Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LUNES 25- 5- 87- CULTURA -ABC, póg. 45 Vargas Llosa: Acabar un libro produce una satisfecha alegría y unatristeza misteriosa El escritor y sus pretextos para visitar Madrid: los toros y la literatura Madrid. Tulio H. Demicheli Ha terminado una novela, El hablador y hoy presenta una nueva colección de libros del Círculo de Lectores, prologados por él mismo. Sobre todo irradia seguridad y simpatía, es un hombre sin vueltas. A Mario Vargas Llosa, además, le gustan los toros. Amante de Madrid, no le faltan pretextos para visitarnos. Nunca hay distancia, dificultad, descortesía, al abordar a Mario Vargas LLosa. El novelista peruano, recién llegado de Tenerife- e n donde pronunció una conferencia- sorprendido por ABC en un céntrico hotel madrileño, sonríe halagado, y accede a pasar revista a los pretextos que, una y otra vez, le empujan a visitar nuestra ciudad. -L a verdad es que tenía ganas de venir a Madrid a pasar unos días. Tengo aquí muchos amigos, la ciudad está preciosa. Por si esto no fuera suficiente, Vargas Llosa viene a presentar hoy la Biblioteca de Plata -S e trata de una colección de novela contemporánea para la que he escrito los prólogos, y que incluye una selección, a mi juicio muy representativa, de la narrativa moderna en otras lenguas... ¿Y la española? -Se pretende hacer algo distinto, y por eso no se han incluido obras en español. Hay novelas inglesas y norteamericanas, alemanas, francesas, italianas, orientales; en suma: un recorrido por la pluralísima variedad de la literatura de nuestro tiempo. Pero éste- -vuelve a sentirse aliviado- es sólo un pretexto profesional... Doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona, a lo largo de los años setenta escribió entre nosotros alguno de sus ensayos más celebres, y, en e! ojo huracanado del boom muy pronto recibió de España el reconocimiento de su talento literario, al obtener por La ciudad y los perros el premio Biblioteca Breve en 1962. Se siente a gusto entre amigos. Y además. -Vengo, también, con la esperanza de asistir a algunas corridas de toros. ¿A la feria? Siempre franco y cordial ante la sorpresa, abierto a la sonrisa y a la conversación amable, ríe y continúa: -Pues sí, me gustan mucho los toros y esa es una afición que comparto con mis compatriotas. En Perú hay adoración por la fiesta. Nosotros, los peruanos, nos sentimos muy orgullosos, porque, además, la plaza de Acho es la segunda más antigua en ejercicio, después de la de las Ventas. -Hay quien dice que los toros son una salvajada. -Sí, y considero que ese es un debate lícito, una polémica que, a veces, incluso me crea conflictos morales. Me gustan los toros y al mismo tiempo no puedo dejar de reconocer que se trata de una fiesta cruel. No tiene ningún sentido negarlo. Hay, es cierto, un elemento muy intenso de crueldad. Sin embargo, no hay que simplificar. He sabido que la temporada se ha cobrado algunas víctimas: las cogidas de Joselito, El Soro, Pepe Luis Vargas y Ramos... Esto es, en efecto, una prueba de que además significa, sobre todo para el hombre, un gran riesgo. Quienes salen al ruedo exponen lo más preciado que tienen: sus vidas. Pero en cualquier caso, como aficionado hay que tener en cuenta las opiniones antitaurinas tanto como los detractores deben aceptar que la fiesta está ahí, que es representativa de una cierta tradición, de una cierta idiosincrasia. Es un componente cultural importante de nuestra identidad... Lo dice en serio un maestro que lidia con arte y valentía el toreo de la política y de las letras. Sus pretextos son. quizás, el trofeo de alguna buena faena... -N o sé si de una buena faena... Pero sí, este viaje me lo he regalado como un premio. Acabo Mario Vargas Llosa de terminar la redacción de mi última novela: El hablador. Ahora respiro. Escribir exige una gran dedicación y una