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LUNES 25- 5- 87 sería ef toro el que se aburriera de la pelea, parándose, bajando la cara hasta colocarla entre las manos. La faena de Tomás Campuzano no tuvo tampoco mayor relieve, de esas que no dejan huella. Silencio para el toro en el arrastre y abundantes palmas para el torero, que mató de una estocada. SAN ISIDRO 1987 A B C 69 Inteligente El cuarto era del rejoneador portugués José Samuel Lupi. El aficionado El Lupas (el apodo del aficionado no tiene nada que ver con el apellido del ganadero... preguntó al presidente a gritos que por qué se lidiaban toros de tres hierros diferentes. El francés Nimeño anduvo cumplidor con el capote y facilón con las banderillas. El mejor par fue uno de dentro a fuera, saliendo perseguido, viéndose obligado a saltar la barrera. Nimeño II muleteó con la mano muy baja, llevando con temple a su enemigo en el engaño. Bien iba la faena cuando, de pronto, e! toro se rajó Se fue a las tablas. El torero lo entendió muy bien. Lo toreó dándole los adentros. Las dos últimas series en redondo fueron francamente buenas, muy valiente, muy centrado, muy torero. Mató de estocada y dos descabellos. El diestro galo escuchó una fuerte ovación desde el tercio. Sin suerte El quinto era de la ganadería mexicana de San Marcos, un coloraíto que derribó en el primer encuentro. Luego haría una fea pelea en varas, cabeceando y queriendo quitarse el palo. Le pegaron de firme el toraco, que aguantó los lanzazos sin inmutarse. Llegó a la muleta de David Silveti con mucho temperamento, defendiéndose, pegando tornillazos. l s f Un sombrero charro a la salida del primer toro mexicano El diestro mexicano trató de ponerse en e) sitio y llevarlo metido en el engaño, pero no hubo forma. La voluntad no le faltó ai nieto del Tigre de Guanajato Me produce la impresión que los aficionados españoles se han quedado sin ver a este fino torero azteca. Una verdadera lástima. Tal vez, por nervios, se dejara ir la oportunidad de haber hecho una faena interesante al toro de la confirmación de su alternativa. Cuando escasean los contratos no se puede uno permitir el lujo, ni por nervios ni por nada, de dejarse marchar una ocasión como ésa. De todas formas hay que volver a ver a David Silveti. Se aprecian buenas maneras en él. Quizá en otra tarde, con toros más propicios, y con el temperamento más templado, podamos verle en toda su dimensión. Mató de media estocada tendida y once descabellos. Hubo silencio. Discreto El sexto era también de Lupi. Un toro con fijeza en el trapo, muy noble, pero se aplomó en el último tercio. Tomás Campuzano lo muleteó reposado, pero la faena se perdía por falta de movilidad del toro. Costaba un mundo tirar de él, llevarle más tejos de donde te guiaba su corto impulso. Total, que a Tomás Campuzano se le fue la tarde sin orejas, esos trofeos que tanto necesita en Madrid para mantenerse con una circulación por lo menos como la de ahora. Así es difícil continuar en las ferias sin el espaldarazo de éxitos importantes en plazas como Madrid o Sevilla. La corrida respondió a lo esperado. El cartel no era de lujo precisamente, aunque la plaza se llenara hasta la bandera. Y es que esta afición madrileña es una bendición de Dios. ¿Verdad, señor Chopera? El francés Nimeño en una larga cambiada para poner el toro en suerte Vicente ZABALA