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LUNES 25- 5- 87 ABC, A B C 49 bienestar precisamen N estos últimos te en momentos en los años, la socieque el sistema producdad española tivo se hallaba aquejaha desarrollado una do de una grave crisis. especial sensibilidad Una vez más, como frente al déficit públitan repetidamente nos co. La inquietud sobre Por Cristóbal Montoro ha ocurrido a lo largo sus efectos ha trasEl rápido y grave aumento del gasto público en España se está produciendo de espalde nuestra historia, llecendido los círculos ingábamos demasiado telectuales y los am- das a la crisis, a costa de la crisis, e incluso profundizando en una crisis, que de por bientes políticos para sí es suficientemente grave cómo para necesitar refuerzos de esta naturaleza, subraya tarde. Era más cómoen este artículo el director del servicio de Estudios del IEE, y profesor titular de Hado ver que en todos I legar al ciudadano cienda Pública de la Universidad Autónoma de Madrid. Por ello considera que es ne- los países occidentamedio. La populariza- cesarlo establecer un límite de máximo rango legal, esto es, en la misma Constitución. les el Estado de bieción de un problema nestar había entrado en una profunda crisis. como éste es algo positivo, pues permite ñas partidas de gasto se encuentran intimaUna crisis que no es sólo financiera, sino que abrigar la esperanza de que algún día llegue mente vinculadas con las dificultades econóafecta a la propia identidad del modelo, a los a resolverse. Lo que es de momento, conti- micas, hasta el punto de ser consecuencia de objetivos a los que sirve. núa planteado con toda su crudeza. Y es que ellas. Tal es el caso del Seguro de DesemPensar que en España podríamos aislarnos lo que no se ha hecho es ir al auténtico ori- pleo, de las subvenciones a empresas- -prinde las tendencias internacionales fue una ingen de la gestión, que no es otro que el ex- cipalrhente públicas- en apuros. genuidad. Nuestro flamante Escesivo crecimiento del gasto público. Intentar Pero la excusa de la crisis tado de bienestar entraba en cricorregir el déficit del gasto público. Intentar está sirviendo para justificar el sis casi al mismo tiempo que corregir el déficit público a partir de incremen- avance de otros capítulos tan imdaba sus primeros pasos. Resultos continuos de presión fiscal es una estrate- portantes como las transferentó patética la contemplación de gia tan peligrosa como intentar combatir el cias al sector Jamiliar. Precisaun Gobierno socialista enfrentafuego con el fuego. mente los resultados últimos de do al primer ensayo de huelga estos incrementos, formalmente general habido en la España deredistributivos, son bastante disExpansión incesante mocrática con motivo del recorte cutibles. Porque puede que en la Una primera idea sobre el ritmo de creci- práctica lo que se está dando de las pensiones de la Segurimiento del gasto público en nuestro país se con una mano a las capas de dad Social en 1985. Más recienobtiene a partir de unas estadísticas bastante población menos favorecidas se temente hemos tenido ocasión simples: entre 1975 y 1984 el gasto de las le está quitado con la otra. Merede asistir en nuestro país a una Administraciones públicas españolas aumentó ce considerarse al respecto los puesta en escena de movimienen 13 puntos porcetuales del PIB, mientras efectos perversos de la financiatos de innegable importancia que la media de los países de la CEE lo ha- ción del gasto, sea vía impuesprotagonizada por grupos sociacía, en 6,7 puntos y la de la OCDE ganaba tos- -escasamente redistributiCristóbal Montoro les cuyo poder emana de su vi 6,5 puntos porcentuales. Semejante dinamis- vos- Servicio de Estudios culación con el Estado de biesea a través del déficit púmo permitió que en 1985 el gasto público en del IEE nestar: estudiantes, profesores y blico. Así, puede ocurrir que las nuestro país supusiera un 39,3 por 100 del personal sanitario de los ámbitos consecuencias finales sean senPIB, cota que puede haber quedado superapúblicos y, aunque relacionados más indirecdas elevaciones del desempleo y de la inflada en 1986, habida cuenta del incremento tamente, empleados de empresas públicas. nominal del gasto del sector