concentración yo diría que tiránica. Es fascinante y es angustioso. Terminar un libro produce una satisfecha alegría a la vez que trae un vacío enorme, una tristeza misteriosa y extraña. El hablador recrea un tema querido para el autor de La tía Julia y el escribidor, un tema que se ramifica en casi todas sus obras y que enfrenta al escritor con las razones, o las sinrazones, de la escritura. Vargas Llosa se emplea ahora con vehemencia: -E l argumento gira alrededor de los contadores ambulantes de cuentos y trata de la ficción Hay una necesidad tan antigua como el hombre, la de introducir en la vida real un elemento imaginario. Una necesidad que caracteriza todas las civilizaciones y todos los tiempos, desde las sociedades primitivas de la prehistoria, o de la actualidad, hasta las más avanzadas. En esta novela busco retratar los mecanismos benéficos de la ficción en un país como el mío, en el que el siglovelnte transcurre al mismo tiempo que la Edad de Piedra. El argumento se desarrolla simultáneamente en tres lugares muy distintos: una región de la Amazonia, en el ámbito de una tribu muy primitiva; en Lima- -el Perú moderno- y en la ciudad de Florencia, que representaría una tradición milenaria de cultura. El tema de la ficción es un tema que siempre me ha preocupado y que desborda los márgenes puramente literarios: las ficciones de la ideología y de la religión, las del periodismo o las más solitarias del individuo en nuestras sociedades... Ahora, en El hablador me ha interesado la ficción en sus formas inaugurales, antes de que se institucionalizara o se hiciera literatura, como invención oral, en la plaza pública, como el nutriente más primitivo de la identidad. UNA POLÍTICA DE PANTALONES BOMBACHOS Apuntes al vuelo sobre un debate municipal y espeso, el viernes en la Prego. Quien lo haya grabado, loco será si lo borra. Ese vídeo, una joya: transcripción fiel de la suma de los males de las secuelas de la pernicie que fue el Espíritu de la Transición (concordia, cívica armonía, abunde yo con mi adversario en lo que nos une consenso- dios) Verbigracia, uno de ellos: Mi partido administra mejor que nadie sus Ayuntamientos. Tal es, al menos, mi opinión; pero comprendo que otros disientan de ella. A partir de Tal sobra, a partir de Tal es la singularidad triste espafiola en el concierto de las naciones: la democracia entendida como sinónimo de mansedumbre y buenos modales. ¿Y aquello, en que incurren los seis, del fair play obsesivo, el fair play como religión, el fair único extremismo aceptado, play de Seguro estoy, por supuesto, de que todos los candidatos, sin excepción de partido, persiguen el bien de todos Están dejados de la mano de Dios. Eso no es democracia ni el respeto mutuo a ti debido Eso es tener el cerebro político en forma de medusa anestesiada. Diez años y no saben todavía... Tenían a un Guerra en condiciones de inferioridad manifiesta (por la sinsorgada suya reciente de Vivimos mejor que en 1587 y por la infamia, también reciente, de aquel haber propuesto el Gobierno de aquí a sus homólogos europeos la creación de campos de concentración) Ferpleyosos hasta las cachas y civicoarmónlcos militantes, pensaron empero: Si este debate es municipal, no tengo derecho en conciencia a hablar de política general polémica. No se salvó ninguno de los cinco. Si acaso, Caso. Caso, cuando le sacó a relucir sus promesas electorales de los 800.000 puestos de trabajo y de la salida de la OTAN. Fue entonces cosa de ver, el señor Guerra. Nuestro hombre en Semillas perdió el tino y el tiento y el compás, y de sí mismo el imperio; y Andalucía bendita en pleno se le declaró prófuga. Y el ángel, duende, salero y gracejo de ella en rebeldía. Lívido bajo la arcilla de su maquillaje, hubo de tartamudear; y mecánicamente repetía, y repitió: Es usted un antiguo, es usted un antiguo, es usted un antiguo. Julio CERÓN