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DE SEMANA Sesión de tarde Filmoteca TV Estrenos TV El desaparecido Alfredo Mayo destaca en el reparto de Mar brava Patrick Bauchau y Roger Corman, impasibles ante el estado de las cosas y la altura de los rascacielos que les sirven de fondo Michael Paré comenzó a ser un actor gracias a Tiempos locos Mar brava Director: Angelino Fons, 1982. Color. Ochenta y ocho minutos, en Sesión de Tarde El estado de las cosas Director: Vim Wenders. 1982. Blanco y negro. Ciento ocho minutos. Sábado, a la una y veinte, por la Primera Cadena, en Filmoteca TV Tiempos locos Director: Tony Whormby. 1981. Color. Noventa y dos minutos. Domingo, a las dieciocho cuarenta y cinco, por la Primera Cadena, en Estrenos TV Fue, en su día, Angelino Fons, realizador de obras tan notables como La busca adaptación de la novela homónima de Pío Baraja, y de una versión, aunque irregular, digna, de la Fortunata y Jacinta galdosiana, anterior a la que, para la televisión, realizara Mario Camus. Pero, progresivamente, el interés de su cine fue haciéndose mejor, en parte por una equivocada política de sumisión al lucimiento de la por otro lado casi siempre espléndida Emma Penella, y en parte por una abdicación del propio Fons, que llegó a firmar un engendro como El Cid Cabreador por causas, presumiblemente, únicamente alimenticias Mar brava pertenece a su etapa menos interesante, y puede suponerse que se llevó a cabo sólo por razones de supervivencia, aunque en el guión interviene Fons, y es una menos que mediocre coproducción hispanomexicana, de carácter, por así decirlo, espiritualista con niño y presunto milagro incluido, que hace pensar en una posible influencia de Marcelino, pan y vino Se salva, únicamente, la belleza de los paisajes asturianos en que el filme fue íntegramente rodado, cierta corrección puramente mecánica en la puesta en escena y un buen trabajo con los actores, entre los que destacan el ya entonces superveterano y hoy desaparecido Alfredo Mayo y el a la sazón todavía niño Jorge Sanz, Planteada como una reflexión sobre la condición de cineasta, la película es en realidad la expresión de un berrinche el que tuvo su realizador, Wim Wenders, cuando, contratado por Francis Ford Coppola, fue a Hollywood para rodar Hammett y tuvo que pasar por una serie de claudicaciones que no impidieron, en definitiva, que su única película íntegramente americana fuera, en cualquier caso, bastante superior a ésta, de coproducción germanoportuguesa, en la que se lamenta de las miserias que hubo de sufrir. Y no deja de ser contradictorio que la lamentación sea más lamentable- y perdón por las redundancias- que lo lamentado. Es, en definitiva, El estado de las cosas un filme, además de confuso, molestamente narcisista, llorón y blando, que sin duda- y a falta de conocer el que acaba de valerle en Cannes un disputado premio a la mejor dirección- es el peor de los que haya realizado el autor de obras tan estimulantes como El amigo americano y París, Texas por citar sólo los de más amplia repercusión. Y es lástima que quienes tengan por primera vez acceso a la obra de Wenders a través de esta película se lleven una impresión errónea del interés de aquélla, sin discusión posible la más interesante del llamado nuevo cine alemán En el reparto, aparte Patrick Bauchau, que encarna a la contrafigura del propio Wenders, Friedrich, algunos directores rebeldes del cine made in USA como Roger Corman y Samuel Fuller. Telefilme eminentemente nostálgico cuya acción se centra en tres muchachos de los años cincuenta, presentados tan típica como tópicamente- primeras citas, rock motocicletas- en una especie de homenaje a las películas juveniles de la época, a las que todo en la puesta en escena se remite. Sin que pueda decirse que se trata de una obra emblemática, la película, en su modestia, es agradable de ver, y sus tres protagonistas, David Caruso, Ray Liotta y Michael Paré- de los que sólo el último ha tenido una regular carrera posterior, cuya mejor muestra es Calles de fuego -resultan convincentes, dentro de lo convencional de sus personajes. Tras finalizar Lady Blue hoy comienza en la sobremesa Lotería Madrid. Cecilia Galbis Ayer finalizó Lady Blue una de las series más violentas que han pasado por la sobremesa de Televisión Española. ¿Cada cuántos minutos, o incluso segundos, emitía esta producción una escena en la que había sangre, muertos, tiros y peleas en una hora de bastante audiencia? Un reciente estudio de la revista Schule und wir editada por el Ministerio de Cultura y Educación del Estado Federal de Baviera, indicaba que la ARD, primer canal de la televisión alemana, ofreció en una semana doscientas cuarenta y tres escenas de violencia. En la ZDF, la segunda cadena, los resultados fueron similares. Televisión Española no se queda atrás, y quizá la Lady tiros que acaba de despedirse de la pantalla, contribuya bastante a que se superen con mucho estas cifras. Y no sólo Televisión Española pasa por alto la agresividad, la sangre y los tiros de los programas y series que compra en el extranjero. Llegado el caso, ha demostrado que existen otras cuestiones en las que también es más permisiva. La BBC, sin ir más lejos, prohibió la emisión del último vídeo de David Bowie. A los pocos días de esta prohibición, TVE incluyó este vídeo en el espacio Informe semanal y lo ha vuelto a ofrecer hace unos días en un programa musical. Los criterios que rigen los espacios de la BBC y TVE, evidentemente, son bien distintos. En la sobremesa, hoy comienza Lotería serie norteamericana de diecisiete capítulos. En ella se cuentan las aventuras de dos personas encargadas de entregar los premios de la lotería a aquellos a quienes ha visitado la diosa Fortuna. Una serie que, seguro, va a resultar muy tranquila. Mala Pasable Buena Muy buena Para cinefilos VIERNES 22- 5- 87 A B C 125