público estatal, ción. Si tal sucediera, ya se sabe quienes son Todos piden, en definitiva, más gasto público. los más perjudicados ante problemas econóclaramente por encima del PIB. Aunque semicos de esa envergadura. guimos alejados de las dimensiones de otros El esponjamiento del gasto público en EsCapacidad autónoma países europeos, nuestras Administraciones paña no puede ser explicado completamente públicas tienen ya un tamaño considerable, Pero el gasto público no necesita mayores incluso más elevado que el de las naciones atendiendo a razones económicas. Es más, refuerzos: le sobra capacidad autónoma para tan prominentes como Estados Unidos y Ja- nuestro gasto público está creciendo de esavanzar en el próximo futuro. Ahí está ese inpón. Pero, sobre todo, no hay modelo de de- paldas a la crisis, a costa de la crisis e inclucrementalismo anual que tiñe la elaboración so profundizando en una crisis que ya es de sarrollo económico en la actualidad, ni teórico de los Presupuestos, obviando el tímido obsni aplicado, que se sustente en una expan- por sí suficientemente grave como para necetáculo que supone la presupuestación por sitar refuerzos de esta naturaleza. sión incesante del gasto público. Utilizar a programas. Año tras año, los Presupuestos éste como motor del déficit económico es un Generales del Estado se elaboran bajo unas camino que no conduce a ninguna parte. El Estado del bienestar pautas de austeridad que la realidad supera de inmediato. Sorprende enfrentar la tasa de Cuando se trata de averiguar las razones Hay que introducirse en terrenos propios crecimiento del consumo público en 1986 con subyacentes en el rápido déficit del gasto pú- de la ciencia política, de la sociología, para la previsión que para el mismo se contenía blico én España resulta obligado referirse al encontrar los orígenes del crecimiento del en el correspondiente Presupuesto. ambiente económico y social que lo ha engasto público. Con ánimo sintetizador puede marcado. No es ocioso recordar que este pe- decirse que en España ha tenido lugar un enLo peor es que, a más gasto público, no se ríodo se ha caracterizado por dos acontecisayo, entre torpe y precipitado, de instaurar corresponde una oferta mayor de bienes y mientos de singular importancia: la crisis ecoun Estado de bienestar a la usanza de otros servicios para el ciudadano. Ello ilustra que la n ó mica y la t r a n s i c i ó n p o l í t i c a a la países industrializados. Hasta cierto punto es cuestión central es mejorar la eficacia con democracia. En esas aguas hay que sumer- comprensible que se actuara así, pues un que se gestiona, en lugar de proceder a ingirse en búsqueda de ías causas del conside- empeño político tan delicado como era la crementar incesantemente su volumen, harable ensanchamiento de nuestro sector pú- transición a la democracia y el asentamiento ciéndolo inmanejable. blico. de ésta requería algún tipo de red de seguridad, alguna clase de mecanismo de integraFrenar el actual proceso expansivo no es La excusa de la crisis ción o de amortiguador de tensiones sociales, sencillo. Son muchos, demasiados, los intereses en juego. La propia clase política tiene un La primera fuente de explicación del com- papel que es típico del Estado de bienestar. interés limitado, y en todo caso excepcional, portamiento del gasto público se encuentra Por ello, la eclosión de demandas sociales a la hora de contener el gasto público. Por en la crisis económica. Se ha argumentado que tuvo lugar al final del régimen dictatorial ello lo más adecuado sería establecer un lícon relativa frecuencia que las finanzas públi- encontró una gran receptibilidad entre la nuemite de máximo rango legal, esto es, en la cas han servido para absorber los peores va clase política. misma Constitución, que determine una partiefectos de la crisis, siendo consecuencia de Pero había una contradicción en la naturacipación del gasto público en términos de PIB ésta. La interpretación es el típico ejemplo de leza misma del nuevo sistema. El problema que ningún Gobierno pueda superar. una verdad a medias. Evidentemente, algu- era que se pretendió instaurar un Estado de E 1 El crecimiento del gasto público debe ser limitado por una norma constitucional