el correspondiente penalti que transformó Zamora con su habitual habilidad. Tras el gol, el Betis no se amilanó y empezó a desplegar un fútbol muy ofensivo con gran profundidad en su juego debido a un medio de campo muy constructivo e inspirado. De esta manera llegó el primer gol de Rincón que se reencontró con el gol, ya que aprovechó las grandes ocasiones que creaban los centrocampistas locales. Al borde del descanso volvió a marcar Rincón y eso determinaría la marcha del encuentro en la segunda rnitaictA Este peíiódó vio et mejor fútbol bético con Reyes y; Parra inspiradísimos haciendo recordar al Betis que ha sabido deparar grandes tardes de fútbol á los aficionados a este deporte. Calderón, también muy peligroso, creaba muchas ocasiones y la Real Sociedad bastante hacía con desbaratar las numerosas oportunidades de que dispusieron los verdiblancos. Los tres goles conseguidos por Rincón, Diego y Melenas no hicieron más que representar la gran superioridad del Betis sobre los donostiarras en uno de los mejores encuentros que los béticos han realizado esta temporada. Ficha técnica Atlético de Madrid: Abel, Tomás, Ruiz, Sergio, Rodolfo, Setién, Landáburu, -Rubén Bilbao, Julio Salinas, Da Silva y Rubio (Uralde, minuto 46) Murcia: Vergara, Núñez, Juanjo, Parra, Pérez García, ¡beas, Delgado, Timoumi (Brasi, minuto 64) Vicente Sánchez, Manolo y Eugenio (Diego, minuto 43) Arbitro: Caetano Bueno. Bien. Tarjeta amarilla a Rodolfo, Ibeas, Sánchez, Delgado y Brasi. Quizá errase al no señalar penalti en una trabazón de Ruiz a Sánchez (minuto 30) Goles: 1- 0, minuto 7: Salinas, al recibir un pase de tacón de Da Silva. 1- 1 minuto 21: Manolo, de penalti, por un leve empujón de Rodolfo a él mismo. 2- 1, minuto 25: Jugada de Da Silva. Se le escapa el balón, pero lo aprovecha Landáburu con un tiro por la escuadra. 2- 2, minuto 34: Pase largo a Eugenio, que supera por alto a Abel cuando éste, muy precipitado, sale a obstaculizarle. 3- 2, minuto 56: Libre indirecto en el área del Murcia, por pasos del portero. Setién toca hacia Landáburu, éste chuta y el balón, tras dar en un jugador adversario, entra. 4- 2, minutó 90: Penalti de Delgado a Da Silva que transforma este mismo jugador. Incidencias: JUnos 20.000 espectadores en el Vicente Calderón, con propaganda electoralista de los candidatos a la presidencia del club en los aledaños, Eugenio Jue sustituido a causa de una lesión. Ficha técnica- Betis: Salva, Diego, Hadzibegic, Alex, Quico, Parra, Gail (Ureña) Chano (Melenas) Reyes, Rincón y Calderón. Real Sociedad: Arcónada, Baquero I, Dadie (Zubillagá) Górriz, López Recarte, Gajate, Múgica (M. Beguiristáin) Zamora, Beguiristáin, Baquero II y Loren. Arbitro: Pajares Paz. Goles: 0- 1. Minuto 13. Penalti de Salva a Beguiristáin que transforma 2 amora. -1- 1. Minuto 21. Rincón, a pase de Calderón. 2- 1. Minuto 45. De nuevo Rincón tras centro de Reyes 3- 1. Minuto 52. Rincón. 4- 1. Minuto 73. Diego. 5- 1. Minuto 79. Melenas.