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LUNES 25- 5- 87 OPINIÓN ZIGZAG A propósito Dinks y oinks Tras acuñar el término yuppie (jóvenes profesionales urbanos) la poderosa industria del marketing norteamericano ha incluido dos nuevos términos en su catálogo de siglas. Los dink (double income, no kids; parejas con doble sueldo y sin hijos) y los oink (one income, no kids; un solo sueldo y sin hijos) son las nuevas criaturas de la nueva sociedad postindustrial entregadas a la moda consumista. Porque, según revela un reciente informe de la revista Newsweek yuppies dinks y oinks se han convertido en los más preciados destinatarios de las campañas de publicidad de lujo, que invaden los programas norteamericanos de televisión. ABC 21 V Centenario En vista del retraso, las dudas, la desorientación y la desidia con que el Gobierno está tratando la celebración ya muy próxima del V Centenario del Descubrimiento, diez empresas privadas españolas y otras diez empresas americanas han iniciado conversaciones para abordar un gran proyecto original para analizar con el rigor necesario la gesta española de 1992. Un gran proyecto ideado con todo el respeto a la exposiciórv universal de Sevilla, que no deja de ser una celebración limitada. Esta, al parecer, sería una prueba sobre la capacidad del moderno mecenazgo orientado a un tiempo hacia el humanismo y la investigación científica. Una iniciativa que dé respuesta al provincianismo pirotécnico en que algunos piensan enmarcar el gran aniversario. Hay apenas cuatro años disponibles. Atención. ¿QUIEN DEFRAUDA A QUIEN? BIERTO el periodo para el pago del Impuesto sobre la Renta, Hacienda ha iniciado su ya habitual campaña de amedrentamiento. Se trata de meter el miedo en el cuerpo de los contribuyentes amenazándoles con las más terribles expectativas si se desvían del recto camino fiscal. A falta de otros argumentos más racionales se utiliza la intimidación como máximo argumento tributario. En un Estado democrático civilizado que funcione como es debido, las infraestructuras básicas de que se disfruta y los servicios que se prestan en ámbitos tan diversos como la educación, la sanidad o los transportes son visibles y val i o s o s y el c i u d a d a n o contribuyente comprende perfectamente la necesidad de tributar, pues se da una relación proporcionada entre lo que da y lo que recibe. Por el contrario, en un Estado como el nuestro, cuyos servicios e infraestructuras no son, en su mayoría, homologables con los de nuestros socios europeos, la amenaza es el único argumento, pues muy pocos ven equivalencia entre lo que se pide y lo que se recibe. Es tan evidente esta política del miedo fiscal, que una persona tan ponderada pomo el señor Pedrol Rius no ha vacilado en hablar de terrorismo fiscal en un artículo publicado ayer mismo en estas páginas. Y no es una exageración, pues esa increíble presunción de culpabilidad con que se trata a quien cae en las garras de la inspección fiscal es algo así como si se considerara derecho normal aplicable a todos los ciudadanos la legislación antiterrorista. El Estado, que cada vez cumple de peor manera sus funciones clásicas, como la seguridad ciudadana o la justicia, ha afinado hasta un extremo increíble su capacidad inquisitorial y recaudatoria. Con voracidad insaciable- y a que todo se lo traga el agujero negro del déficit p ú b l i c o- el Estado- vampiro huele, detecta y succiona el más insignificante beneficio obtenido por los particulares, secando a menudo la fuente que lo produce. Nada importa porque para A Mejor que las multas Para la prevención de los accidentes, para la educación de los conductores y para disciplinar el tráfico en las carreteras, no parece que sean de grande o notoria eficacia esas multas que, apostados en lugares estratégicos y utilizandos coches sin distintivos muchas veces, ponen los guardias civiles. Adelantemos que se limitan a cumplir órdenes, para decir seguidamente que mejor serían las órdenes de patrullar las carreteras. De moverse, vigilar, multar, metidos en el torrente del tráfico. Porque ahí, y no en puntos concretos, es donde se producen las infracciones más peligrosas. Últimamente hemos observado que los grandes camiones, los vehículos largos, imponen en las carreteras la ley de su fuerza. Se adelantan unos a otros sin cuenta de límite algunos de velocidad, desprecian los carriles de circulación lenta y pegados unos a otros hacen poco menos que imposibles los adelantamientos a los automóviles. OVIDIO MATIHCULA Capilla atacada Nunca unos estudiantes de la enseñanza superior fueron menos acreedores a ser llamados universitarios: el grupo de alumnos de ia Facultad de Filosofía B de la Universidad Complutense al que aludimos ha hecho del vandalismo su actividad cotidiana. Preferente objetivo de sus ofensas: la capilla del Centro. Blasfemias, destrozos y actos violentos se suceden sin que las autoridades de la Facultad hagan nada por evitarlo. Desde el Decanato la única respuesta obtenida es la de que estos actos no son más que sucesos anecdóticos. A más de dos meses de continuos ataques y enfrentamientos, no puede calificárseles de hechos esporádicos: al menos así lo han entendido amplios sectores del alumnado del Centro, voluntariamente dedicados a la custodia de la capilla. COLIMO auno a FORT Internado selecta y mediopensíonado ambos sexos lomo entecolegios británicos. -U N MES HABLANDO, JUGANDO Y PENSANDO EN INGLES. -PROFESORES NATIVOS quienes no se han liberado de los anticuados resabios socialistas el beneficio se identifica con el egoísmo y con el delito social. El dios Fisco siente celos del éxito, pero bendice la mediocridad. Al final, como Saturno, acaba devorando a sus hijos, afortunados o desgraciados, en un auténtico proceso de autofagocitación, ya que esquilma y aniquila a individuos y empresas de las que, parasitariamente, depende para subsistir. La voracidad recaudatoria ya no se limita al Estado, pues llega a todos los niveles de la Administración. Los impuestos municipales están en plena carrera ascendente, pero la vida de las ciudades se hace cada vez más incómoda. La grúa municipal no se utiliza para mejorar el tráfico, sino como un instrumento recaudatorio más. Y los ingresos engordan unas arcas que se dilapidan d e s p u é s en r e c i t a l e s de rock para las masas votantes o en inauguraciones electoralistas a lo Potemkim. Los gastos suntuarios, de ostentación o los publicitarios a la mayor gloria del partido, están alcanzando niveles de escándalo en una especie de síndrome de Bokassa, propio de paí- ses su bdesarrol lados. Ante este panorama hay que preguntarse quién está defraudando más. Porque es el poder político y administrativo, incapaz de satisfacer las necesidades y las demandas de los ciudadanos, ineficaz para poner a esta sociedad a la altura de su tiempo y de su espacio, el gran defraudador de las esperanzas y de los bolsillos de sus sufridos subditos. La modernización de nuestro país exige, sin duda, que se acabe con las bolsas de fraude y con el escándalo de que sólo paguen los de siempre, que nunca son los que más tienen. Pero exige también un Estado que no defraude ni decepcione las expectativas de unos ciudadanos hartos ya de trabajar medio año para un Estado tan ineficaz como asfixiante. Alejandroo M. ALONSO Teléis. 91 885 10 1 2 885 10 37 LOECHES (Madrid)