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52 A B C ABC LUNES 25- 5- 87 Cuevas: Hay que renovar los esfuerzos para recomponer el diálogo social Los sindicatos deben aceptar el reto de la modernidad Madrid. Luis Miguel del Barrio José María Cuevas, que fue reelegido presidente de la CEOE el pasado viernes, es uno de los pioneros de la concertación social, por lo que no es extraño que también ahora, cuando aún no ha pasado la resaca de la conflictividad laboral, abogue por la recomposición del diálogo entre Gobierno, patronal y sindicatos. Al mismo tiempo, critica al Gobierno porque, a su juicio, no coordina bien la política monetaria, fiscal y laboral. -Presidente, en primer lugar, la enhorabuena tanto por la reelección al frente de la CEOE como por la calurosa acogida que tuvo su intervención ante la Asamblea electoral. -Muchas gracias. -A los pocos minutos de pronunciar su discurso aprovechó usted, la inmediata rueda de Prensa posterior para realizar una invitación a recomponer el diálogo social. ¿Por qué? -Ttespués de la conflictividad surgida en los últimos meses y a pesar del mal sabor- de boca que a todos nos dejó el Acuerdo Económico y Social (AES) creo que, sobre bases realistas, hay que renovar los esfuerzos para recomponer el diálogo social. Como pionero de la concertación, siempre he estado convencido de que, cuando no hay un compromiso social que marca el método social, se pueden producir situaciones como las que se han vivido en lo que va de año. Y esta conflictividad lo que hace es fabricar escepticismo en lugar de optimismo ...Que es muy malo en tiempos de crisis. -Malo, sí, sobre toda cuando hay que hacer frente a la salida definitiva de la crisis y cuando también hay que luchar más como consecuencia de la mayor competencia que Un nuevo mandato de tres años al frente de la patronal CEOE Madrid. L. M. B. José María Cuevas ha conseguido, durante los últimos tres años que ha presidido la Confederación Española de Organizaciones empresariales (CEOE) sensibilizar a i a o p i n i ó n p ú b l i c a sobre la importante labor que desempeñan los empresarios en la sociedad. También, gracias a su machacona insistencia, muchas de sus propuestas han sido aceptadas poco a poco por el Gobierno del PSOE. En algún momento, sin embargo, aseguró, medio en broma medio en serio, que había dudado sobre su propia estabilidad psíquica al creer que, cuando abría la boca, estaba sencillanmete predicando en el desierto. Posteriormente, ha comprobado que su mensaje ha ido calando en el propio Gobierno, cuyos miembros ya aceptan como necesarias algunas cuestiones que antes rechazaban de lleno. Hasta tal punto se ha producido esa aparente sintonía con algún ministro en concreto, como por ejemplo Carlos Sblchaga, que el sindicato CC OO recomendó recientemente al ministro de Economía que presentara su candidatura como presidente de la CEOE. Es probable, sin embargo, que a Sofchaga no le hubieran elegido los empresarios para sustituir a Cuevas, puesto que, como ministro de Economía, es uno de los principales resposables de la conflictividad laboral registrada en los primeros cinco meses del año, en los que ya se han perdió más de 56 millones de horas de trabajo. También es culpable, por ejemplo, de que, durante los últimos tres años, el gasto público del Estado haya crecido una 48 por 100 más que el Producto Interior Bruto o de que los impuestos hayan aumentado un 82 por 100 por encima del crecimiento de la actividad económica. Igualmente, Solchaga no pone orden en el sector público, hasta el punto de que el Estado tiene que trasferir recursos a la empresas públicas por un montante de más de 600.000 millones de pesetas, lo que significa el 45 por 1 Ó 0 de ese déficit público que tantos quebraderos de cabeza le crean al Gobierno y a todos los españoles. A la vista de estos datos, que con tanta frecuencia recuerda José María Cuevas, parece evidente que Solchaga no hubiera ganado las elecciones a la presidencia de la CEOE, aunque eso no significa que en otros puntos no piensen prácticamente lo mismo. Así, Solchaga se ha mostrado favorable a flexibiüzar el mercado laboral y reducir las cuotas empresariales, tal y como desea la CEOE, aunque, de momento, todas sus promesas se han quedado en meras palabras. Mientras tanto, Cuevas es consciente de que, aunque el Gobierno desea la flexibilidad laboral, existen también unos líderes sindicales que no están por labor. Y así, en medio de este tira y afloja, Cuevas estafa otros tres años al frente de la CEOE, desde donde intentará llegar a acuerdos sociales con quienes en alguna ocasión ha calificado de mandarinatos sindicales El, desde luego, es uno de los pioneros de la concertación social. Por eso, y a pesar de que es consciente de que el AES ha dejado herida de muerte la concertación, sigue abogando por la recomposición del diálogo entre Gobierno, sindicatos y patronal. tenemos después de entrar en la CEE. En este contexto es malo, por acción o por omisión, dejar que este clima se extienda. Lo difícil, sin embargo, es salvar el bache, por lo que sería bueno que tanto el Gobierno como los sindicatos y la CEOE nos sentáramos en una mesa con el objetivo de abandonar los perjuicios de cada cual y analizar seriamente lo que está pasando en España desde nuestra entrada en la CEE. Si así lo hacemos, seguramente de ahí pueden acabar saliendo coincidencias. ¿Coincidencias que podrían sevir. de base para un acuerdo social en mil novecientos ochenta y ocho? -Exacto. ¿Cuáles serían los aspectos fundamentales que habría que tratar en esa mesa negociadora? -Bueno, la verdad es que yo no me atrevería ahora a hacer un diagnóstico concreto, aunque de manera global creo que hay que abordar todos aquellos puntos que puedan, seriamente y con rigor mejorar nuestra defensa y competitividad dentro del Mercado Común. Lo importante, en definitiva, es saber en cuántas cosas coincidimos todos. Y eso puede servir de ensayo para recomponer los hilos perdidos de la concertación. -Otro aspecto que le preocupa a la CEOE, a juzgar por su discurso, es la actual situación del gasto público y el aumento de los impuestos. ¿En qué va a consistir su amplia campaña de información y movilización para que la opinión pública conozca tales asuntos? -Y o no estoy lanzando un mensaje de agitación, manifestaciones, rebelión fiscal o desobediencia civil, sino que únicamente pretendo informar civilizadamente a los ciudadanos sobre lo que está pasando con el gasto público y los impuestos, así como las consecuencias que de ello se pueden derivar. Desde luego, no discuto que pueda ser útil, y de hecho lo es que muchos recursos que hoy se gastan se dirijan a alegrar la vida de los ciudadanos, pero la situación de la economía española obliga un poco a fijar otro tipo de objetivos, encaminados a aumentar la inversión, modernizar la economía y crear puestos de trabajo. -También quiere usted que las empresas dejen de. ser las obligadas y gratuitas recaudadoras de impuestos o cuotas que deben pagar al Fisco directamente los ciudadanos ¿En el resto de ia CEE ¡qué ocurre a este respecto? -Hay de todo. Por supuesto, las empresas europeas colaboran en la recaudación de impuestos y llegan a acuerdos con las Adminis-