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70 ABC SAN ISIDRO 1987 Historia de la plaza de las Ventas (XI) LUNES 25- 5- 87 El Pinto Barreiro que soñó Manolete Hacíamos dejado e año 1944 con la rememoranza de las tardes conjuntas de los tres Bienvenidas- Pepote, Antonio y Ángel L u i s- en la que, como dijimos, los dos primeros se visten de luces seis veces en las Ventas, y el tercero, cinco. Además prodigiosos, los derechazos, los naturales, la actuaron aquel año en Madrid: Manolete, cinco tardes; Morenito de Talavera y Al- florida marca de sus incopiables mandetinas. baicín, cuatro; El Estudiante, Gallito, Cañitas, Angelete y Pepe Dominguín, tres. El gentío vibra con ritmo inusitado. Nunca se ha toreado tan cerca. Nunca se ha aguantado Rafaetilio, Pedro Barrera, Paq uito Casado, oreja en tarde en la que sus compañeros, tanto. Pero de ese valor se crea un arte nueManolo Escudero, Domingo Dominguín, Jua- Manolo Escudero y El Albaicín, dieron mues- vo. Un arte que rompe los moldes clásicos. nito Belmonte, Carlos Arruza y Arturo Alva- tras de su arte; Cañitas causó una buena im- La heterodoxia vence al clasicismo, pero narez, dos (enumerados por orden de aparición) presión y contaría desde su presentación con die, absolutamente nadie, puede decir que y una sola corrida en el haber de Maravilla, un gran cartel en Madrid a raíz de su segun- ese toreo joven, fraguado desde la infancia, Mario Cabré, El Andaluz, Jaime Pericas, Vic- da tarde, en la que dio la vuelta al ruedo tras que dicen fue tísica, no es una de las más altoriano de la Serna, Pepe Luis Vázquez, Ale- pasaportar a sendos toros de Graciliano. tas cotas de hermosura y de inmarchitable jandro Montani, Gitanillo de Triana, El SoldaPero los hechos más significativos vienen belleza que ha salido de las manos de un todo, Félix Colomo y el confirmante Miguel del marcados por las actuaciones de Manolete y rero. Pino. Carlos Arruza. Si el primero corta orejas en Por eso con Ratón -e l mítico pintobaAdemás de Ángel Luis Bienvenida tomó la todas las corridas en que actúa y llega a su rreiro- Manolete es canonizado por el públialternativa ese año Pepe Dominguín, el 15 de culmen en la corrida de la Prensa- con la co de Madrid. Esa tarde de la Prensa es su mayo, de manos de Antonio Bienvenida, con- memorable y excepcional faena al sobrero de coronación. Por la que tendrá que pagar dufirmándola Angelete, un día antes que la to- Pinto Barreiro- el segundo sorprende a la rante tres años largo y arduo tributo: arrimanmase Pepe Dominguín, con Pepe Bienvenida afición madrileña, especialmente por sus esde padrino. Cuatro toreros americanos refren- pectaculares pares de banderillas, y se erige daron también el doctorado: el mexicano Car- en mandón del toreo- junto al Monstruolos Arruza, el 18 de julio de manos de Anto- después de llegar a España con la vitola de nio Bienvenida; los también aztecas Cañitas y un simple segundón Arturo Alvarez, con Paquito Casado y El Al- El toro de Pinto Barreiro El 6 de julio se anuncia la corrida de la Asociación de la Prensa. El cartel no puede ser mejor. Alterna Manolete con el renacido Estudiante- con el que acaba de compartir no sólo el éxito del forzado mano a mano por la cogida de Pepe Luis, sino otro anterior en la Beneficencia- y Juanito Belmonte, que siempre es gala en las combinaciones de tronío. El Estudiante consiguió una oreja del que abre plaza, otra Manolete en el tercero. En sexto lugar salta a la arena un sobrero de la ganadería portuguesa de Pinto Barreiro en sustitución del titular de Alipio y se produce el toreo más milagroso, la mística torera más depurada, el definitivo encontrar su destino de Arcángel de la Torería que diría José Vicente Puente. Y es e) mismo José Vicente Puente el que escribe así en El Ruedo en et número del 11 de julio, acerca de esta excelsa faena, y que recoge Filiberto Mira en su libro sobre la vida de Manuel Rodríguez: Nosotros nos sentimos muy conformes con que nos haya tocado este tiempo taurino y ser contemporáneos de este gran torero. Desearíamos poder comparar por el recuerdo y la memoria, mas ya que no podemos y como nunca fuimos inconoclastas ni nos sentimos el centro de la verdad, a ese viejo aficionado, a quien se le respeta en su tradicional abono, a los que llevaban años alejados de los ruedos y el imán de Manolete les ha devuelto a los graderíos, a los que por su vocación y profesión viven en torno a nuestra fiesta nacional, les preguntamos su valiosa opinión. Y es unánime: Nunca se ha toreado así. Ya está bien, amigos, ser nosotros, en nuestros días, los que disfrutamos de nuestra suerte taurina. El toro Ratón -que así se llamaba el astado portugués- va imantado por la personalidad del diestro de Córdoba. Con sequedad (que de puro árida va creando la estética más infinita) se desgranan los estatuarios Manolete dose más y más, viendo cómo los espectadores le enseñan su entradas recordando sus altos honorarios y él responde en todo momento con la entrega. Una entrega que le llevaría a la muerte cuando ejecutaba en Linares la suerte suprema del toreo que él magnificó. Aquellos muletazos enigmáticos, personalísimos, profundos (aunque el cite fuera de costadillo y se comiera un tiempo del pase) son como rosarios de un toreo que de puro nuevo comienza a ser clásico; rosario de misterios dolorosos del martirio que le depararía el absoluto mando de la fiesta, pero también gozosos y gloriosos, porque después de aquella faena inmortal se levantó la afición estupefacta y, al igual que dijo el conde de Foxá- tras el trasteo cumbre- repetirían aquello de: Señor, no nos lo merecemos... Y seguramente no nos lo merecíamos. Por eso se fue para siempre un día en Linares. Porque un torero que se diera todas las tardes, un torero al que no le importara el punto de la geografía en que estaba toreando, un torero que buscaba la cornada, no era un bien de este mundo. Sólo podía ser uno: Manuel Rodríguez Manolete y por eso estuvo tan poco tiempo con nosotros. José Luis SUAREZ- GUANES La estatuaria majestad del monstruo de Córdoba baicín de padrinos, el 10 de septiembre, y el peruano Alejandro Montani- denominado como el sol del Perú -el 17 del mismo mes. Esta temporada fue la de la reanudación de las relaciones entre diestros españoles y mexicanos desde aquella ruptura de 1936. Sólo duraría tres años la nueva concordia, para verse de nuevo rota en 1947. Los hechos más destacados son: la gran tarde de El Estudiante y Manolete el 26 de junio- -con vuelta y oreja para el primero y oreja en cada toro para el segundo- en festejo que quedó en mano en mano por cogida de Pepe Luis Vázquez, que ese año- como se ve en la relación- sólo toreó una corrida en la Monumental; Victoriano de la Serna había toreado por última vez el día 11 del mismo mes, realizando una gran faena a un toro del duque Se ToVár, qué fue premiada concuna-